En kioscos: Octubre 2021
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

¿APRUEBO O DIGNIDAD?: ¡SÍ, Por favor! Por Nicol A. Barria-Asenjo

El 25 de octubre del 2020, Chile mediante el triunfó del APRUEBO en un plebiscito histórico, exterminó 3 significantes cargados de dolor, sangre, violencia y represión: Dictadura, Augusto Pinochet y Jaime Guzmán, reemplazándolos por nuevos significantes nacionales cargados de una utopía que hoy huele a nueva normalidad: APRUEBO, NUEVA CONSTITUCIÓN Y DIGNIDAD.

Octubre, en Chile, no es un mes cualquiera, está profundamente cargado por una confrontación política, social, cultural y económica. Un 24 de octubre de 1970 la victoria de Allende era ratificada, años más tarde, uno de los momentos cruciales emergió el mismo mes: octubre. El 18 de octubre del 2019 las masas populares se sublevaban alzando la voz en contra de las injusticias, la violencia, la segregación y la represión que el pueblo chileno toleraba por más de tres décadas. Las heridas abiertas y aún sangrando de la dictadura de Pinochet (1973-1990) emprendieron desde ese 18/O un camino hacia la reparación, la resignificación, ese día comenzó lo que fue un acontecimiento en todo el significado de la palabra, el país de extremo a extremo vivió una verdadera liberación o descarga que buscaba y exigía: justicia social, equidad, y sobre todo la DIGNIDAD para el pueblo.

Ahora bien, lo que se puso en jaque el 25 de octubre del presen año, fue un modelo, el modelo neoliberal implantado por lo Chicago Boys, y, lo que deviene en nuestra actualidad es una auténtica carrera anti- neoliberalista que arrancó desde hace años y se ha logrado desplegar en diferentes países latinoamericanos, la buena nueva es que la colonización capitalista-neoliberal hoy nuevamente en el mes de octubre, queda derrocada en el Estado chileno con la victoria del APRUEBO correspondiente a la cifra no menor de 5.768.550 votos correspondientes a un78,27% contra la opción “Rechazo” con un total de 1.601.182 votos correspondientes a un 21,73%.

Esas cifras logran extrapolar la realidad pre-pebliscito en tanto concentración y distribución de la riqueza y privilegios, siendo un grupo extremadamente menor de la población los que concretaban los privilegios y un grupo mayoritario que vivía en situaciones deplorable e injustas. La brecha de las votaciones es directamente proporcional a la brecha económica que constituye el país. Hoy mediante las votaciones realizadas en un proceso histórico se busca dar un vuelco radical al edificio social a través de la construcción de una nueva constitución.

Hoy, es momento de recordar el 4 de septiembre de 1970, cuando Salvador Allende Gossens candidato de la UP, se impuso con un 36,63% de los votos contra su contrincante, en ese entonces, era necesario obtener la mayoría absoluta para poder asumir, razón por la cual la ratificación de Allende se llevó a cabo hasta el 24 de Octubre de 1970, en específico, ese 4 de septiembre el emotivo discurso contenía las siguientes palabras, cito en extenso:

Con profunda emoción les hablo desde esta tribuna por medio de estos deficientes amplificadores. !Qué significativa es -más que las palabras- la presencia del pueblo de Santiago que, interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, se congrega para reafirmar la victoria que alcanzamos limpiamente el día de hoy, victoria que abre un camino nuevo para la patria, y cuyo principal actor es el pueblo de Chile aquí congregado. Qué extraordinariamente significativo es que pueda yo dirigirme al pueblo de Chile y al pueblo de Santiago desde la Federación de Estudiantes. Esto posee un valor y un significado muy altos. Nunca un candidato triunfante por la voluntad y el sacrificio del pueblo usó una tribuna que tuviera mayor trascendencia. Porque todos lo sabemos: la juventud de la patria fue vanguardia en esta gran batalla, que no fue la lucha de un hombre, sino la lucha de un pueblo; ella es la victoria de Chile, alcanzada limpiamente esta tarde.

Yo les pido a ustedes que comprendan que soy tan sólo un hombre, con todas las flaquezas y debilidades que tiene un hombre; y si pude soportar -porque cumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu de venganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal y que se lo debo a la unidad de los partidos populares, a las fuerzas sociales que han estado junto a nosotros. Se lo debo a radicales, socialistas, comunistas, social demócratas, a gentes del MAPU y del API, y a miles de independientes. Se lo debo al hombre anónimo y sacrificado de la patria; se lo debo a la humilde mujer de nuestra tierra. Le debo este triunfo al pueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre.

La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro, y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de Unidad Popular.

Lo dije: no tenemos ni podríamos tener ningún propósito pequeño de venganza, tampoco, de ninguna manera, vamos a claudicar, a comerciar el programa de la Unidad Popular, que fue la bandera del primer gobierno auténticamente democrático, popular, nacional y revolucionario de la historia de Chile.

Dije, y debo repetirlo: si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria.

Pero yo sé que ustedes, que hicieron que el pueblo sea mañana gobierno, tendrán la responsabilidad histórica de realizar lo que Chile anhela para convertir a nuestra patria en un país señero en el progreso, en la justicia social, en los derechos de cada hombre, de cada mujer, de cada joven de nuestra tierra.

Hemos triunfado para derrotar definitivamente la explotación imperialista, para terminar con los monopolios, para hacer una seria y profunda reforma agraria, para controlar el comercio de importación y exportación, para nacionalizar, en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile, creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo.

Por esto, esta noche, que pertenece a la Historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionado reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de la fronteras de la propia patria.

Para los que están en la pampa o en la estepa, para los que escuchan en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante e industrial, para el hombre y la mujer de Chile, para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es ser para ustedes el compañero presidente.

Han sido el hombre anónimo y la ignorada mujer de Chile los que han hecho posible este hecho social trascendental. Miles y miles de chilenos sembraron su dolor y su esperanza en esta hora que al pueblo pertenece. Desde otras fronteras, desde otros países, se mira con satisfacción profunda la victoria alcanzada. Chile abre un camino que otros pueblos de América y del mundo podrán seguir. La fuerza vital de la unidad romperá los diques de las dictaduras y abrirá el cauce para que otros pueblos puedan ser libres y puedan construir su propio destino.

Somos lo suficientemente responsables para comprender que cada país y cada nación tienen sus propios problemas, su propia historia y su propia realidad. Frente a esa realidad serán los dirigentes políticos de esos pueblos los que adecuarán la táctica que deberá adoptarse. Nosotros sólo queremos tener las mejores relaciones políticas, culturales, económicas, con todos los países del mundo. Sólo pedimos que respeten -tendrá que ser así- el derecho del pueblo de Chile de haberse dado el gobierno de la Unidad Popular.

Somos y seremos respetuosos de la autodeterminación y de la no intervención. Ello no significará acallar nuestra adhesión solidaria con los pueblos que luchan por su independencia económica y por dignificar la vida del hombre en los distintos continentes.

Sólo quiero realizar ante la historia el hecho trascendental que ustedes han realizado, derrotando la soberbia del dinero, la presión y la amenaza; la información deformada, la campaña de terror, de la insidia y la maldad. Cuando un pueblo ha sido capaz de esto, será capaz también de comprender que sólo trabajando más y produciendo más podremos hacer que Chile progrese y que el hombre y la mujer de nuestra tierra, la pareja humana, tengan derecho auténtico al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, al descanso, a la cultura y a la recreación.

Pondremos toda la fuerza creadora del pueblo en tensión, para hacer posible estas metas humanas que se ha trazado el programa de la Unidad Popular. Juntos, con el esfuerzo de ustedes, vamos a realizar los cambios que Chile reclama y necesita. Vamos a hacer un gobierno revolucionario. La revolución no implica destruir, sino construir; no implica arrasar, sino edificar; y el pueblo de Chile está preparado para esta gran tarea en esta hora trascendente de nuestra vida.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos: Cómo hubiera deseado que los medios materiales de comunicación me hubieran permitido hablar más largamente con ustedes, y que cada uno hubiera oído mis palabras, húmedas de emoción, pero al mismo tiempo firmes en la convicción de la gran responsabilidad que todos tenemos y que yo asumo plenamente. Yo les pido que esta manifestación sin precedentes se convierta en la demostración de la conciencia del pueblo.

Ustedes se retirarán a sus casas sin que haya el menor asomo de provocación y sin dejarse provocar. El pueblo sabe que sus problemas no se solucionan rompiendo vidrios o golpeando un automóvil. Aquellos que dijeron que el día de mañana los disturbios iban a caracterizar nuestra victoria, se encontrarán con la conciencia y responsabilidad de ustedes. Irán a su trabajo mañana o el lunes, alegres y cantando; cantando la victoria tan legítimamente alcanzada, y cantando al futuro. Con las manos callosas del pueblo, las tiernas manos de la mujer y las risas del niño, haremos posible la gran tarea que sólo un pueblo conciente y disciplinado podrá realizar.

América Latina y más allá de la frontera de nuestro pueblo, miran el mañana nuestro. Yo tengo plena fe en que seremos lo suficientemente fuertes, lo suficientemente serenos y fuertes, para abrir el camino venturoso hacia una vida distinta y mejor; para empezar a caminar por las esperanzadas alamedas del socialismo, que el pueblo de Chile con sus propias manos va aconstruir. Reitero mi reconocimiento agradecido a los militantes de laUnidad Popular; a los que integran los partidos Radical, Comunista, Socialista,Social Demócrata, MAPU y API; y a los miles de independientes de izquierda queestuvieron con nosotros. Expreso mi afecto y también mi reconocimientoagradecido a los compañeros dirigentes de esos partidos, que por sobre lasfronteras de sus propias colectividades hicieron posible la fortaleza de esaunidad que el pueblo hizo suya. Porque el pueblo la hizo suya ha sido posiblela victoria, que es la victoria del pueblo.El hecho de que estemos esperanzados y felices no significaque vayamos nosotros a descuidar la vigilancia: el pueblo, este fin de semana,tomará por el talle a la patria y bailaremos desde Arica a Magallanes, y desdela cordillera al mar, una gran cueca, como símbolo de la alegría sana denuestra victoria.Pero al mismo tiempo, mantendremos nuestros comités deacción popular, en actitud vigilante, en actitud responsable, para estardispuestos a responder a un llamado -si es necesario- que haga el comando de laUnidad Popular. Llamado para que los comités de empresas, de fábricas, dehospitales, de las juntas de vecinos y en los barrios y en las poblacionesproletarias vayan estudiando los problemas y las soluciones; porquepresurosamente tendremos que poner en marcha el país. Yo tengo fe, profunda fe,en la honradez, en la conducta heroica de cada hombre y de cada mujer que hizoposible esta victoria.Vamos a trabajar más. Vamos a producir más.Pero trabajaremos más para la familia chilena, para elpueblo y para Chile, con orgullo de chilenos y la convicción de que estamosrealizando una grande y maravillosa tarea histórica. Cómo siento en lo íntimode mi fibra de hombre, cómo siento en las profundidades humanas de mi condiciónde luchador, lo que cada uno de ustedes me entrega. Esto que hoy germina es unalarga jornada. Yo sólo tomo en mis manos la antorcha que encendieron los queantes que nosotros lucharon junto al pueblo y por el pueblo.Este triunfo debemos tributarlo en homenaje a los quecayeron en las luchas sociales y regaron con su sangre la fértil semilla de larevolución chilena que vamos a realizar.Quiero, antes de terminar, y es honesto hacerlo así,reconocer que el gobierno entregó las cifras y los datos de acuerdo con losresultados electorales. Quiero reconocer que el jefe de plaza, general CamiloValenzuela, autorizó este acto multitudinario, con la convicción y la certeza,dadas por mi, de que el pueblo se congregaría, como está aquí, en actitudresponsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetado; respetadoen su vida y respetado en su victoria; el pueblo que sabe que entrará conmigo aLa Moneda el 4 de noviembre de este año.Quiero destacar que nuestros adversarios de la DemocraciaCristiana han reconocido en una declaración la victoria popular. No le vamos apedir a la derecha que lo haga. No lo necesitamos. No tenemos ningún ánimopequeño en contra de ella. Pero ella no será capaz jamás de reconocer lagrandeza que tiene el pueblo en sus luchas, nacida de su dolor y de suesperanza.Nunca, como ahora, sentí el calor humano; y nunca, comoahora, la canción nacional tuvo para ustedes y para mí tanto y tan profundosignificado. En nuestro discurso lo dijimos: somos los herederos legítimos delos padres de la patria, y juntos haremos la segunda independencia: laindependencia económica de Chile.Ciudadanas y ciudadanos de Santiago, trabajadores de lapatria: ustedes y sólo ustedes son los triunfadores. Los partidos populares ylas fuerzas sociales han dado esta gran lección, que se proyecta más allá,reitero, de nuestras fronteras materiales.Les pido que se vayan a sus casas con la alegría sana de lalimpia victoria alcanzada. Esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuandobusquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante,cuando tengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez másgrande a Chile, y cada vez más justa la vida en nuestra patria.Gracias, gracias, compañeras. Gracias, gracias, compañeros.Ya lo dije un día:lo mejor que tengo me lo dio mi partido, la unidad de lostrabajadores y la unidad popular.A la lealtad de ustedes, respondré con la lealtad de ungobernante del pueblo; con la lealtad del compañero presidente>> - Salvador Allende[i].Hoy, 50 años después, en medio de una democracia nuevamenteel actor principal es el pueblo chileno, lanzando a la basura una ConstituciónPolítica que cargaba con una triste historia, con cuerpos desaparecidos, ojosmutilados y pobreza distribuida en lo extenso del Estado.Hoy es momento de celebrar, porquemañana es momento de trabajar, trabajar más como decía hace décadas Allende,porque mañana es momento de comenzar a definir las directrices del porvenir,resignificar y reconstruir el edificio social. Hoy Chile celebra, celebra la ruptura,y la apertura de un futuro más justo para nuestros niños y niñas, para nuestrosancianos y ancianas, para todos aquellos y aquellas que hoy se mostraban en lascalles llorando, gritando, celebrando el poder tener la posibilidad dereescribir la historia. Hoy estamos escribiendo en vivo y en directo lahistoria de Chile, la nueva historia, esa que no nos permitían intervenir.Ahora somos agentes activos del chile del mañana. 

[i] DISCURSO RECUPERADO DE: https://www.marxists.org/espanol/allende/1970/05-09-70.htmCIFRAS

RECUPERADAS DESDE: http://www.servelelecciones.cl/

Compartir este artículo