"...yo sé que hay muertos
que alumbran los caminos"
(Silvio Rodriguez. "La verguenza")
La presencia de las animitas bordean los caminos, las muertes han sido parte de los procesos modernizadores que aligeran la vida perturbando la tranquilidad de los poblados, ahí están esas víctimas de deseos y sueños truncados, presentes en nuestro cotidiano. También están las animitas en las supersticiones populares, a veces se les teme, son incomprendidas, pero ahí están dotadas de existencia por la imaginación o por esas convicciones meta sensoriales. En la incomprensión de la muerte, cuando parte un ser querido también lo convetimos en anima, cuando le hablamos, o lo vamos haciendo parte de nuestra vida.
Distintas formas de existencias le damos a las animas. Un hermoso relato aporta esta obra de Alejandro Sieveking escrita en la década del sesenta y que fue dirigida por Víctor Jara, convirtiéndose en una genuina muestra de expresión de la cultura popular.
La obra recoge el tránsito de un grupo de hermanas convertidas en animitas en una zona rural de Talagante. El relato se construye bajo la idea de que las animitas siguen sin poder ir al cielo o al infierno dado que les queda pendiente un deseo que cumplir. Las hermanas han permanecido unidas por ese elemento común que comparten, que es la insatisfacción del deseo. La trama va desarrollando lo fortuito de su permanencia unidas, poco a poco dada la irrupción de su vida cotidiana comienzan a cumplirse esos deseos insatisfechos lo que les permite ir abandonando su condición de animas en tránsito abriéndose el portal hacia un nuevo destino.
Así se va dando la separación de ese vínculo entre las hermanas, una de las escenas vibrantes de belleza es la despedida de las primeras hermanas que inicia su camino, liberada de su "condena" se ve forzada a la separación provocando el quiebre de esa intimidad. No es esto una catástrofe, es el inicio de eso que estaba pendiente, provocándose una separación desgarradora llena de ternura y sin lamentos, el destino exige su aceptación.
Conmovedora representación de este drama que pone en escena el Colectivo CTM, dirigido por María José Pizarro y protagonizada por Martina Ruíz Duve, Santiago Macchi, Franco Falcón, Leonardo Segura, Cristóbal Muñoz, Cristóbal Bravo, Valentina Escobar, Sofía Rodríguez, Fernando Yamal, Ignacio Tolorza. Ellos nos ofrecen con su talento la posibilidad de acercarnos desde una perspectiva vibrante a esta forma de creencia que es parte del imaginario popular. Un acierto más de Teatro Mori siempre cobijando y promoviendo nuestras artes escénicas.
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