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Alicia Lira: “Debemos continuar lo que quedó pendiente: Construir una sociedad justa”. Entrevista de Pablo Ruiz*

Alicia Lira Matus, es la Presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) e integrante del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas. En los tiempos de la dictadura cívico-militar, fue también Presidenta de la Agrupación de Familiares de Presos Políticos.

En los últimos años, ha participado en diversos foros internacionales, destacándose su participación en el Seminario contra las Bases Militares Extranjeras en América Latina, en Guantánamo, Cuba; en la Asamblea Internacional del Consejo Mundial por la Paz realizada, en San Luis, en Brasil; y en el Foro por la Libertad de los Presos Políticos, en Buenos Aires, Argentina. También ha participado como Observadora en Misiones de Paz a Palestina y Colombia, entre otras múltiples actividades que ha desarrollado. El 2017, recibió el Premio Internacional por la Paz de la Unión Dominicana de Periodistas por la Paz.

 ¿Cuándo y en qué organización comenzó a involucrarse en la lucha social?

Fue en el año 1966; comencé como dirigente social, a los 17 años, en la industria Textil. A los 18 años fui elegida presidenta del Sindicato Lanex, que estaba ubicado en Vicuña Mackenna, y que pertenecía al Cordón Industrial, durante el gobierno del Presidente Salvador Allende.

 ¿Qué son para usted los derechos humanos?

Los derechos humanos son para promoverlos y para protegernos de los abusos, de cualquier índole, contra los seres humanos. Por muy humilde que sea el origen de las personas, los derechos humanos lo ayudan a fortalecer su dignidad, su humanidad. Los derechos humanos son inalienables; por lo cual, son fundamentales para las personas y para los colectivos de personas; en cualquier parte del mundo.

 ¿Qué libro recomendaría leer a los jóvenes?

Propongo que no dejen de leer la historia del Movimiento Obrero, para que conozcan las largas luchas que han dado, en el tiempo, las trabajadoras y los trabajadores por sus reivindicaciones. Este consejo es para que valoren la entrega que ha dado la clase trabajadora en más de un siglo de lucha. Respetando, sagradamente, de mi parte a los jóvenes, su propia visión y su conducción, en estos tiempos, pero siempre debemos estar juntos en la lucha.

 ¿Qué valores considera tiene la juventud chilena?

Valoró su rebeldía al sistema neoliberal; la claridad que tienen ante las injusticias contra el pueblo; su calidez, su entrega. Tanto de los jóvenes obreros como de los estudiantes. Nunca han dejado de estar en el movimiento social, apoyando y conduciendo como lo han hecho en estos últimos años. Para mí, son un orgullo y son una esperanza de cambios en nuestra sociedad; hoy más que nunca, después del estallido social.

 Se cumplieron 10 años de las primeras querellas que presentó AFEP en tribunales ¿Cuál es su evaluación?

Para nosotras, como integrantes de la Agrupación, ha sido un logro muy grande, incluso inimaginable. Realmente, ha sido una de las grandes acciones que realizamos; que 1164 ejecutados, que nunca nadie presentó querellas por ellos, están sus casos en la justicia. Fue un acto reparatorio, para los compañeros y compañeras ejecutadas; pero también fue reparatorio para sus familiares. Estos 10 años, que se cumplieron el primero de junio, han sido de avances en cuanto a verdad y en cuanto a las condenas contra los criminales responsables de estos crímenes. No podemos dejar de decir que las penas son muy bajas y que estas no se condicen con la gravedad de los crímenes de Lesa Humanidad. También, para nosotras, fue una acción de doble reparación el presentar querellas por compañeros ejecutados, del FPMR y del MIR, que por razones política los dejaron fuera del Informe de Verdad y Reconciliación; como pasó con Julio Oliva, Tatiana Fariña, Pablo Vergara, Ricardo Cáceres, Araceli Romo, José Amigo, por nombrar alguno de ellos.

 ¿Por qué apoya usted la lucha por el cierre de la Escuela de las Américas?

Porque la Escuela de las Américas es el instrumento de los gobiernos de los EEUU para su injerencia en las políticas de los países de Latinoamérica y del Caribe a través de los militares, que son enviados a esta escuela, donde se les enseña la Doctrina de Seguridad Nacional. Ahí se les sigue enseñando que nosotros somos el “enemigo interno” y se convierten, a nuestros militares, los que van a recibir este entrenamiento, en represores de nuestros pueblos; para aterrorizar e intimidar, a quienes luchamos por el derecho de la soberanía y la autodeterminación que tienen los pueblos.

 ¿Qué ha significado ser dirigenta de la AFEP?

Para mí es un frente de lucha muy importante y me siento respaldada por nuestras compañeras de la AFEP y mucho más allá. También siento mucho cariño de poder representar a mujeres, por el peso moral que ellas tienen, por su larga lucha que han dado más allá de sus familiares. También siento mucha fuerza para exigir verdad y justicia, más allá de los ejecutados políticos de la dictadura cívico militar; también la exijo para los crímenes de la democracia, los que se han cometido durante estos 30 años. Para denunciar las violaciones sistemáticas, que se vienen produciendo, desde octubre del año pasado, a los derechos humanos.

 ¿El 18 de octubre de 2019 qué significó para usted?

Por mi larga lucha, desde una jotosa a obrera textil, entregada en el trabajo durante la Unidad Popular, desde el 18 de octubre tengo tres hitos de los cuales me he sentido feliz y orgullosa y que los mantengo hasta la fecha: la victoria de Salvador Allende, la auto-liberación de los prisioneros políticos de la Cárcel Pública en 1990 y la gesta de los estudiantes del 18 de octubre de 2019 y que sigue vigente.

 Finalmente, ¿Cree que volverá el «estallido social»?

Creo y deseo, como mujer trabajadora, que debemos continuar lo que quedó pendiente. También porque se lo debemos a los que fueron asesinados, mutilados y torturados, debemos seguir la lucha. No sólo para terminar con este gobierno criminal, sino para darnos una sociedad justa; que el país no sea de siete familias, sino una sociedad que se guíe sobre las bases de los derechos humanos y de una sociedad igualitaria. Por eso es urgente que trabajemos por una nueva Constitución donde se respete la soberanía popular.

* Pablo Ruiz es periodista e integrante del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas

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