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Arquitectura una expresión poética: el estar en la belleza. Por Alex Ibarra Peña

“…el que de joven estudiante ya una vez lo entrevió,
ahora, de arquitecto y de hombre viene nuevamente
a comprender que sólo en la belleza está la salvación”
(Pedro Prado. “Ensayo sobre la arquitectura y la poesía”)

No hay duda de que la arquitectura debe entregar respuestas que permitan hacer habitable el lugar en el que nos cobijamos, ese refugio “sagrado” en el cual podemos reconfortar nuestro ser, que a veces, suele verse asediado por un cotidiano que le parece extraño, ajeno o inconfortable, la convivencia es un desafío para la condición humana dado que la irracionalidad acompaña toda nuestra existencia con lo cual la permanencia se experimenta intranquila. De ahí la importancia del hogar, del espacio en el que nos protegemos, buscando el bienestar que proporciona la belleza, cuestión por cierto que debe estar presente no sólo en el espacio privado sino que en el espacio público, es una cuestión de primer orden habitar el lugar y habitar las ciudades, por eso es importante que en estos espacios debemos sentirnos representados en ese reflejo que permita reconocer lo que somos.

Parte del quehacer de la arquitectura comprende este llamado como una cuestión propia de la vocación en cuanto a que esta profesión es una de las principales labores que contribuyen al desarrollo de nuestro “estar”, una compresión profunda de este oficio adquiere, más allá de la funcionalidad que aporta, una posibilidad para la estancia que requiere el ser. En esto es fundamental responder a una estética, por eso es que varias obras de arquitectos captan nuestra mirada dejándonos con esa sensación de perplejidad y conmoción que nos dona la belleza. Como bien lo comprendió Pedro Prado en su búsqueda intelectual y espiritual, la arquitectura aparece vinculada a la poesía.

En este mes de los patrimonios resulta significativa una mirada comprensiva a la arquitectura chilena que poco a poco se ha ido ganando un prestigio mundial, por las obras de distintos artistas y profesionales que con dedicación han logrado instalarse en una escena que va alcanzando mayor difusión en el debate publico. Una historia que tiene un legado vinculado a personajes del siglo XIX como Benjamín Vicuña Mackenna y José Victorino Lastarria, que desde su visión liberal se fueron abriendo a ideas propias de una modernización que con el “espíritu” del progreso, generaba un nuevo mestizaje en los espacios para la convivencia familiar o social, que comenzaría a invisibilizar parte de la ciudad colonial. A estos nombres se fueron sumando especialistas para las labores que asumía el Estado, cuestión que posibilitó la venida y estancia de Claude Brunet de Baines, arquitecto francés formado en la Escuela de Bellas Artes de París, quien llegó en 1848 hasta el año de su muerte en 1855, dejando además de algunas construcciones la formación a partir de lo que se considera el Primer Curso de Arquitectura en el Instituto Nacional.

La ciudad de Santiago en su riqueza urbana en el casco histórico, mantiene la presencia de estos próceres de la arquitectura en nuestro país. De la arquitectura colonial se pueden señalar la Casa Colorada, Posada del Corregidor, Casa de Velasco, la Iglesia y Convento de San Francisco, del siglo XIX el Teatro Municipal y la magnífica presencia del Cerro Santa Lucía. Paseando por el centro de Santiago, más bien podemos notar un eclecticismo que fue instalándose en diversos edificios, destacando principalmente la presencia del Art Decó en varios edificios como la Ex Caja del Seguro Obrero, Banco del Estado y el Hipódromo Chile, entre otros. La Casa de Los Diez es otro caso paradigmático con una estampa neocolonial con intervenciones, entre las que luce su torre como faro espiritual e intelectual para la ciudad.

Otra mención obligada es al notable Hotel Boutique Castillo Rojo cobijando a la Plaza Mori en el Barrio Bellavista construido por Federico Bieregel, quien junto a Ismael Edwards Matte entregaron otros icónico edificios como el de Cienfuegos 41, influenciados ambos por el Neobarroco; ineludible es Luciano Kulczewski, influenciado por el Art Nouveau, el Art Decó y los detalles góticos, de quien se conservan en buen estado algunos edificios como el del Colegio Nacional de Arquitectos de Chile en calle Alameda, Casa Taller Kulczewski en calle Villavicencio, Restaurante Casa Lastarria de estilo Tudor en calle Lastarria, Hotel Luciano K en calle Merced, Barrio Virginia Opazo entre calles República y España o el acceso al funicular en el Cerro San Cristóbal. En los espacios urbanos aún presentes es protagónica la figura de Ricardo Larraín Bravo autor de la iglesia Sacramentinos, viviendas obreras como las de la población Huemul I, o barrios para la clase media como el Pasaje Adriana Cousiño, incluso algunos palacios en Barrio República y Barrio Dieciocho como la llamada Casa Larraín Bravo en donde hoy encontramos la cafetería Casa Cien. Entre las obras más contemporáneas está el Puente pasarela que une los edificios del Banco Santander por calle Bandera diseñado por Gonzalo Martínez de Urquidi, o el ya premiado Hotel Debaines realizado por Juan Sabbagh que ha sido Premio Nacional de Arquitectura que tiene otras intervenciones notables como el Hotel Casa Higueras en Valparaíso.

Estos hitos van marcando una ciudad en movimiento que logra la expresión de distintas épocas con sus estilos, ese mestizaje es el que le va dando una categoría única a la ciudad interpretando lo universal mediante formas de expresión locales. Pensar la arquitectura es algo que nos lleva a pensar la convivencia en el espacio público en función de un bienestar común en el cual se vea reflejada una estética e incluso una poesía siguiendo esa idea de la “Casa para el poema del Ángulo Recto” construida en Vilches por Smiljan Radic, arquitecto que acaba de ser reconocido con el Premio Pritzker, sucediendo en diez años a Alejandro Aravena.

En este mes de los patrimonios tendremos varios diálogos organizados por la Casa de Los Diez y la Fundación Jorge Millas que nos permitirán una mirada estética y política para pensar nuestras ciudades y pueblos junto a Paula Velasco, Blanca Zuñiga, Juan Grimm, Jorge Atria, Cristián Castillo y Emilio de la Cerda, abordando temáticas como el valor patrimonial, la vanguardia, la estética, el paisaje, lo urbano, lo rural, lo social, lo político, etc. El mes del patrimonio logra conectarnos con ese alma nacional al cual apelaba nuestra madre intelectual Gabriela Mistral, tenemos que comprender el espacio que habitamos para establecer ese vínculo del amor genuino al lugar que nos podemos arraigar. Como el viejo Sócrates que no cesaba en filosofar, para agradar nuestro ser es necesario largarnos a pasear libremente por esas calles a las que pertenecemos.

Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra

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