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Antecedentes de la ideología nazista en Chile. Por Guido Asencio Gallardo

La presencia de la ideología nazista en Chile no resulta casual, pues existen antecedentes oficiales y no oficiales relatados en un sinnúmero de libros y crónicas que entregan evidencias aportando de manera explícita sobre acciones en pro del Movimiento Internacional del Nacionalsocialismo alemán, los cuales son estudiados hasta los días de hoy como parte importante de la historia chilena.

Para comenzar a hablar del nazismo chileno es importante señalar que, para diferenciarse del fenómeno político alemán directamente, se hicieron llamar nacis con “c”. Sin embargo, los fines que perseguían eran similares a los que profesaba la ideología general nazista, centrada en ensalzar valores patrios provenientes de Alemania, demostrando superioridad racial ante la sociedad donde se encontraban insertos.

En el período que comprende la Primera y Segunda Guerra Mundial, como en muchos lugares del mundo, en Chile existió apoyo directo e indirecto a la ideología nazi, instalada en esa época, encargada principalmente por algunas comunidades de alemanes en conjunto con chilenos, establecidos en el sur del país, justificando su accionar con la idea de alcanzar la gran prosperidad que demostraba el gobierno alemán frente a otras naciones, mediante una fuerte propaganda política que tenía eco en los medios de comunicación internacionales, nacionales y locales.

Sin embargo, de debe dejar en claro que no es posible generalizar tal adhesión incluyendo a todos los alemanes presentes en Chile, pues muchas familias de origen alemán se consideraron neutrales ante los acontecimientos ocurridos en la Alemania nazi, siendo meros espectadores de lo que estaba sucediendo en el mundo.

En la década de 1930, en Chile existió el fenómeno llamado “Nazismo criollo”, basado en la ideología nazista, que tuvo sus inicios específicamente en el año 1932, con el nacimiento del Movimiento Nacional Socialista de Chile, fundado por el Abogado Jorge González Von Marées y el Sociólogo Carlos Keller Rueff, con el propósito central de instaurar la ideología nazi en Chile, a través de una representación política, una milicia propia y la difusión de una fuerte propaganda anticomunista.

Jorge González Von Marées, fue uno de los políticos más controversiales de la década de 1930, fomentando un pensamiento basado en la Alemania nazi, llegando a formar el Movimiento Nacional Socialista Chileno (MNSCH). Fue aficionado a la escritura, publicando un diario llamado “Trabajo”, financiado por los integrantes de su movimiento, colaboró para varios diarios de la época, entre ellos se encontraban Debates, Acción Chilena, El estanquero, El Mercurio y Zig-Zag, fundó el diario llamado “La Raza”.

Dentro de las particularidades que se daban en la organización del partido nacista chileno, se encontraba la de establecer una serie de estrategias para mejorar las condiciones de la sociedad, por medio de la exaltación de los valores nacionales por sobre los individuales y sociales, relegando éstas últimas por ser cercanas a la llamada “lucha de clases”, que en ese entonces, propagaba el marxismo a nivel mundial. En ese mismo tono, este nacismo pone relevancia a aspectos sobrehumanos de lo que se jactaban ser los descendientes alemanes, representando lo fuerte y poderosos que pueden llegar a ser cuando aprenden a utilizar sus cualidades.

El autor Mario Sznajder (1990) en su artículo “El Movimiento Nacional Socialista: Nacismo a la chilena”, presenta antecedentes donde revela que el nacismo chileno y el catolicismo compartieron, en ese momento, los mismos ideales, defendiendo la propiedad privada y la familia, donde la Iglesia Católica se presenta como una institución unificadora de la ideología nacista en el país, justificando su accionar con estar de acuerdo que el comunismo y la izquierda no le hacían bien al país.

Para hacer notar su influencia en la sociedad chilena, el movimiento creado por González y Keller, comenzó a desarrollar variadas manifestaciones paramilitares, principalmente en Santiago. Lo cual dio origen a incentivar la realización de una multitudinaria manifestación pública llamada “Marcha de la Victoria”, convocada para el día 4 de septiembre de 1938, teniendo como finalidad conmemorar el aniversario del movimiento militar del 4 de septiembre de 1924, donde se pudo documentar la participación de más de diez mil nacionalsocialistas de todo Chile, concentrados en Santiago, desfilando con sus uniformes pardos, mostrando banderas chilenas y de la Patria Vieja, demostrando el apego a la ideología nacista.

Al día siguiente el 5 de septiembre de 1938, las fuerzas nacistas chilenas se tomaron la Caja del Seguro Obrero y la sede central de la Universidad de Chile, originando la llamada “Matanza del Seguro Obrero”, siendo acribillados 51 hombres pertenecientes las llamadas “Tropas Nacistas de Asalto”, orden que fue ejecutada por Carabineros y enviada por el Presidente de ese entonces Arturo Alessandri Palma, con el objetivo de evitar un golpe armado en contra su gobierno.

Este hecho provocó gran connotación nacional, y la orden de parte del Presidente Arturo Alessandri, de apresar al líder del Movimiento Nacional Socialista Chileno, Jorge González Von Marées, quien apoyaba fervientemente la candidatura a presidente de su opositor Carlos Ibáñez del Campo para las elecciones del año 1938. Sin embargo, el presidente electo para el año 1938 fue Pedro Aguirre Cerda, representando al Frente Popular, conformado por tres partidos de izquierda, el socialista, comunista y radical. Esta alianza tenía por objetivo impedir que los partidos de derecha alcanzaran cuotas de poder, este tipo de conglomerados representantes de izquierda se formaron en varios países con el mismo objetivo. Finalmente, el Presidente Aguirre Cerda, presionado por el escenario que estaba viviendo el país, termina por indultar un año más tarde a González Von Marées.

Si bien es cierto, Chile se declaraba neutral ante el convulsionado escenario de las guerras mundiales, en el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda se respiraba un ánimo de apoyo indirecto, aunque originalmente la ideología nacista viniera desde las huestes opositoras al gobierno. Es así como en el año 1949, la poetisa chilena Gabriela Mistral, le enviara una carta al Presidente Aguirre Cerda, reclamando que “Chile no se veía neutral” ante sus ojos, lo cual caló fuertemente en el imaginario colectivo del país en esa época.

Por su parte, en el año 1965, el poeta chileno Pablo Neruda, escribió en el periódico “El Siglo”, una crónica titulada “Svásticas en el sur”, manifestando su malestar por el caso de Walther Ruff, quien fue el inventor de los camiones que mataban masivamente a los judíos, las víctimas las asfixiaban, aprovechando las emanaciones de tubo de escape de camión en movimiento en el periodo del Führer, residiendo en Chile desde el año 1958, que a pesar de que Alemania Occidental solicitara formalmente su extradición por décadas, nunca se llevó a cabo aquello. Su muerte fe producto de un cáncer pulmonar, viviendo sus últimos días como ciudadano chileno hasta su muerte en el año 1984. Hasta los días de hoy se recuerda el hecho donde en su funeral, varios de sus adherentes efectuaron abiertamente el saludo nazi para despedirlo, lo cual causó gran polémica en el país.

Otro de los acontecimientos relevantes que marcó la cercanía de Chile con los nazis, fue la ocupación territorial que se realizó en la llamada “Colonia Dignidad”, la cual se instaló en las inmediaciones de la comuna de Parral en el año 1961, liderada por el nazi Paul Schäefer, convenciendo a las autoridades de la época de que su llegada se constituye como una figura benefactora educacional a través de su institución, para ayudar a los niños chilenos que sufrieron el terremoto de 1960.

Más tarde, pudo comprobarse que Paul Schäfer y algunos colonos de Colonia Dignidad, fueron colaboradores directos con la Dictadura Militar vivida en Chile entre los años 1973 y 1989, específicamente trabajando con el Teniente Coronel de Ejército Manuel Contreras, director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), organismo que implementó la ejecución de la política represiva en todo el país. La colaboración consistió en facilitar el predio de Colonia Dignidad, para efectuar operaciones de inteligencia militar, civil y centro de secuestro, tortura y desaparición de personas opositoras al Régimen Militar.

El caso de Contreras ha sido altamente documentado en diferentes publicaciones y documentales que son parte de la historia chilena, así como también la justicia se hizo parte condenándolo a cadena perpetua por diferentes delitos cometidos de lesa humanidad, llegando a sumar una pena de 549 años de cárcel, falleciendo finalmente en Santiago de Chile en el año 2015.

Guido Asencio Gallardo

Académico

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