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“Allende crece y seguirá creciendo en la memoria de millones” Por Luis Mesina

Hace 50 años atrás, un día viernes como hoy, el 4 de septiembre de 1970 Allende lograba alcanzar la presidencia del país, no sin dificultades. Su triunfo sobre su competidor, el derechista Jorge Alessandri Rodríguez fue muy estrecho, Allende había alcanzado un 36,6% contra un 35,3% de Alessandri, es decir una diferencia solo de 1,3%, lo que presagiaba las dificultades que enfrentaría desde el día uno, hasta el trágico desenlace que acabó con su vida el día 11 de septiembre con el golpe de Estado.

Conmemorar nos permite recordar, reflexionar, analizar y, sin duda comparar. Pero qué podemos recordar y comparar. En primer lugar, recordar las grandes decisiones que en política pública se llevaron adelante. Solo en el primer año de gobierno, el PIB creció un 8%, eso permitió distraer ingentes recursos para atender las demandas de los sectores más desposeídos del país. Chile en ese entonces contaba con una población que no superaba los 9 millones de habitantes y los indicadores en desnutrición y mortalidad infantil eran paupérrimos, Allende como médico sabía del tema y entendía que había que atacar esa causa que provocaba tanta desigualdad y pobreza, transitar hacia el socialismo por la vía pacífica como señalaba su gobierno era imposible con esos indicadores. Entonces, anunció la política del “medio litro de leche” para todos los niños del país, de gran impacto económico para el Estado que debía garantizar ese derecho; pero de consecuencias incalculables en materia de salud pública que impactarían inmediatamente disminuyendo la tremenda desigualdad existente y revirtiendo la tasa de desnutrición y mortalidad infantil.

En el campo de la educación se promovió la enseñanza preescolar, básica e industrial, ampliándose el acceso a la universidad a los sectores populares, se creó la editorial Quimantú que permitió la difusión como nunca antes de la literatura a través de le emisión de cientos de miles de libros que facilitaron el acceso a la cultura a millones de chilenos.

Asimismo, se profundizó el proceso de reforma agraria, iniciado en el gobierno anterior, que permitió acabar con el latifundio que concentraba groseramente y de manera ilegítima grandes zonas de nuestro territorio. Sin duda que el hecho político más relevante del gobierno de Allende, se materializó el 11 de julio de 1971, cuando se decretó la nacionalización del cobre cuya medida fue aprobada por unanimidad por el Congreso de la época.

Si hay algo importante que rescatar de la figura de Allende fue su consecuencia y valentía. Algo muy escaso en los políticos actuales. Dotado de una oratoria incomparable enfrentó sin eufemismos los ataques de la derecha y del imperialismo. Sostuvo al mismo tiempo, controvertidamente un discurso de respeto a la institucionalidad. Confió en que por la vía constitucional alcanzaría el socialismo y no se apartó de esa creencia que la convirtió en práctica pagando con su vida ese juramento. Se podrá discrepar y cuestionar ese ideario, considerarlo cándido; pero será difícil encontrar otro personaje como Allende tan consecuente en toda nuestra historia.

Allende fue el primer presidente marxista que llegó al poder por la vía electoral. Fue el primero en sostener la tesis de la vía chilena al socialismo, vía pacífica que se enfatizó durante todo su periodo. Y nos demostró como ninguno, que esa vía no es posible. El capitalismo y sus estructuras demostraron que utilizan y usaran todas las vías para impedir la transformación social que los pueblos requieren para acabar con la desigualdad y la pobreza. Allende confirmó con un alto precio, que las concluyentes afirmaciones de Marx y Lenin respecto de que la transformación social real, entiéndase revolución, sólo es posible con un cambio radical de las instituciones dominantes. Nada nuevo podrá crearse sobre los cimientos de lo putrefacto, alertaba Lenin, en alusión a la descomposición de las instituciones del estado capitalista que siempre operarán para mantener lo viejo e impedir que lo nuevo nazca, como también tiempo después lo señalara Gramsci.

Allende fue un militante del partido socialista y junto a muchos impulsaron transformaciones importantes en el país. Fue un claro gobernante reformista que hoy día, mirado con 50 años de retrospectiva, muchas de sus decisiones y políticas, son claramente revolucionarias.

Las enseñanzas de Allende nos sirven para comparar hoy los desafíos que tenemos ante los eventos políticos en curso, para juzgar implacablemente a aquellos que sirviéndose de su figura imponente, buscan capturar réditos para sí, importando poco ser herederos de una figura de la talla de Allende que buscó y luchó por la justicia y transformación social.

Los verdaderos herederos de su legado, son los millones de chilenos que salieron con valor y decisión este 18 de octubre a correr el cerco de la dominación, la injusticia y la desigualdad. Los que incluso, han pagado con su vida y sus ojos este tremendo compromiso por acabar con la injusticia. Ellos son los herederos verdaderos de Salvador Allende.

Las fundaciones arropadas en la mentira bajo la dirección de personajes oscuros que han terminado a nombre del socialismo pactando financiamientos con los familiares del pinochetismo, por cierto que no tienen absolutamente nada que ver con la figura de Salvador Allende. No son los familiares directos los portadores naturales de esta figura. Es el pueblo chileno, sus pobladores, sus trabajadores quienes deben tomar lo más importante de la práctica de Allende para seguir adelante, dejando de lado los aspectos negativos, en especial la obsesión por la creencia en la institucionalidad creada por los sectores de la oligarquía que siempre intentarán abortar los legítimos derechos de las mayorías a alcanzar un mundo más justo y más humano. La demanda por el socialismo que levantó Allende no ha cesado, no puede cesar, mientras haya niños en las calles, mientras haya profesoras pidiendo limosnas porque el Estado no garantiza pensiones justas y dignas, habrá suficientes razones para seguir batallando por alcanzar el socialismo con el que soñó Salvador Allende. A cincuenta años de ese importante triunfo, la figura de Salvador Allende crece y seguirá creciendo en nuestra memoria.

4 de septiembre de 2020

Luis Mesina M
Secretario General Confederación Bancaria

www.luismesina.cl

www.bancariachile.cl

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