“Barroco” es una nueva obra que nace de la colaboración entre el coreógrafo Mathieu Guilhaumon y la actriz Millaray Lobos que nos permite, en estos días, celebrar a la danza aportando a la incorporación de nuevas creaciones a nuestro repertorio nacional, reuniendo en la escena la presencia de la música en vivo con la participación de parte del elenco de la Sinfónica Nacional dirigida por Pedro Pablo Prudencio. Una obra que resignifica la búsqueda de uno de los períodos estéticos más desbordantes en la historia de occidente que nos heredó hermosas composiciones de estructuras arquitectónicas y plásticas que seguimos admirando en recorridos urbanos en tantas ciudades del mundo.
La puesta en escena evidencia los matices de luces y sombras junto con la perspectiva descubrimientos que siguen vigentes en las representaciones artísticas, destacando esas figuras de estructuras que se soportan siendo cuerpos complejos. El lenguaje de la teatralidad aparece evidente en el comienzo de la representación, incluyendo la presencia de textos literarios mientras se ejecutan los primeros compases de los compositores de esta época elegidos para acompañar esos movimientos que transitan entre lo clásico, lo moderno y lo contemporáneo. Fundamental es la presencia de los contrastes cuestión que podríamos considerar como parte de la expresión filosófico y vital de este fascinante movimiento cultural.
Esta visualidad barroca, presente en la obra, es propicia a la representación dado que expresa el dinamismo de las formas entre medio de juegos de ilusión que interpelan la percepción de los sentidos, evidenciando ciertas capacidades de los órganos del cuerpo. Los cuerpos apareciendo de manera directa o velados, siempre en el contraste de las luces y las sombras. Los bailarines en una permanente tensión, movimientos en los que aparece el cuerpo sin conceptos, manifestación de los movimientos que se van desvelando dejándonos ver los pliegues reales que son parte del ser.
Hermosa experiencia de un trabajo que no sólo trata de la danza sin abandonar la riqueza de esta expresión que es fundamental logrando siempre el foco de la atención puesta en los movimientos de una estructura visible en su conformación entre las partes de un todo orgánico. Notable expresión del espíritu de una época que no cesó sus búsquedas hacia una expansión de las comprensiones de las formas de estar en el mundo, una obra que con la representación y los movimientos, sin exceso de la metáfora poética, pone en evidencia la centralidad del cuerpo que desde sí mismo es capaz de hacernos partícipes de la experiencia vital con la belleza.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
