Página de inicio

Colecciones

Publicidad

Suscripciones

LIBROS

Librería

Postgrados y postítulos

AGENDA - Encuentros

Fotos

Contáctenos

Otros sitios


Se puede imprimir

En este numero:

- Las complejidades del secreto de la Comisión Valech
- Moscú y la explosión automotriz
- El Vaticano resucita por el Sur

- Sumario completo septiembre de 2015





Sobre el autor

Gérard Mordillat
Cineasta, escritor. Este texto retoma una parte de Conversations sacrées, obra concebida junto con el pintor Patrice Giorda, L’Atelier contemporain, Estrasburgo, 2015.
plus...



Página de inicio >> Septiembre de 2015

Debate sobre el arte contemporáneo
¿Ver o tener?

por  Gérard Mordillat

Ante tal o cual obra de sorprendente belleza, ¿quién no pensó o escuchó decir: “Hay que verlo para creerlo”? Los defensores de eso que la crítica llama “arte contemporáneo” invirtieron la proposición: ahora hay que creer antes de ver.

Basando su credo en la réplica del Resucitado en el Evangelio según San Juan -“Felices los que creen sin haber visto” (San Juan, 20,28)-, proclaman que ya no se trata de que el espectador sienta el poder emocional de una obra, comprenda su inteligencia, ejerza su espíritu crítico frente a la tela; en nombre de su autoridad comercial, institucional o artística exigen que, previamente, todo el mundo abdique cualquier saber, cualquier cultura, y crea que “es arte” porque ellos lo afirman. El “creer” reemplazó al “ver” bajo los auspicios de una Santa Trinidad: el artista, el curador y el crítico de arte. Las malas lenguas dirían: el Padre, el Hijo y el simple de espíritu…

El arte contemporáneo -o con mayor exactitud, la venta de garaje elevada a la dignidad artística- se parece al Retablo de las Maravillas que dos charlatanes exhibían en un entremés de Cervantes. Los dos embaucadores iban de pueblo en pueblo mostrando y haciendo adorar el famoso retablo. Se pedía a cada uno que depositara su óbolo antes de admirar la imagen sagrada que sólo podían ver les españoles de pura cepa, aquellos que no eran ni judíos, ni conversos, ni bastardos. Por supuesto, no había nada que ver, pero todo el mundo veía algo por temor de ser designado de manera infamante. ¡Bastaba una lengua engañosa para que lo que no existía fuera visto! En el caso del arte contemporáneo, como en el del Retablo de las Maravillas, no hay nada que ver pero, encandilados por la fe, el catecismo de museo bien aprendido, hay que considerar esa nada como arte y aplaudirlo a costa de nuestra sumisión a la regla impuesta...

Texto completo en la edición impresa del mes de SEPTIEMBRE 2015
a la venta en librerías
y en la librería de Le Monde Diplomatique
San Antonio 434, local 14, Santiago
Teléfono: 22 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiéralo por internet en:
www.editorialauncreemos.cl

 
Contáctenos | Todos los derechos reservados | Todos derechos reservados © 2019 Le Monde diplomatique.