"Hoy gritan las aguas,
los bosques,los animales,
es toda la tierra la que grita".
(Leonardo Boff)
Con más de treinta años de una transición a la democracia fracasada podríamos considerar, desde una perspectiva histórica, que así como se sentencia una modernidad inconclusa tendríamos que considerar que con el ideal de la democracia nos pasó lo mismo. En otras palabras hemos realizado procesos políticos que no lograron unificar un proyecto nacional a favor de llevar a cabo esas pretensiones, sea esto la moderna o la democracia.
Ambas ideas políticas no alcanzaron los consensos, las ideologías de los partidos políticos atentaron contra la instalación de estos paradigmas, en cuanto establecer una visión de mundo común que permitiera una visión de política nacional a favor de un pueblo. El pueblo importa poco, al fin y al cabo es el que sigue pagando la cuenta con su inmolación sacrificial.
El último gobierno, el de Gabriel Boric se gestó con una apuesta esperanzadora, sin embargo su plan de gobierno fue rápidamente bloqueado por la institucionalidad política existente. Esto mermo el proyecto que terminó disipándose sin marcar una gran diferencia con los gobiernos anteriores. Los errores de la inexperiencia se hicieron notar rápidamente, creando el festín con la imagen de "merluzo" concepto usado para jactarse de un bobo. Tengamos en cuenta que el bobo es alguien que comete desaciertos, imagen que quedó para los análisis de autocrítica.
Hace recién unos días comenzó lo que algunos llaman el gobierno de José Antonio Kast, lo que sin duda no corresponde, dado que lo representa es una nueva oportunidad de gobierno para esos poderes económicos que lucran con la dominación y explotación estableciendo la perpetuación del gozo de los bienes en favor de la clase privilegiada. Esos cerebros que con un trabajo instrumental eficiente han logrado lucrar con las débiles democracias de la transición y ahora en esta era de postransición.
Para el análisis quiero plantear que la democracia nos quedó inconclusa, en pugna queda una representación política institucional que es parte de la constitución de democracias débiles y una fortalecida democracia retórica que en sentido estricto es antidemocrática, pero que está empoderada en este tipo de régimen "democrático". La ilusión de una democracia real está fracasada y esto lo podemos ver en las fuerzas políticas institucionalizadas en el poder de facto.
Lo cierto es que el actual gobierno es una amenaza peligrosa para nuestros derechos, esto por una parte por el atentado a nuestros derechos. Esta semana ya se dieron muestra de esto con la instalación de terminar con los feriados irrenunciables, lo que es un golpe para la clase trabajadora, y la eliminación de varios proyectos de protección ambiental que estaban fundados en un interés por el bien común.
Estas acciones inmediatas de este gobierno en turno dejan claro que estamos ahora en el tránsito a un fortalecimiento de la explotación, no sólo humana sino que a toda especie y a nuestro entorno vital. Pasamos al gobierno de los "perkines" esos que no tienen voluntad para la acción y que sólo cumplen órdenes, sin facultades de decisiones reales dado que están sometidos a la obediencia, en este caso de ese inmoral poder económico que violenta la dignidad del ser humano y de la naturaleza.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
