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Acción y Justicia Social. Por Silvia Kargodorian

“No hay nada que se perciba y se sienta con tanta agudeza como la injusticia”.
C. Dickens.

Freud en su obra “El malestar de la cultura” (1930) nos anoticia de algo más allá a lo que él refería, la infelicidad del hombre que vive en sociedad.

Siguiendo el análisis realizado por Danto (2005), vemos que esta obra que fue escrita unos inviernos antes del ascenso de Hitler al poder (1933), lejos de demostrar la visión del padre del psicoanálisis, de que la naturaleza humana fuera negativa o pesimista, afirma, de manera imprescindible, que la supervivencia humana no yace únicamente en la fuerza individual o el libre albedrío. “La sustitución del poder del individuo por el de la comunidad es el paso cultural decisivo” (p.94). De esta manera nos va a sugerir que la vida social debería estar regulada solo si beneficia a lo colectivo, Freud dice que “el siguiente requisito cultural es la justicia, o sea, la seguridad de que el orden jurídico ya establecido no se quebrantará para favorecer a un individuo” (p.94).

Mirada Social en Freud

Ahora bien, para Freud la vida social venía precedida de una noción de la naturaleza humana según la cual “la convivencia humana sólo se vuelve posible cuando se aglutina una mayoría más fuerte que los individuos aislados, y que permanece cohesionada frente a cualquier individuo aislado” (Freud, 1930. p.93). Por lo tanto hace sentido el planteo de Danto (2005); “el ego autónomo existe, pero es mutable y está determinado a acercarse a los otros para sobrevivir. En sus especulaciones sobre la relación entre los individuos y la cultura, Freud afirmaba la interdependencia, la adhesión y la colectividad como el vehículo apropiado —y el más efectivo— para la emancipación humana” (p.413).

De esta manera, tal como ha expresado (Freud, 1918): “El hombre pobre no tiene menores derechos a la terapia anímica (a la asistencia mental) igual que tiene derecho a la cirugía que salva vidas. [...] la salud pública [...] no puede dejarse en las manos impotentes de los miembros individuales de la comunidad” (p.162).

En su trabajo “Psicoanálisis y Justicia Social” (Danto, 2005) describe que “entre 1918 y 1938, el psicoanálisis no era un tratamiento inaccesible para la población trabajadora, ni estaba estructurado rígidamente, ni se prolongaba excesivamente. Es notorio que al menos una quinta parte del trabajo de la primera y segunda generación de psicoanalistas fue para ciudadanos indigentes. Esto facilitó que el psicoanálisis fuera accesible para estudiantes, artistas, artesanos y maestros de escuelas públicas” (…) (p.13) situación que se prolongó durante el siguiente siglo y que deja en evidencia la impertinencia de ciertos prejuicios de clase sobre la labor psicoanalítica. Trazando un paralelismo con la actualidad, cabe preguntarnos por la relación implícita entre la acción psicoanalítica y la justicia social. Desde aquella también pandémica época, Freud ya narraba en sus tan valoradas cartas a discípulos y amigos, la precariedad de los servicios de atención primaria en los gabinetes de salud y el sufrimiento de las personas con sentimientos de miedo, desesperanza, culpabilidad y depresión. Aquellos fueron los síntomas más evidentes del malestar de la población junto al empobrecimiento sociocultural y económico.

Un siglo después, otra pandemia, la misma precariedad. Las fallas que se observan en los servicios de salud mental en muchos países latinoamericanos, traspasan las fronteras y aún se recuperan lentamente en los otros continentes. Freud, a eso apuntaba un siglo atrás con la gripe española que él mismo vivenció y pudo atravesar a pesar y con la muerte de su hija.

A todo el planeta, la pandemia, en materia sanitaria dejó fracturas muchas irreversibles y seguimos la lucha atravesando la conflictiva situación en el presente. Frente a este malestar, la pandemia actual; se nos instala como un campo de batalla.

Volviendo al rastreo de los orígenes realizado por Danto, es necesario re-ligar el psicoanálisis con la accesibilidad que sólo puede garantizar la salud pública, retomar el valor especial en la promoción (del psicoanálisis) y el establecimiento de institutos y clínicas para el tratamiento ambulatorio. Esto se acerca a una “Justicia social” donde todos tengan acceso y puedan llevar una vida saludable adelante (…).

¡Llevemos a la práctica las exigencias de la vida!”

La Justicia social debería ser una respuesta práctica a las exigencias de vivir en América Latina incluyendo el ámbito de la salud mental. Es menester un imperativo de protección social, contar con la infraestructura, presupuesto y personal necesario para tratamientos eficaces. Todos sabemos que tal función incluye acciones sociopolíticas globales relacionadas a aspectos tales como la desigualdad de género, socioeconómica, educativa, calidad de vida y mejoras en condiciones laborales. Resulta urgente y relevante reflexionar y analizar sobre las medidas necesarias para generar condiciones dignas de atención que favorezcan el desarrollo de las personas en la dirección de encaminar un sistema sanitario de calidad en nuestros países.

Se reconoce a una población en vistas de factores positivos cuando se establece un “empoderamiento”, como un actor social activo en los procesos de cambio, aunque pueda estar inserto en condiciones históricas de políticas complejas. Si los modos de gestión política han sido insatisfactorios tal como lo demuestran la atención primaria, las políticas farmacéuticas, la precariedad institucional: el propósito es lograr esclarecer las injusticias que están ligadas a formas de estigmatización y de invisibilización de las identidades colectivas y el primer paso es el reconocimiento de esta problemática. El foco debe estar puesto en el sufrimiento, el dolor y las necesidades de los individuos de escasos recursos, componente fundamental en una comunidad. Se pueden vincular estas políticas tan necesarias con la propuesta de la nueva Constitución política de República de Chile. Entre otros aspectos necesarios y urgentes de la nueva Constitución, cuyo énfasis en la promoción y respeto de la Justicia social se hace explícito (art. 44.Cap. 2) en los puntos 10 y 11 lo siguiente:

El Sistema Nacional de Salud incorpora acciones de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento, habilitación, rehabilitación e inclusión. La atención primaria constituye la base de este sistema y se promueve la participación de las comunidades en las políticas de salud y las condiciones para su ejercicio efectivo (p.19).

El Estado generará políticas y programas de salud mental destinados a la atención y prevención con enfoque comunitario y aumentará progresivamente su financiamiento (p.19).

Es importante consolidar el discurso comunitario con el fin de establecer su potencial crítico y emancipatorio y permitir su institucionalización. Es de gran valor ir a la búsqueda de espacios de participación en proyectos de transformación como se están dilucidando en este momento, con gran alcance a todas las poblaciones, capaces de generar inserciones políticamente comprometidas en su rol, compromiso y contribución en el campo de políticas públicas. Quitar los velos apunta al reconocimiento de ese sufrimiento social y psicológico. Todos los individuos inmersos en una sociedad merecen beneficiarse de las condiciones sustanciales de una vida digna de ser vivida y esto solo ocurre cuando la justicia permite identificar el debilitamiento y la fragilidad social como la injusticia social.

La salud debe ser ajena a todo partidismo.

Silvia Kargodorian Psicoanalista - Argentina

Referencias

Constitución Política de la República de Chile. Propuesta (2022)

Freud, S. (2017). Obras completas. “El porvenir de una ilusión”, “El malestar en la cultura y otras obras”: (1927-1931). Vol. XXI. Amorrortu editores. Buenos Aires. Argentina.

Freud, S. (1992). Obras completas. “De la historia de una neurosis infantil y otras obras” (1917-19) Cap. Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica (1919-[1918]) Vol. XXVII. Amorrortu editores. Buenos Aires. Argentina.

Danto, Elizabeth Ann, (2005). Freud ’s Free Clinics. Psychoanalysis. De la traducción: R. Zaidel Berger, 2013. De esta edición digital: RBA Libros www.rbalibros.com (2018). Barcelona. España.

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