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Brechas y oportunidades del fenómeno migratorio en Chile. Por Antonia Lara, Matías Fouillioux y Carolina Ramírez

La reciente presentación de resultados de la Encuesta Nacional de Migración (diciembre, 2022), que caracteriza a las principales poblaciones que han llegado en los últimos cinco años (2016-2020) al país (Venezuela, Colombia, Haití, Perú y Bolivia), nos muestra que esta población presenta características similares a la de los grupos que llegaron antes del año 2016 y algunas particularidades. Lo cual ratifica las dificultades multifactoriales que han precarizado la situación de las y los migrantes en el territorio. Al mismo tiempo, representa una oportunidad de transformación en el abordaje del fenómeno migratorio que beneficie tanto a la comunidad migrante como al país.

Por una parte, vemos que continúa la tendencia a que las personas haitianas y colombianas sean los que más sufren discriminación por su nacionalidad u otros motivos (posiblemente el de ser objeto de racialización), tanto en los espacios públicos como laborales. Respecto a este último, la Encuesta señala que alrededor de un tercio de los migrantes ocupados reportan malas experiencias laborales, relacionadas con las largas jornadas y la excesiva carga de trabajo. Por tanto, la discriminación y las malas condiciones laborales continúa siendo un desafío como país.

Otra tendencia que persiste entre quienes han llegado al país en los últimos cinco años, es que son los/as migrantes venezolanos quienes presentan los niveles más altos de educación, ya que el 64.6% de ellos/as tiene educación superior completa, mayoritariamente en las áreas de ingeniería y tecnología, seguido por ciencias sociales y humanidades. Ahora bien, de quienes tienen estudios educación superior completa y están ocupados/as, menos de la mitad se desempeña en trabajos acorde a su profesión. Es decir, hay una tendencia al desajuste por calificación, ya que se lo hacen en trabajos para los que están sobre calificados, limitando las posibilidades de generar ingresos y de desarrollar sus capacidades. Lo anterior puede deberse, entre otros factores, al bajo porcentaje de convalidación de títulos y grados académicos, ya que se le considera un proceso engorroso, de alto costo y lenta resolución, por lo que pocos lo realizan (12%).

Por otra parte, la evidencia novedosa de los resultados de la Encuesta es que alrededor del 78% de los trabajadores migrantes se encuentran empleados como asalariados y este porcentaje es incluso mayor entre migrantes haitianos/as. Esto derriba el mito construido por las imágenes y discursos de los medios de comunicación y redes sociales, relativo a que los migrantes haitianos/as se desempeñan mayoritariamente en las actividades informales como el comercio callejero.

Por último, en el ámbito de acceso a empleos asalariados se mantienen importantes brechas de género, lo que produce y reproduce los patrones y roles de género donde el hombre se desempeña en la esfera pública (mundo laboral) y las mujeres en el sector privado (cuidado y mantención del hogar). Esto también constituye un importante desafío como país.

Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Juventud ( CISJU) UCSH
Antonia Lara
Matías Fouillioux
Carolina Ramírez

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