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“Bar Alameda”: una experiencia urbana. Por Alex Ibarra Peña

El eje Alameda ha sido testigo de gran parte de la vida urbana y bohemia de Santiago, es un espacio cívico cultural que reúne universidades, teatros, centros culturales, hoteles, cuestión que lo convierte en un lugar protagónico de la vida diurna y nocturna de la ciudad. Las ciudades tienen un corazón, el eje Alameda está llamado a seguir siendo epicentro de la identidad cosmopolita que constituye a las capitales como es en cualquier lugar del mundo.

El “Bar Alameda” se ha ido convirtiendo en un lugar que acoge en sus mesas a las personas que transitan por este centro urbano, ubicado en la esquina de la calle Portugal, con una terraza y amplios comedores que siempre suelen estar animados especialmente por sus parroquianos. Una oferta gastronómica que va desde lo propio de una fuente soda con platos populares de la comida chilena, con un horario de funcionamiento que puede recibir a madrugadores que requieren desayunar, una oferta de almuerzos y colaciones, acoger una tardeo o recibir a los más bohemios. Cervezas y cócteles con destilados nacionales e importados brindan una posibilidad de estancia a un público diverso, entre vecinos, ciudadanos de paso y visitantes de otros países, llegando a ser la expresión de un multiculturalismo citadino.

La cabeza de este Bar es Patricio Mellado Ramírez quien lleno de entusiasmo ha logrado expandir su visión de bar a otros varios por ejemplo en Santa Rosa 31, sector que albergó clásicos bares populares e Irarrázaval 693, destacando ese espíritu de bar en el cual poder refugiarse para darle pausa a la existencia rutinaria que es parte de la convivencia humana. Estos bares son un verdadero asilo para reunir grupos de amigos o para interactuar con otros ciudadanos, comiendo y bebiendo, cuestión que es compartidas por diferentes estilos de vidas ayudando a la sana tolerancia.

El aporte en la variedad de alimentos y de bebidas es siempre una posibilidad que invita a los sabores, en este caso manteniendo parte de nuestra identidad gastronómica junto a otras preparaciones que se han ido convirtiendo en parte de la tradición popular. “Bar Alameda”, “Bar Santa Rosa” y “Bar Irarrázaval” son lugares en los que se puede disfrutar durante cualquier estación del año, siendo un aporte a la recuperación de la hospitalidad necesaria en el espacio público.

Estamos frente a un testigo privilegiado de esta historia que estamos siendo en esta escena contemporánea que va llenando de poesía el acontecer, olvidándonos de esos ruidos metropolitanos que acompañan a las ciudades. Habitar la ciudad es un ejercicio posible cuando hay bares que contribuyen a aquello, esos son los que van siendo reconocidos como los notables que soportan el latido vital tal cual lo realizan las arterias.

Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra

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Foto Miguel Ángel Muñoz

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