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Aproximaciones a la materialidad social de duelo; reflexiones y esperanzas desde la experiencia del viviente. Por Marco Silva Cornejo

Interludio y pausa en la ruta de San José de la Mariquina

Aprender el duelo es una tarea compartida de los cotidianos íntimos del existir humano. Pérdida, memoria y nuevas narrativas, como expresión paradójica del devenir orgánico que se inscribe en la métrica del tiempo y su profundo sentido descriptivo y narrativo de las biografías existidas en la experiencia espléndida de vivir.

La muerte sucede y siempre nos coexiste, como esa intersección imposible descrita por Nicanor en sus cursos de poesía en el edificio habitado de Beauchef durante los noventa. Periodo histórico que para un generación entera representa también una forma de pérdida o duelo asociado a un proyecto político, cultural y social, que se rompió en pedazos… “la muerte y la vida son una intersección imposible porque cuando una está… la otra deja de existir”. Sentenciaba Nicanor, en el momento justo en el que haciendo pedagogía poética disponía en el pupitre una concha de “loco” y demandaba de sus estudiantes un texto que diera forma narrativa al artefacto. Justo antes de romper el silencio del aula con un verso escrito en el acto “prohibido fumar, molusco en veda” ese sería el cierre de coronación de dicha escena interminable en la memoria.

La muerte, el duelo, la pérdida, son, por tanto, una experiencia social, histórica y emotiva, tan propiamente parte de esta manada de mamíferos conscientes que hablan y se afanan en la generación de construir sentidos a su existencia; vida y muerte, dos estados de la experiencia de ser, hilvanados por las alteridades y el lenguaje, ese fluvial caudal de semantizaciones en el que habitamos y somos habitados.

La pérdida y su vacío inexplorable por la vida, como un paisaje profundo de apócrifo sabor para los vivientes. Geografía que se configura desde el subsuelo marino de un límbico esplendor. Oceánica es la experiencia de la pérdida y el duelo, sabor silvestre de intimidades asociadas a las historicidades e identidades de los vivientes, todo lo que fue y está siendo presente para ser vivido en el mañana de otras existencias, pasajeros todos del monocorde relato del tiempo.

Marco Silva Cornejo
Mg. Ciencias Sociales Aplicadas UFRO

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