Un bar de barrio es un aporte a la socialización y a lo culinario, lo que ahí sucede compartiendo alimentos y bebestibles en una mesa a través de los relatos mantiene viva la cultura. Este espacio localizado en un hermoso sector residencial en calle Isabel La Católica cerca del icónico Jumbo de Bilbao, apartada de barrios gastronómicos, brillando como un faro que destella en el mar aparece este notable lugar.
La calidez de este lugar destaca por una propuesta de diseño decorativa que rescata elementos que posibilitan el agrado, una hermosa barra, una terraza bien temperada, y espacios privados que invitan al juego de las sensaciones urbanas. La invitación es un lugar que acoge a compartir la amistad y camaradería viviendo el necesario esparcimiento que requiere el ser con la cuidada atención que requiere el estar. En otras palabras, en el cobijo fraterno con los próximos es donde auténticamente podemos ser en la cómoda y grata estancia en donde mejor podemos estar.
Bar La Providencia logró instalarse como uno de nuestros notables, la dedicación plena de alma y cuerpo de Paula Nazal, con el apoyo de Daniel Hernández, logra expresar una visión propia y única en las comidas, los cócteles y los detalles, alcanzando el reconocimiento que varios especialistas gastronómicos han hecho notar en varias publicaciones. Un equipo de trabajo altamente calificado que sabe destacar las preparaciones de comidas a cargo de Bastián Burgos, la reunión de lo tradicional y lo experimental en los cócteles proviene de la mano de Felipe Díaz, la dedicación al buen servicio en las mesas en cada uno de los y las trabajadoras. Se aprecia un equipo comprometido con este espacio dedicado a entregar la buena atención satisfaciendo el gusto en platos y copas.
La comida la podemos conceptualizar como de mar y tierra. En las entradas destaco unos ostiones flameados que permiten la degustación que mantiene la frescura con un añadido de sabores, los choritos envueltos con una salsa de diferentes quesos que terminan en un fondo que es imposible no cucharear hasta el final; ya pasando a la tierra es imperdible compartir las setas, especialmente elegidas en los bosques del sur; en carnes, junto a otras preparaciones, destacan unas costillitas para compartir; imperdible el sanguche de centolla que viene acompañado de unas exquisitas papas fritas. En los cócteles una recomendación especial merece el pichuncho, aunque la oferta de esta carta es bastante variada por lo que se recomienda prestar atención a toda la propuesta para la elección.
Mención aparte merece la barra de Piscos Chilenos que bordea las ochenta etiquetas provenientes de los cinco valles pisqueros del país, un lugar único para iniciarse en el conocimiento de este destilado que es una de nuestras bebidas nacionales. La barra expone la variedad de botellas en las que lucen esas distintas expresiones que reflejan los espirituosos que tienen el sello de dos especialistas autorizadas en la materia que son Claudia Olmedo y Lady Ramírez. Un lugar único para dar curso a las buenas tertulias sobre este destilado sobre el cual aún conocemos poco y que requiere de un mayor espesor en su relato cultural.
“Bar La Providencia” un notable de nuestra ciudad que abre la posibilidad para conocer un barrio distinto de Santiago, en donde el esparcimiento respeta el entorno generando una buena convivencia, cuestión que es fundamental para la socialización y para el desarrollo cultural. El actual estado de nuestra gastronomía requiere de propuestas como estas que han sido pensadas en cada uno de sus detalles, entregando una experiencia que alcanza un reconocimiento por quienes logran visitar este lugar, que parece lejos sin serlo, incluso desde la estación de metro Bilbao se puede pasear por el barrio para conocerlo o incluso se logra estacionar bien en las calles que rodean al bar.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
