Antonio Calibán Catrileo Awkan Epupillan Mew. Dos espíritus en divergencia. Fotografía de Portada Daniela Meliang Antilef, Santiago de Chile, Pehuén, 2019. -161 páginas.
Filosóficamente, la noción de espíritu (Geist en alemán, pneuma en griego) trasciende el mero idealismo religioso para designar la noción de inteligencia, autoconciencia, racionalidad y la capacidad humana de objetivar la cultura. Como se puede observar es un concepto amplio que se entiende como el contenido de lo humano que se concibe a sí mismo como una realidad pensante, y esta subjetividad se activa como la conciencia de la fuerza histórica que organiza la experiencia, diferenciando lo humano de la materia inerte. Los principales enfoques filosóficos sobre el espíritu incluyen, el Idealismo Hegeliano de Georg W. F. Hegel (1770-1831) y define el espíritu no como una entidad mística, sino como el proceso dialéctico de autoconciencia de la realidad. Es allí donde se encuentra la naturaleza interiorizada que se manifiesta en la historia, la cultura y las instituciones, evolucionando desde la subjetividad individual (espíritu subjetivo) hasta la conciencia colectiva y universal (espíritu absoluto).
En la Antigüedad, la noción de espíritu estaba asociada a la Metafísica. Para Aristóteles (384 a. C. - 322 a. C.), el espíritu se vincula al nous (intelecto/mente), considerado como la forma superior de la actividad teórica. San Agustín (354-430), en cambio, asimila el espíritu al alma en tanto principio vital y racional del hombre. Pero luego vendrá Immanuel Kant (1724–1804) para abordar el concepto de espíritu asociado a la “razón humana” como la capacidad de pensamiento conceptual, definiendo la razón humana como la facultad superior que busca la unidad de las reglas del entendimiento bajo principios, pero con un "destino peculiar", al formular preguntas inevitables (alma, mundo, Dios) que trascienden a su propia capacidad de respuesta. La filosofía de Kant establece los límites al conocimiento empírico (Crítica de la Razón Pura) y propone la autonomía moral (Crítica de la Razón Práctica), donde la razón legisla para sí misma, señalando que la razón está "acosada" por cuestiones que no puede rechazar, pero que tampoco puede responder por sobrepasar sus facultades. En la “Crítica de la Razón Pura”, distingue entre el conocimiento de los fenómenos (lo que experimentamos) y el noúmeno (la cosa en sí), limitando el conocimiento científico a la experiencia posible. En tanto que “la razón pura” investiga los fundamentos de la ciencia (el conocer), la razón práctica se ocupa de la moral (el obrar). Según Kant, el ser humano es libre y digno porque puede dictarse sus propias normas morales (imperativo categórico) en lugar de obedecer solo a inclinaciones externas. Con ello el “Factum” o “hecho” de la razón es la conciencia de la ley moral dentro del nosotros que es innegable de la razón y está ligado principalmente a la libertad.
Siguiendo la historia de occidente la noción de espíritu en la Filosofía de la Vida fue desarrollada por Wilhelm Dilthey (1833-1911) quien fundamentó las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften) —como historia, sociología, derecho y psicología— para diferenciarlas de las ciencias naturales. Propuso que, mientras la naturaleza se explica mediante causas, el mundo histórico-social se comprende mediante la vivencia y la comprensión (Verstehen) del sentido interno, de modo tal que lo aborda como el resultado de la actividad humana histórica, fruto del curso vital y no de una carga metafísica. Así, el espíritu representa la interiorización del mundo exterior, la capacidad de pensar, la libertad de la autoconciencia y el desarrollo de la cultura. Por otra parte, en occidente, teológicamente, la noción de espíritu se entiende principalmente como la presencia personal, activa y divina de Dios (Ruaj en hebreo, Pneuma en griego), y representa la energía vital, el aliento de la vida y en el caso del cristianismo a la tercera persona de la Santísima Trinidad. Esto es concebido como una fuerza inmaterial que sustenta la creación, actúa en la historia y transforma el corazón humano.
En oriente, en cambio, la noción de espíritu está integrada en la vida cotidiana, a menudo considerada más importante que el éxito material, enfocando en el proceso de autorrealización y no en la acumulación de logros externos. De allí la noción caracterizada por una visión monista y holística, donde materia y espíritu no son opuestos, sino una sola realidad unificada. A diferencia del dualismo occidental, Oriente (India, China) tiende a concebir el universo entero como espiritual, buscando la introspección, la conexión con la naturaleza, la sabiduría y la trascendencia más allá de la razón analítica. En India, Nepal, Mauricio, Bali, Fiji y Guyana y una parte de Pakistán (Vedanta y Upanishads) se centra en el concepto de Atman (el alma individual) como una chispa divina o unidad esencial con Brahman (la realidad suprema y absoluta). La liberación se alcanza al comprender que el alma individual es parte del todo. El Taoísmo, en cambio fundado por Lao-Tse (Entre VI y IV a. C. no hay exactitud), promueve la vida en armonía considerando el Tao como ("el camino" o fuerza cósmica) a través del Wu Wei (no-acción o actuación natural), evitando deseos egoístas. El Budismo plantea la “(Iluminación”) y fue fundado por Siddhartha Gautama (563 a.C. 483 a.C.), enseñando que el sufrimiento proviene del deseo y el apego. La meta es la paz interior y la iluminación a través de la aceptación de la “impermanencia”, adjetivo que describe todo aquello que no es eterno, duradero o constante. Y el Confucionismo (marcado por la ética y el orden), lo que permite enfocarse en la virtud, el respeto a las jerarquías, la piedad filial y la armonía moral para gobernar la sociedad y la vida personal. Esas nociones filosóficas o religiosas establecen las particularidades de la noción de espíritu que en parte están presentes en Oceanía.
La noción de espíritu en la filosofía de los pueblos originarios no se concibe como una entidad inmaterial separada del cuerpo o del mundo físico, sino como una fuerza vital, una energía relacional y una conciencia cósmica que impregna todo lo existente. A diferencia de la dicotomía occidental cuerpo-alma, la espiritualidad indígena es holística, conectando lo humano, la naturaleza y lo divino en un mismo orden de vida. Sus características filosóficas fundamentales están presentes en la cosmovisión holística y el animismo. Bajo el sentido de que todo posee o tiene su espíritu: La filosofía indígena sostiene que no solo los seres humanos tienen energía, sino también las plantas, animales, piedras, ríos y montañas poseen un hálito, conciencia o "dueño". De allí el parentesco cósmico de todo lo existente. La creación es un proceso vivo y las personas se ven a sí mismas como parientes de la naturaleza, no como sus dueños. La tierra no es un recurso, sino la Madre Tierra (Pachamama), un ser vivo que nos acoge y a la cual se le respeta y se le pide permiso para realizar acciones que nos serán de utilidad.
Antonio Calibán Catrileo Awkan Epupillan Mew. Dos espíritus en divergencia. En el inicio las palabras del autor establecen “Pido disculpas, porque al nacer hombre soy portador de violencias históricas que no es posible desconocer, más en la contingencia de una cuarta ola feminista que nos interpela y arroja múltiples preguntas. Es tiempo de revisarnos y ver cuánto portamos del patriarcado y así, desde esos saberes, arrojarnos a un proceso de hacer tangible en nosotrxs una práctica de descolonización que nunca acaba. Porque no hay hombre que no haya sido alguna vez violento” (pp.7). luego algunos apuntes sobre Awkan Epupillan Mew de Antonio Calibán Catrileo escritas por Fernando Parican que recogiendo lo planteado Catrileo, “plantea que al interior de Wallmapu, el “régimen heterosexual no da espacio a visibilizar devenires “contrasexuales”” Ese acto lo hace en sí mismo un aporte para las ideas políticas de Liberación Nacional Mapuche, ya que el movimiento ha debatido poco sobre el ser y saber epupillan” (pp.9) luego las palabras de la machi Pinda; “…este río aunque no es el mismo de ayer, aunque haya sido tocado por los avatares del despojo y la usurpación una y otra vez, este río busca su propia existencia y su propia manifestación; aún cuando no pueda negar aunque lo intente, su existencia ya desgarrada por la ocupación del Wallmapu, ocupación en cuerpo y alma, en lengua y territorio”(pp.12) Más adelante Valentina Bulo en Palabras Previas “…Epupillan no es una categoría de género, no es la traducción de “mapuche gay”, es una palabra que se sitúa a mi modo de ver en las hebras de la singularidad y que desde allí remueven nuestros territorios básicos desde donde entendemos, ni tan humanos, ni tan indio, ni tan hombre… Estamos ante una hermosa propuesta, un mapuche epupillan que nos entrega una historia en sí; espero salgan muchas más que puedan unirse a las luchas de las mapuche feministas, a los colectivos mapurbe, a las comunidades que luchan en Wallmapu, cuando la deshumanización la sufren en cada allanamiento y cercos policiales.” (pp. 14 y 15). Luego vendrán XIII capítulos y extensas referencias bibliográficas. Es mi interés detenerme brevemente en el capítulo X Hagiografía inversa de Ceferino Namancura “ … y volver profano su nombre para extender toda la potencia epupillan truncada en su historia, porque aquel joven evangelizado por los salesianos entre fines del siglo XIX y comienzos del XX porta las marcas del más crudo colonialismo no solo del género, sino también del deseo, del espíritu….por ser el primer mapuche tocado por la santidad del Dios colonial” (pp. 114).La discusión que plantea el texto de Antonio Calibán Catrileo, va más allá de la academia, de la reflexión de la filosofía de vida y de la autorreflexión sobre sus dos espíritus, es en sí mismo un texto que nos permite conocer y comprender en parte otros niveles de realidad humana, sufrimientos, atropellos y anomalías de un sistema colonialista cuya educación hetero-castradora se confabula con un estado prisionero de su escasa autorreflexión y sin leyes de apertura ante los mundos y culturas que estando presentes, o los aniquilan o los invisibilidad, aunque el folclore del “espíritu patrio” los intente, en fechas precisas, acercar al comic de la danza y música ancestral, en especial en los jardines de la infancia y la básica, donde muchas educadoras no recibieron la formación intercultural y realizan con su buen “espíritu” un menjunje folclórico colonial.
Por otra parte, hoy se habla de las dos almas del gobierno de José Kast, cuestión difícil de entender, dado que hasta el momento no han dado luces de al menos poseer una, su espíritu pragmático as-Quiroz-siano, que tiene asco a todo aquello que no sea rebajar impuesto a los ricos, rebajar el gasto público con bagatelas de almuerzos JUNAEB – en los dichos sandiwich de su excelencia por las metáforas, y amenazas próximos a firmar decretos si la juguera de leyes de reforma tributaria no salen según lo esperado, aunque se apuren por realizar ese guiño al PDG, con su tacaña petición de iva a los remedios y a los pañales, si eso es defender a la clase media, qué media clase de educación cívica se perdieron estos parlamentarios, para no decir nada de los que defienden al gobierno, que en materia de seguridad pública Ozzy Osbourne, tenía mejores suspiros mientras la ministra en sus excesos de “hablamiento” no dice nada, al parecer ni el segundo piso –anti parásitos- tiene un plan como la Vocera de la redundancia voceril y a ratos vociferante, en fin, para no decir nada de la ministra de ciencias que olvidó declarar empresas antes de ingresar al gobierno y ya no recuerda haber dado la orden trasmitida desde el segundo piso de desvincular a 40 altos funcionarios del ministerio, de allí, entre otras cosas la renuncia del Subsecretario, la jefa de Gabinete entre otros miembros de su núcleo principal, mientras en China los dos jefes de estado más poderosos del mundo estrechan sus manos, a sabiendas que en las manos de ambos personajes están en juego nuestros propios espíritus.
Hans Schuster. Escritor
