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Ámbar. No más impunidad. Por Sonia Brito y Lorena Basualto

No quisiéramos escribir esta columna, pero lo sentimos un deber. Se trata de un homenaje a Ámbar y una denuncia, puesto que esta joven de 16 años fue víctima de una política de Estado irresponsable y un poder judicial negligente que no cumple su misión.

Hace algunos días escribíamos la columna ¡NO ES NO! (1) aludiendo al caso de Antonia, en que afirmábamos que no podíamos seguir viviendo en un Chile violento donde las relaciones humanas se han deteriorado al punto que no existe respeto por la dignidad de las mujeres, aspecto que se visibiliza con mayor crudeza en los abusos sexuales, en las violaciones y en los femicidios. Hoy, nuevamente debemos decir ¡NO ES NO! y preguntarnos cuál es la parte de la frase que no se entiende.

Cabe la pregunta, ¿Nuestra sociedad está desquiciada? Con tanto dolor, debemos ser testigos de la forma aberrante que Hugo Bustamante asesinó a Ámbar, de una manera cruel y a sangre fría. Lo terrible de esta situación es que era la crónica de una muerte anunciada, una bomba de tiempo, puesto que este hombre ya en el año 2005 había asesinado a una mujer y a su hijo, sumado a esto, fuimos testigos del reportaje realizado el año 2006 por Carlos Pinto en el programa Mea Culpa, quedando en nuestra memoria la pregunta del periodista “¿Si tu quedaras en libertad volverías a cometer el mismo delito?” Bustamante respondió, “lo he pensado, también lo he cuestionado y también lo he analizado, y a ciencia cierta no tengo la respuesta, no podría decirle no, es imposible que volviera yo a vivir una situación tan parecida… Y también digo, Si en algún momento determinado exploté de esta manera, si frente a ciertos tipos de situaciones explotaré nuevamente” (Entrevista, Pinto, 2006). Aun así, salió en libertad. Este hombre con personalidad psicópata nunca mostró arrepentimiento por la horrenda muerte de Verónica Vásquez, y su hijo de nueve años, Eugenio a los que colocó en un tambor, con la intención de enterrarlos en el patio.

Es terrible esta situación, puesto que aún con todos los antecedentes este homicida es dejado en libertad por un beneficio del sistema procesal junto a otros 788 presos, luego de haber cumplido 11 años de los 27 de su condena, de lo contrario, aun estaría preso hasta el año 2032 y este brutal asesinato no se hubiese cometido. Es más, existen antecedentes de Gendarmería de Chile, en donde queda explícito que este hombre es un peligro para la sociedad y, por tanto, no tenía las condiciones para su libertad. Entonces, como resultado de este perdonazo del año 2016, es que este hombre con personalidad psicópata sale de la cárcel y nuevamente mata y, con un modus operandis muy similar asesina a Ámbar. Esta es la muestra de las desconexiones y descoordinaciones desde de los dispositivos del Estado, quienes tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de las personas, constituyéndose en una negligencia y desidia, máxime cuando existían antecedentes elocuentes y conocidos por toda la ciudadanía.

Hoy, el país entero y especialmente la ciudad de Villa Alemana lloran este crimen. Desde que se descubre el asesinato la ciudadanía se vuelca a realizar una velatón en el frontis de la casa de la víctima pidiendo justicia y se confeccionan carteles alusivos al caso, afirmando que no estamos todas porque nos falta Ámbar. Este caso paradigmático permite develar que ella encarna la injusticia multidimensional de nuestro país.

En primer lugar, un sistema carcelario que encierra y no transforma. Sabemos la cruda realidad de estos recintos, pero también se sabe que es muy improbable que se logre una rehabilitación y una reintegración social de los reclusos por la forma en que las cárceles están concebidas. A pesar de estos antecedentes, las penas se acortan y se liberan a personas que, lamentablemente, siguen siendo un peligro para la sociedad. Con esta forma de proceder, el poder judicial, termina exponiendo a la ciudadanía al peligro, la inseguridad y la incertidumbre.

En segundo lugar, se puede observar la desprotección en la que viven tantos niños/as, adolescentes y jóvenes (NNJ) de nuestro país. Lamentablemente, muchas veces la vulnerabilidad se gesta desde las mismas familias que no entregan la protección requerida sino, al revés, es el lugar donde ocurre la victimización. Y en este sentido, el Estado no lo hace mejor, pues ya sabemos el problema sin resolver que se ha constituido en las últimas décadas el SENAME.

En tercer lugar, la pobreza, la falta de educación, la falta de oportunidades, el desempleo, entre otros, azota la realidad de tantos NNJ que no tienen los recursos mínimos para mantenerse y llevar una vida digna. Pero, además, muchos NNJ están desprovistos de lo más importante que es el cariño y el acompañamiento de sus padres, madres o adultos responsables, dejándoles desprovistas/os y muy vulnerables.

En cuarto lugar, la violencia. Esta violencia que todavía se naturaliza especialmente contra las mujeres. Una violencia física que se empieza a manifestar desde lo psicológico y lo simbólico, siendo todavía aceptado socialmente, pues ante una situación violenta, muchas personas se callan por miedo, por vergüenza, por desconocimiento o, porque la naturalizan, donde la mujer es percibida como inferior, débil y abusable. Es más, todavía se hace culto en las familias y en la sociedad a la imagen de un hombre fuerte que se impone desde la heteronormalidad.

Hacemos notar que, frente a los mismos problemas que nos siguen aquejando por siglos, tales como: el patriarcado, el machismo, la violencia estructural, la violencia de género, la violencia laboral, la violencia sexual, ente muchas otras violencias, no se han elaborado nuevas respuestas, aun cuando está comprobado que aquello realizado ya no sirve.

Ámbar pagó con su vida todos estos problemas que no hemos sabido resolver como país.

Sin embargo, nuevamente, somos testigos y protagonistas de las voces de nosotras, las mujeres que nos levantamos para exigir justicia, que nos manifestamos con un grito al unísono, afirmando que ya no estamos solas. Que estos crímenes horribles no pueden seguir sucediendo en Chile, ¡No podemos construir una sociedad que siga amparando conductas inadmisibles!

Cuántas Ámbar, Verónicas y Eugenios deben morir para que el sistema judicial tome en serio su labor, no queremos más puertas giratorias. Nuestras hijas/os, hermanas/os, sobrinas/os y cada una/o de nosotros/as estamos en un riesgo inminente, toda vez, que tenemos la mala fortuna de encontrarnos con estos asesinos y delincuentes que transitan libremente junto a nosotras/os, porque aquellos que debieron velar por nuestra seguridad fueron negligentes. Así, nuestro país se torna más inseguro, el miedo y el caos se apodera de las calles, las/los ciudadanas/os nos quedamos encerradas/os y los antisociales transitan libres para cometer todo tipo de crímenes.

Por favor, si eres mujer, si vives violencia de cualquier tipo: física, psicológica o sexual. Si eres testigo de un hecho -por mí, por ti y por todas- no dudes en comunicarte las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Fono orientación 1455 (SERNAMEG 2020).

Mientras tanto continuaremos gritando nuestra consigna: ¡Se lo haces a una, lo haces a todas!

1) https://www.lemondediplomatique.cl/no-es-no-por-sonia-brito-y-lorena-basualto.html

Dra. Sonia Brito Rodríguez
Dra.©. Lorena Basualto Porra

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