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Araucanía y Covid-19; pobreza y vulnerabilidad de los más pobres del Chile transicional. Por Marco Silva Cornejo

La actual crisis sanitaria producida por el Covid-19 ha evidenciado los contextos de desigualdad desarrollados a lo largo del país a partir de su matriz neoliberalizante y profundizada por los gobiernos transicionales. Mostrando con cruel y violenta evidencia como se traslucen las ortopedias sociales sobre las que se ha organizado el devenir de todos y todas bajo una falsa promesa de progreso y desarrollo en igualdad.

No es casual que la región de la Araucanía junto con liderar en los estudios de pobreza, vulnerabilidad y segregación social, también emerja liderando en el contexto de esta crisis sanitaria por su explosivo aumento de contagios y muertes. La explicación a esta realidad se puede comprender a partir de tres elementos fundamentales en lo político, relacional/comunitario y lo individual.

En primer término resulta de una relevancia paradójica que en la región de la Araucanía los primeros contagios positivos hayan sido parte de miembros del Gobierno Regional, lo que implico que la SEREMI DE SALUD (aun en funciones) diera positivo obligando a una cuarentena preventiva y sanitaria a gran parte del gobierno regional incluido el Intendente de la región. La señal política y comunicacional de este evento sin duda es confuso frente al llamado a la responsabilidad y el autocuidado, dejando fuera de acción las primeras dos semanas de la crisis a quienes estaban llamados a conducir el cuidado de todos y todas.

En segundo término en plena crisis y sin autoridades gobernantes, la región opto sistemáticamente las dos primeras semanas por llamar al cuidado de la población y al aislamiento social manteniendo abiertos los centros de consumo como el Mall y las grandes tiendas del retail. Lo que constituye una triste señal respecto a la importancia del flujo de mercancías y de la economía por sobre la salud de las personas, deconstruyendo una vez más los lazos y vínculos de la comunidad y privilegiando el valor de consumidores de los habitantes de la capital regional.

Finalmente nos intentan hacer creer que gran parte de la responsabilidad explosivo contagio es nuestro, cuando en realidad las condiciones objetivas en lo político, en lo económico y en lo cultural, solo nos ha enseñado a valorar el beneficio propio y la sensación de desconfianza frente al otro, deteriorando las solidaridades orgánicas de base.

La Araucanía como fenómeno social y colectivo, como expresión de la pandemia, solo valida la tesis de la profunda segregación y desigualdad sobre la que está constituido el Chile que albergo cinco meses de estallido social. La cantidad de contagios y muertes expresa que el Covid-19 a igual que todo malestar no es democrático en su distribución e impacto pues como siempre afecta a los más pobres a los más vulnerados y a los más humildes.

Marco Silva Cornejo
Mg Ciencias Sociales Aplicadas UFRO

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