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¡Adiós Señor Presidente! Por Rolando Poblete

La construcción discursiva en política es relevante, al punto que las elecciones se ganan instalando retóricas que sintonizan con las demandas de la población y, en definitiva, con la intención de voto. En nuestra historia reciente hemos conocido desde relatos épicos hasta otros más moderados que han apelado a la sensibilidad de un país que cada cuatro años se ilusiona con mejorar sus condiciones de vida.

En esa lógica se puede señalar que la idea del “gobierno de emergencia” fue un gran acierto. Más allá del contenido real o de los datos que dan cuenta del estado del país en torno a seguridad ciudadana, economía y migración, no cabe duda que caló hondo en el imaginario nacional, al punto que el presidente Kast alcanzó el triunfo con un histórico 58% de las preferencias.

Sin embargo, la cuenta regresiva ––la que a diario nos recordaba los días que quedaban para poner en orden la economía, o para que los migrantes compraran sus pasajes de forma voluntaria y se fueran del país–– funcionó como una especie de bumerang que golpeó al gobierno afectando su popularidad. La subida del precio de los combustibles, la baja de las expectativas de crecimiento económico o el silencio en torno a la cantidad de extranjeros que ha dejado o dejará el país en los próximos días y meses, no han hecho más que ratificar que la política, más que un discurso convocante, se trata sobre todo de las condiciones de viabilidad para alcanzar los fines y promesas con los cuales se accede al poder.

En cierto que nadie podía predecir que el 28 de febrero de este año se iniciaría la guerra de Irán, pero sabiendo de su existencia e impacto se podía prever la afectación de la economía y diseñar mejores medidas para mitigar sus efectos en nuestro país. Lo mismo si creemos la situación deplorable ––quiebra del Estado dijo un genio comunicacional–– de las finanzas públicas con el cual nos han machacado durante estas semanas y que ya conocían antes de asumir.

En un viejo libro titulado Adiós Señor Presidente, Carlos Matus, ex ministro de Allende, señalaba que gobernar no es simplemente tomar decisiones o hacer anuncios populares, sino navegar en un campo de restricciones, conflictos y negociaciones, donde la inteligencia estratégica es más importante que la racionalidad técnica. Gobernar, así, es un cálculo que precede y preside a la acción. Contar con esa capacidad es a todas luces es más relevante que los relatos y minutas con las cuales nos quieren convencer que no hay mejores opciones.

En una sociedad tan veleidosa y fluctuante en sus convicciones como la nuestra es fundamental tener a la base estas ideas, de lo contrario el Adiós Señor Presidente puede dejar de ser solo el título de un buen libro y transformarse en un anhelo de algo más que el 58% de la población.

Rolando Poblete Melis

Académico

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