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Arde el paraíso neoliberal. Por Daniel Malpartida

Aquí instalaron el sistema neoliberal más cruel de la historia, que ni siquiera se instaló donde fue inventado. Y aquí murió el sistema neoliberal más despiadado que transformó a los seres humanos en objetos, en cosas.

Predicaron como si fueran dioses que el ser humano era grandioso por su capacidad para generar dinero, ser exitoso y que el libre mercado y un Estado débil eran la ecuación perfecta. Y aseguraron que el individualismo y la competencia de un libre mercado (que nunca existió en esta tierra) eran fundamentales para una existencia placentera y la de futuras generaciones. Y que según Francis Fukuyama el pensador neoliberal más extremo afirmó muy orgulloso que por fin habíamos llegado al fin de la historia, es decir que habíamos arribado a la meta suprema, nada más y nada menos que al Paraíso Capitalista: léase al paradigma Neo Liberal.

Y pasamos de una tiranía a otra.

Nunca antes hubo tanta desigualdad y exclusión en Chile. Nunca antes la tiranía económica ha cobrado tantas víctimas. Nunca antes la estafa y la mentira fue a tal punto propagada en chile que hoy es una marca registrada que identifica a los políticos. Nunca antes el Estado de la mano y cómplice del modelo se levantó así contra los ciudadanos. A tal punto que hoy hablamos del Estado contra el ciudadano. Nunca antes los gobiernos de turno desatendieron las justas demandas. Nunca antes los ciudadanos fueron tan humillados. Nunca antes hubo tal número de enfermedades terminales, nunca antes tanta angustia y depresión al punto que chile ha sido marcado por la OMS como uno de los países con altísimos índices de enfermedades mentales. Nunca antes tantos jóvenes se suicidaron acusados, perseguidos y arrinconado por este modelo sin piedad.
Nunca antes hubo tanta cólera acumulada. Nunca antes murieron más de mil niños a manos de una institución filicida llamada Sename. Ellos, los otros, arrogantes como los dioses no escucharon porque el “paraíso era de ellos”.

Creyeron que este territorio era de ellos, se lo apropiaron con la misma angurria y falta de afecto que los ha caracterizado. Los entrenaron los chicagos boys y bien supieron aprender la lección del abuso, buenos alumnos y ordenados han acumulado cientos de páginas y de fechas trágicas para la historia de la traición en Chile.

¿Cómo no habría de ser un despertar violento?


La danza del fuego y lo símbolos quemados. Por Daniel Malpartida

Primera Parte

Llega la noche, entre el humo de las bombas lacrimógenas y el humo de una casa patrimonial incendiada y otras tiendas y oficinas, la masa de jóvenes de diversos orígenes enciende sus celulares, miles de luces inundan la oscuridad, otros gatillan sus punteros laser de un verde iridiscente contra el helicóptero de carabineros que tiene que retirarse. Las cámaras de televisión desde drones y desde las azoteas de los edificios han registrado los acontecimientos hora tras horas. Todo está registrado, aunque no todo difundido por las pantallas. Observo detenidamente como un gran grupo se mueve dentro de la multitud.

¿Qué pasa? Me pregunto. ¿Qué van a hacer ahora? De repente una hoguera surge y se abren las puertas de la celebración. Pueden verse los cuerpos en torno al fuego. Los veo saltar y estirarse en el aire. Ahora se toman de las manos y una ronda de cuerpos enardecidos giran y giran en torno al fuego. Esta es una visión antigua, primigenia, es una danza que tiene miles de años. Aquí están las tribus del siglo XXI lanzando gritos de guerra. Aquí están las tribus del siglo XXI que combinan la violencia más antigua con la tecnología. Es un ritual de guerra y una celebración.Se trata de la impugnación violenta contra los cinturones de la represión ,la usura y la mentira.

Poco después cientos de manifestantes avanzan hacia Providencia un barrio tradicional, símbolo del buen vivir, aunque ya no de la clase más rica de este país, pero es sin duda uno de los lugares simbólicos más sensibles de la ciudad. Los manifestantes “jugando con fuego” encienden una barricada justo en la esquina de a una estación de gasolina, continúan avanzando van encendiendo barricadas, más allá a unas cuadras encuentran las oficinas del registro civil y nuevamente el fuego devora y queman otro símbolo.

Llegan los bomberos y emerge la paradoja, los bomberos son los nuevos héroes. Con el más alto índice de aprobación son aclamados por los antihéroes, los mismos que perpetraron el ataque. Así son las cosas con este género humano. Esta secuencia se ha repetido, a las 4 de la tarde cuando incendiaron la casa patrimonial de la Universidad Pedro de Valdivia, dejaron pasar a los bomberos entre vítores y exclamaciones de aprobación. Estaban quemando a una educación pensada para el lucro, las universidades más caras de Latinoamérica tienen su sede aquí Santiago de Chile. Y estaban quemando -que duda cabe- el legado de Pedro de Valdivia.

Ayer 12 de noviembre lo hicieron de nuevo. Después del día más violento del movimiento de estas tres semanas al llegar la tarde, encendieron los celulares y los punteros laser. De pronto en medio de la multitud encendieron la hoguera y volvieron a danzar su danza de guerra. Estaban danzado y celebrando la derrota del gobierno, pero no lo sabían.

Un poco mas tarde, Sebastian, como le dicen al presidente pedía auxilio por la televisión y proponía un nuevo pacto incluida una nueva constitución “Adiós Sebastián” pasaban cantando por las calles.

La danza del fuego recién apareció hace unos cuatro o cinco días después de más de dos semanas de enfrentamiento contra el sistema que como esta escrito en sus carteles “nos robaron todo, hasta el miedo”. Este ritual es antiguo y peligroso, un ritual de guerra y celebración en torno al fuego que siempre ha seducido al hombre primitivo que yace en todos nosotros. El fuego ha hecho posible incluso de forma siniestra que los cambios más resistidos en la historia del hombre se aceleren.

Me digo a mí mismo, hace más de 20 días que están quemando símbolos. Sus armas son sus manos, las pocas herramientas que cargan -que son prolongaciones del cuerpo- y el fuego.

 ¿¡Quieren que quememos todo! ¿O que ¡?

Mensaje enviado por WhatsApp. Quizá esta noche escuchen los “dueños del paraíso neoliberal” qué aquí está muriendo. Quizá esta noche después de un día de fuego que desató un infierno, después de la danza del fuego, los dioses caídos y de alas quemadas por fin escuchen lo que se han resistido a escuchar. Veremos.

Daniel Malpartida
Psicoanalista.


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