Compartir una mesa, es sin duda, un profundo acto de sociabilidad sobre todo cuando éste se constituye en un misterio de intimidad con los próximos. Comer bien mantiene mucho de una ancestralidad ritual, de ahí que busquemos en ciertos lugares la restauración requerida por la existencia cotidiana, cuestión que no debería ser visto como un lujo sino que más bien como parte de una necesidad. Nos hace bien la sociabilidad, lo festivo y la intimidad, son cuestiones que nutren al ser y alivian la estancia de nuestro periplo vital, esto no es una cuestión trivial.
“Cala” es un lugar gastronómico que destaca como referente de la comida del mar chileno, de ahí esa dominación de embajadores de nuestro mar. La experiencia y conocimiento del cocinero especialista aparece en la historia y testimonio de su dueño Nicolás Glasinovic con más de treinta años en el rubro dotado de una trayectoria que ha sido destacada desde sus inicios en el arte de la cocina, a partir de una disciplina que le viene de la pasión por el deporte de agua que lo acerca al mar.
Las preparaciones de “Cala” son cocinadas en el momento, es un lugar preparado para ir con tiempo y dejar que éste transcurra distrayéndonos de lo rutinario, con varias mesas sobre todo en un amplia terraza que compone el espacio urbano del pasaje o plaza El Mañío en Avenida Vitacura, a pasos de Alonso de Córdova. Los productos utilizados son frescos y de alta calidad, esto lo permite el cultivado trato directo con los proveedores comprometidos con estándares de satisfacción necesarios, se nota esto en los pescados y mariscos siempre frescos e incluso algunos provenientes de las piscinas adecuadas que posee el local, las verduras frescas y todos los elementos utilizados para llegar a las mesas con pulcro mantel blanco, cubiertos y copas.
El servicio se caracteriza por la amabilidad y la hospitalidad aportando un sello de garantía dado por la profesión gastronómica. Tenemos aquí uno de los notables de nuestra ciudad que nos permite disfrutar sabores propios de la bondad de nuestro mar con el respeto que merecen los comensales y el buen trato con los alimentos que nutren el cuerpo que somos. En estas mesas he compartido relatos del cine chileno con creadores que han sabido hablarnos de nuestra identidad como Vivienne Barry y Orlando Lübert en que lamentamos la ausencia de Silvio Caiozzi que sería otro de los contertulios de esa ocasión. Referencia que me permite afirmar que las mesas de “Cala” son propicias para buenas historias en donde el relato se recobra como parte de nuestra sociabilidad e intimidad.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
