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A nuestros congresistas democráticos. Por Juan Domingo Silva

Lamento que hoy, cuando tantas señales nos indican que estamos en un momento histórico, que nos tiene en una encrucijada vital para el país, nuestros partidos y líderes políticos se distraigan en escaramuzas menores, pero rimbombantes, dejando el curso esencial del país librado a su suerte.

Mientras acusaciones constitucionales van y vienen, así como discusiones por farsas electorales, la realización del Plebiscito constitucional se ve amenazado por una derecha desembozadamente pro putchista y la represión selectiva del Gobierno contra el malestar ciudadano que desde fines de 2019 dijo “Basta”.

La explosión social de octubre 2019 interpeló al conjunto nacional para buscar una solución estructural a la desigualdad estructural que enferma a Chile. Y emergió el desafío de elaborar una Constitución, por primera vez desde y con la ciudadanía activa, para construir un país efectivamente republicano. Sin embargo, y por la misma causa estructural, hoy el ambiente político comunicacional está dominado por fuerzas maximalistas, que amenazan con volver a la barbarie dictatorial.

Las justas reivindicaciones de los pueblos originarios, particularmente del pueblo mapuche, no han encontrado respuesta satisfactoria en estos 30 años de sufrida esperanza en la democracia. Igualmente, sectores de la ciudadanía afectada por la desigualdad creciente -tanto de la que vive en la pobreza por años como de la mal llamada clase media, hoy pauperizada-, cuyas demandas no tienen visos de solución en este sistema, expresan su descontento de manera cada vez más radical y ofensiva.

No es discutible la legitimidad de las demandas de la ciudadanía por terminar con este sistema que integralmente (económico, político y cultural) exprime a las mayorías y, en especial, al pueblo mapuche, al cual le ha arrebatado su esencia como gente de la tierra. Pero ellas pueden encontrar su cauce en una Convención Constituyente democrática, en la cual se represente con sus propi@s constituyentes.

En cambio, las capas que han usufructuado del modelo, creando su propio mundo de privilegios, temen que se dé curso a las dinámicas del cambio estructural. Grupos de la extrema derecha actúan con violencia cada vez más descarada, tras su opción de defender a sangre y fuego el búnker institucional que es la Constitución de 1980, so pretexto que las acciones violentas de algunas organizaciones mapuche de la Araucanía estarían poniendo en riesgo “su” democracia. Mientras amenazan con la vieja presión del paro camionero, otros se jactan, armas en la mano, con salir a cazar a quienes están por el Apruebo.

Esta tensión en alza pone en riesgo la vía democrática que parió la explosión social de octubre 2019: una Convención Constituyente que represente a la ciudadanía y que dé un portazo a este Estado cimentado en la desigualdad y que se sostiene por la Constitución antidemocrática que lo modeló.

Es por eso necesario que ustedes, quienes fueron elegidos por la ciudadanía para representarla en la gestión política, dediquen sus esfuerzos democráticos por dar gobernabilidad al país, hasta y para la realización del Plebiscito de octubre próximo.

Eso exige que reconozcan y apoyen a sus representantes sociales; que, con ellos, trabajen por asegurar la realización del Plebiscito. Y que defiendan la oportunidad que él representa para construir un marco institucional que abra las vías de solución a los requerimientos de un Chile efectivamente democrático.

Por favor, apoyar una hoja de ruta que contemple el diálogo con las comunidades mapuche movilizadas en la Araucanía; que asegure la representación de las demandas de los pueblos originarios y de la mayoría ciudadana, cada vez más empobrecida, en la Convención Constituyente.

En cuanto a las fuerzas desbocadas de la derecha extrema, el riesgo de la facistización está a la vuelta de la esquina. El discurso populachero de las multigremiales, en “defensa del Estado democrático”, azuza a las fuerzas uniformadas a reprimir a las comunidades mapuche, movilizadas en defensa de su cultura y sus tierras. Pero se potencia con la acción de los grupos paramilitares que amenazan reprimir a quienes demandan justicia social y plantean su opción por el cambio de la Constitución.

Asegurar la realización del Plebiscito es la oportunidad de salida de este impasse, con el mínimo de daños y con una opción esperanzadora para la mayoría ciudadana. O, espero no tengamos que parafrasear tan indigna frase: “Estábamos al borde del abismo, hoy hemos dado un paso adelante”

Juan Domingo Silva Reyes
Periodista

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