La "Barra de Pickles" es un espacio culinario y cultural consolidado que tiene una historia de más de diez años siempre vinculada a la recuperación gastronómica que reinterpreta la comida chilena incorporando una visión universal motivada por la elaboración de los pickles y salsas.
El lugar permite tertulias sobre cine, literatura, vinos, comida, lo cotidiano y lo popular. Las mesas dan acogida a grupos que logran reencontrarse con esa simpleza de un bar de barrio, en este caso orientada por la visión estética de los diseñadores Manuela y Lucas Iribarren, hermanos y socios del proyecto.
La historia que han hecho juntos en la gastronomía se asocia al movimiento que se instaló en Barrio Franklin y a la marca ByMaría que reúne experiencias vitales personales y convicciones que destacan por su responsabilidad social, económica y cultural. Consolidando un proyecto que se transformó en faro culinario respetando las elaboraciones con productos nobles, dignificando el trabajo y cuidando el medio ambiente.
En este barrio que podríamos llamar fronterizo entre Ñuñoa, Providencia y Santiago Centro, donde han existido fuentes de soda notables (por aquí probé uno de los mejores ponches de chirimoya de Santiago) que han ido desapareciendo. Hoy con una mejor conexión con el transporte público dada la cercanía con la estación de metro Irarrázaval y la cercanía con calles como la que le da nombre a esta estación, Grecia, Vicuña Mackenna. Una apuesta que se hace parte de la recuperación de este barrio que reunió tantos encuentros de fraternidad y camaradería.
La carta sin duda está guiada por los pickles y las salsas que podríamos considerar obsesiones en el sentido de esa búsqueda de la perfección que incorpora un viaje nacional, la América del Norte, Noruega y Asia, entre otras zonas geográficas. En este sentido la pichanga es imperdible y cuenta también con una versión vegetariana. Los platos invitan a ser compartidos siendo excepcional el crudo que viene con huevo, mostaza, cebollas, más una salsa para ser mezclados ahí en la mesa por quien se anime, como siendo parte de un juego. La lengua es otro de sus pilares ofrecida en distintas preparaciones, junto al arrollado de huaso o de malaya. El chicharrón de pescado es otra de sus delicias. Por cierto, que descada el rosbif no tan presente en nuestras cartas locales. Para los vegetarianos se suman las berenjenas, pepinillos fritos, mozarella, verduras salteadas. Las opciones de sanguches es bastante variada y cargada de sabores. Los bebestibles van desde los jugos, las cervezas, una precisa selección de vinos de baja intervención, vermuth y cócteles.
"Barra de Pickles" es una utopía consumada que invita a sentarse en sus mesas como si se estuviera en la propia casa compartiendo con los amigos, a la entrada del lugar está disponible un taca taca, siempre invitándonos al juego. Un espacio que fomenta la convivencia- compartiendo la proximidad y la intimidad que corre mistérica en el cotidiano. La propuesta es parte de un viaje para quienes viven en el barrio o para quienes lo transitan animando esa bohemia sana que permite el encuentro con los semejantes y con los otros.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
