¿Cómo desarrollar una política con perspectiva de género en el área del saber? Las diferencias e innovaciones posibles de aportar, en modo alguno fragmentan el saber. Todo lo contrario, ayudan a entender que existen perspectivas para entender lo que llamamos común. En la UAcademia, universidad a la que pertenezco, ya existía una trayectoria de instalación de los estudios de género que ha permitido encaminarse a cambios mayormente estructurales de producción del conocimiento.
A propósito del 8 de marzo que las mujeres conmemoramos cada año, me interesa en esta ocasión reparar en la tarea de las investigadoras ligadas a diferentes instituciones del saber. Como bien se sabe, en el caso de las mujeres madres, cuidadoras y diversidades en general, nos resulta muy difícil ganar concursos, publicar y avanzar al ritmo exigido por los sistemas del saber. En Chile, el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) nos informa que, en el contexto de la OCDE, las mujeres que investigan representan el 35,8 %.
¿Por qué reflexionar sobre este aspecto? Me parece importante prestar atención a lo que para muchos no es más que una pequeña injusticia que confirma como natural el retiro de las mujeres de este tipo de labores. Para subsanar que las mujeres y la comunidad de las diversidades abandonen el campo de la investigación es necesario entender que todo ejercicio que busca aumentar el conocimiento o el desarrollo del pensar está inserto en una política.
Una política del saber que si se propone ser plural e innovadora necesita del apoyo de las instituciones para propiciar una equidad sexo-genérica. Sin este apoyo prolongamos la naturalizada política androcentrista del conocimiento, dominante hasta el día de hoy. Como bien se sabe, el androcentrismo expresa como universal un conocimiento que no es más que la perspectiva masculina. ¿Cómo desarrollar una política con perspectiva de género en el área del saber?
El programa “InES Género” para la Educación Superior, implementado desde 2021 por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), intenta responder a diversas demandas para reducir las persistentes brechas que restringen la investigación y las publicaciones hechas por mujeres en diversas áreas del conocimiento. En la UAcademia (universidad a la que pertenezco) ya existía una trayectoria de instalación de los estudios de género que ha permitido encaminarse a cambios mayormente estructurales de producción del conocimiento.
Partiendo por la realización de diagnósticos, la propuesta es desarrollar acompañamientos; revisar políticas y normativas institucionales; crear laboratorios con perspectiva de género para monitorear las brechas mencionadas, generar saberes y conocimientos que transformen la homogeneidad de lo que Luce Irigaray ha denominado “falocratismo”. Hasta el momento el discurso androcéntrico ha hablado en nombre de una humanidad considerada en abstracto, frenando sin cesar las diferencias e innovaciones que puedan aportar las mujeres y las diversidades en todas las áreas del conocimiento. Las diferencias e innovaciones posibles de aportar en modo alguno fragmentan el saber; todo lo contrario, ayudan a entender que existen perspectivas para entender lo que llamamos común.
(*) investigadora Universidad Academia de Humanismo Cristiano, directora InES Género.
