Hoy termina el gobierno del presidente Gabriel Boric entregando la administración del Estado al ultraderechista José Antonio Kast reconocido admirador del sátrapa Augusto Pinochet cuya obra perdura a más de treinta años de su derrota en el plebiscito de 1988.
Jaime Guzmán, el ideólogo de la dictadura, decía con cinismo, que la Constitución de 1980 conformaría un orden institucional tal que “no importando quien gobierne, lo que hagan no fuera sustancialmente distinto a lo que nosotros (ellos) mismos anhelaríamos “. La extensa “Transición a la democracia” no fue capaz de cambiar la esencia de esa Constitución cual es la consagración del modelo neoliberal, el modelo que reparte desigualdad y concentra la riqueza.
Al terminar este gobierno quedan pendientes muchas tareas que deberán enfrentarse en una futura profundización democrática; por enunciar algunas, en el campo económico social, el fin de las AFP, la recuperación plena de las riquezas básicas, cobre, litio, etc. En lo cultural, la inexistencia de medios de comunicación plurales, en especial la televisión abierta hoy en manos de los grandes grupos económicos y en materia de derechos humanos la existencia de más de mil detenidos desaparecidos cuyo destino aún se desconoce y la impunidad de facto a las violaciones a los derechos humanos acaecidas durante el llamado estallido social. Al respecto, cabe mencionar la no concreción de la promesa de expropiar parte de la ex Colonia Dignidad para conformar un sitio de Memoria por los crímenes cometidos contra residentes de la Colonia y contra prisioneros políticos (Ponce, Lagos, Lorca, entre otros) y sus enlaces.
El triunfo de las derechas, lideradas por su expresión más extrema, fascista, usando esta democracia tramposa, es una gran derrota para el pueblo trabajador quien tendrá que ir juntando fuerza, conciencia y organización para resistir la contraofensiva del gran capital que pretende anular los avances sociales, insuficientes pero valiosos, logrados a través de los sucesivos gobiernos democráticos.
Los dueños de Chile, la oligarquía, pretende rebajarse los impuestos en hasta 6 mil millones de dólares y como contrapartida reducir los gastos sociales y los aportes fiscales a cultura, deporte y recreación.
Esta arremetida antipopular deberá recurrir al sello autoritario y represivo y lo hará en un contexto mundial en el cual el imperio estadounidense se arroga el papel de guardián de Las Américas con la nueva versión Trump de la doctrina Monroe. La soberanía de todas las naciones del continente está amenazada, desde el Río Bravo hasta el Cabo de Hornos.
Ante ello se debe forjar la más amplia unidad para resistir estas pretensiones que amenazan en lo inmediato a la República de Cuba, ejemplo de solidaridad y dignidad. Deberemos promover con entusiasmo y generosidad la solidaridad activa con Cuba y con todos los pueblos del mundo hoy amenazados y agredidos por el imperio belicista, impulsor de crímenes de guerra y acciones de piratería y barbarie, como es el genocidio en Gaza, la agresión cobarde contra Irán y el secuestro aleve del Presidente de Venezuela y de su esposa.
El Presidente Kast que asume hoy ha decidido sumarse al club de aduladores del narcisista, supremacista y criminal presidente de los EE,UU y habrá que impedir que ello conlleve a arrastrar al país a conflictos y guerras que no son nuestras. Habrá que movilizar a cientos de miles o millones por la Paz en Defensa de la Humanidad y en ello como nos pedía el Comandante Fidel Castro Ruz deberemos “Unir a todo lo que pueda ser unido”.
“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”
Salvador Allende Gossens 11/9 /1973
Centro de formación Memoria y Futuro
Santiago, 11 de marzo del 2026.
