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Jorge Magasich
Historiador.
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Página de inicio >> Diciembre de 2012

Análisis de los resultados electorales
¿Cuánto apoyo tenía la Unidad Popular?

por  Jorge Magasich

“¿Se pueden hacer revoluciones con el 36%?”
En esta pregunta, formulada con frecuencia a los dirigentes de la Unidad Popular, subyace un reproche: fue imprudente emprender cambios sociales de tal importancia con un apoyo apenas superior a un tercio. Sin embargo, la focalización sobre los resultados de los comicios en que la izquierda obtuvo su resultado más bajo en el período, impide apreciar el conjunto. El análisis de todos los resultados electorales indica que el gobierno de Salvador Allende fue uno de los más apoyados durante cuatro décadas de historia relativamente democrática (1932-1973).

Entre 1932 y 1964, cuatro presidentes fueron elegidos con mayoría absoluta: Alessandri Palma, 55,3%; Aguirre Cerda, 50,3%; Ríos y Frei, 56% cada uno. Tres llegaron primero con mayoría relativa: González Videla, 40,2%; Ibáñez, 46,7%; y Alessandri Rodríguez, 31,5%. En estos casos el Parlamento, encargado de escoger entre los dos primeros, optó por el más votado.

Tal tradición hace posible presidencias complicadas con poco apoyo, como fue el caso de Alessandri. Para evitarlas, dos senadores del flamante MAPU, Rafael Agustín Gumucio y Alberto Jerez, proponen, en 1969, una reforma constitucional que introduce la segunda vuelta. Pero la derecha, segura entonces del triunfo de su candidato Alessandri, la rechazan y reafirman la tradición de elegir al primero.

¿Se puede atribuir la elección de Allende a este “error” de la derecha? En septiembre de 1970, éste obtiene 36,61% de los sufragios válidos, Alessandri 35,27% y Tomic 28,11% (1). A primera vista el rendimiento de Allende, inferior al 38,93% obtenido en la elección anterior, parece modesto. Pero la realidad electoral no ha traducido aún los movimientos de fondo en la base social que hacen imposible la reedición del bloque DC-Derecha organizado con urgencia en 1964.

Ese año, en efecto, cuando el candidato Allende aparecía como posible ganador, la derecha se reagrupó detrás de Frei Montalva. Retira primero al nacionalista Jorge Prat, quien llama a votar Frei, y luego disuelve la coalición radical-liberal-conservadora, y estos últimos transfieren su apoyo al democristiano. La estrategia funcionó: Frei fue electo con 56%.

En 1970 lo vuelven a intentar. El candidato de la derecha, Jorge Alessandri, ofrece retirarse si la DC presenta un candidato aceptable por ellos, como Edmundo Pérez Zújovic. Es también lo que desea Frei, quien desaprueba la candidatura Radomiro Tomic. Pero las realidades son diferentes.

A fines de los años 1960, buena parte de los democristianos se aproximó a la izquierda. Las corrientes “rebelde” y “tercerista” que postulan la “vía no capitalista de desarrollo” y “la unidad política y social del pueblo”, es decir la unidad DC-Izquierda, llegan a ser mayoritarias en la Junta Nacional. En 1969, estas tendencias más otra, encabezada por Renán Fuentealba y Tomic, se pronuncian por una candidatura única con la izquierda, siempre que el abanderado sea Tomic. Pero la Junta rechaza este proyecto –que tampoco es aceptado por la izquierda, reticente a subordinarse a un candidato DC–, y opta por un candidato propio. Esto provoca la renuncia de los “rebeldes”, incluyendo dos senadores y dos diputados, que forman el MAPU (2).

Tomic, como candidato DC, pugna por “sustituir las estructuras capitalistas por una economía, una empresa y una sociedad comunitaria” (3), que incluye la nacionalización del cobre y de otros sectores de la economía, medidas bastante próximas a las postuladas por la UP.

En estas condiciones, si Frei hubiese impuesto una candidatura DC apoyada por la derecha, la DC se habría dividido en dos mitades, como lo demostrará el resultado de las elecciones municipales de 1971. Además, el eventual candidato DC-derecha no era favorito, ya que buena parte del electorado democristiano habría votado por la izquierda. Así lo estima Bernardo Leighton, fundador de la DC, a quien Alessandri le había hecho saber que se retiraría si él aceptaba ser candidato. Leighton no acepta, y comenta: “A dos bandas, conmigo de candidato DC y del PN, tal vez habría ganado Allende” (4).

En realidad, en 1970, el 36% que opta iniciar la construcción del socialismo y el 28% que lo hace por una sociedad comunitaria, tienen bastantes proximidades.

Mayoría absoluta
Esta mayoría latente se transforma en real en las elecciones municipales de abril 1971. La izquierda (5) obtiene 50,29%; la oposición 48,85%; independientes 0,86% (6). Quizá por primera vez en la historia de América, una coalición que propone el socialismo alcanza la mayoría absoluta (ver cuadro 1).

Hay un fuerte movimiento del electorado hacia la izquierda. La derecha (7) llega apenas a 22,78%, es decir 12,49 puntos menos que Alessandri, votos que se deben haber volcado a la DC. Esta, con 26,07%, sólo pierde un 2,04%. Y un 13,8% de los votos DC migraron a la izquierda. Así, en seis meses, el 36,61% obtenido por Allende se transforma en 50,29%. La conclusión es evidente: 12,5% de la derecha opta mayoritariamente a la DC y casi 14% de los votos DC, la mitad de lo obtenido por Tomic, va a la izquierda. Esto derechiza las bases democristianas y confirma el análisis de Bernardo Leighton: en una elección a dos en 1970, Allende podía ganar.

La disminución
¿Cuánto tiempo conserva la UP su mayoría absoluta? Tres elecciones parlamentarias parciales proporcionan indicios reveladores (ver cuadro 2). En julio 1971, en Valparaíso, la DC y la derecha se presentan por primera vez unidas y ganan la elección, en una provincia donde son mayoritarios. Esto provoca la renuncia a la DC del sector “tercerista”, incluyendo ocho diputados, que forma la Izquierda Cristiana (IC) y adhiere a la UP.

Pero la UP mantiene su alta votación. La situación cambia meses más tarde, en las elecciones complementarias de enero y julio de 1972: la UP disminuye 4,9% en Linares; 3,8% en O’Higgins y Colchagua y 8,5% en Coquimbo.

Estos resultados indican que hacia fines de 1971, alrededor del 5% del electorado que la UP había ganado a la DC, retorna a esta última, probablemente cuando comienzan las primeras carestías, tendencia que se mantiene en 1972.

La consolidación
En las elecciones parlamentarias de marzo 1973, la DC y la derecha asociadas en la “Confederación Democrática” (“un nombre obvio” comenta irónicamente Mattelart) (8), obtienen 55,49%; la izquierda 44,51%. Ésta pierde 6 puntos en relación al 50,29% conseguido en abril 1971, pero mantiene un apoyo que supera en 8 puntos el 36,61% recibido en septiembre 1970.

Los resultados electorales de aquel intenso trienio sugieren dos grandes movimientos del electorado. El primero da pistas para comprender por qué la DC pudo mudar de posiciones casi de izquierda en 1970 a otras francamente golpistas en 1973. Por una parte, esta pierde algo de su base de izquierda cuando rompen los “rebeldes”, que forman el MAPU y los “terceristas” que constituyen la IC. Y, por otra, la DC recibe más de un tercio de los votos de Alessandri. Abandonada por su electorado de izquierda y reforzada por otro de derecha, la DC puede situarse mucho más a la derecha.

El segundo movimiento es la migración de la mitad de los votos de Tomic a la izquierda, indicación que el apoyo al proyecto socialista era bastante mayor al 36%. Este 13,8% del electorado que se incorpora a la izquierda, le permite alcanzar la mayoría absoluta durante los primeros 10 meses de 1971. Luego las dificultares económicas provocan una erosión de 6 puntos, pero, pese a ellas, más de un cuarto de los electores de Tomic en 1970 –8% del electorado– se adhiere durablemente a la izquierda que se consolida con 44%.

Sólo una pequeña parte de estos nuevos izquierdistas se identifica con las corrientes originadas en la DC: el MAPU y la IC. La mayoría de ellos da su apoyo a grandes partidos: el PC y especialmente el PS.

Tal apoyo, en el contexto de las penurias y tensiones, es particularmente significativo. Más que una retribución a mejoras materiales, ese voto traduce la adhesión a un proyecto de sociedad.

1. Registro electoral. Los porcentajes se calculan sobre el total de votos “válidamente emitidos”, término que designa, en Chile, a los que han marcando una preferencia, excluyendo blancos y nulos.
2. Gumucio Rafael Agustín, 1994, Apuntes de medio siglo, Cesoc.
3. Labarca Eduardo, 1971, Chile al rojo, Ed. U. T. del Estado, 152.
4. Boye Otto, 1999, Hermano Bernardo, Cesoc, pág. 156.
5. Los votos de los partidos de la UP (49,44%) más los de la Unión Socialista Popular (1,06%), una pequeña escisión del PS que apoyó al gobierno de la UP.
6. Registro electoral. La historiografía conservadora suele trastocar los resultados de esta elección, para negar la mayoría absoluta alcanzada por la izquierda. Gonzalo Rojas, citando a Bernardino Bravo Lira, afirma que “ni Allende ni los partidos de su coalición lograron jamás tener el control de la mayoría de la población” ya que la UP “superó apenas el 49%” (Bicentenario, 2003, Vol2, N°2, 86). Para forzar tal cifra cuenta el 1,31% de blancos y nulos como un bloque electoral, y lo cataloga fuera del “control” de la UP, lo que es incoherente. Los porcentajes de cada bloque se calculan en función de los sufragios válidos.
7. Derecha: PN 18,36%; DR 3,93%; Padena 0,48%.
8. Documental “La Espiral”.
9. Registro electoral, Escrutinio general definitivo practicado por el Tribunal Calificador. La “izquierda” en 1971 y 73 es la suma de los votos de la UP con los de la Usopo (44,23% y 0,28% en 1973).

*Historiador

Próximo artículo: La constitución del sector social de la economía (1). Los “resquicios legales”.

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