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Carencia de comprensión política: ¿Soberbia o inmadurez? Por Luis Osorio

Hay ocasiones que las actitudes de algunos, tienen la intención de un aprovechamiento de las situaciones, como una muestra de inmadurez con nula comprensión de la realidad. Es el acto de creer haber obrado bien, con un convencimiento extremo, aunque ello no haya sido así.

La situación es preocupante, cuando representa una afección a la historia y tiene repercusión social, y es seguida de un intento de aferrarse a algo casi con signos de rabia y un estilo de obstrucción, que se sitúa en un momento de importancia para muchos ciudadanos que podrían ver una situación de hechos con cierto nivel de esperanzas no habituales. Este hecho es mucho más gravitante si de por medio, hay una acumulación de muchos años que hacen marcar una tendencia clara de estructuras de pensamiento, en el ámbito social.

No se trata de una marginación ciudadana, pero sí de un encasillamiento político con razones justificadas, en que no se puede tener una forma envolvente de que, al ser oposición a un gobierno, todos tienen la misma sensibilidad respecto al futuro, y se deben de por sí confianza mutua, como si existiera un norte común. Son los supuestos los que se han instalado en la política y que han provocado el mayor deterioro en la convivencia, partiendo de la expectativa que se tenía al término de la dictadura, donde había el supuesto, que quienes estaban por el NO en el plebiscito del 88, apuntaban hacia un mismo horizonte, basado en un proyecto de sociedad alejado del modelo elaborado en los años 80, con todas sus implicancias para el tiempo que venía, que debería haber finalizado con un rostro muy diferente al término del siglo XX.

Una carga enorme de años, demostró con creces que ello no fue así. Los gobernantes y cercanos se fueron abriendo paso en la medida de lo posible, con restricciones para muchos y beneficios para pocos.

Sería extensa la lista de slogan utilizados en campañas, partiendo de la alegría que venía, el crecer con igualdad, y muchas otras frases que hablaban de las oportunidades desde la cuna, pero que no pasaban más allá de lo publicitario. Con el advenimiento del voto voluntario, paulatinamente el slogan fue cambiando. Era un momento en que no había la intención real de la participación, y la situación de la baja concurrencia a las urnas, con el hecho consecuente de moverse en mayorías relativas, no importaba. El voto obligatorio, es lo que da el pilar fundamental de una democracia, sin argumentos que lo puedan rebatir.

La llegada al estallido social y el deterioro del bienestar de las personas agudizado con pandemia, no fue casual, es el signo fidedigno de una sociedad que tiene responsables políticos de 30 años, con sectores que no pueden omitir su incumbencia en ello, sin embargo, están ávidos de poder que no les gusta soltar. Quisieran perpetuar su injerencia en algo fracasado, con más sabor a cuidar sus intereses personales.

No tienen tolerancia al cambio y hablan en un lenguaje vulgar del farrearse algo, aunque no exista nada. Hubiera sido diferente hace años haber dispuesto de un proyecto país, sin echarle la culpa ni siquiera a trabas constitucionales. Cuando se tiene poder y se es perseverante en la intención de cambios, no debería pasar más de una década para obtener resultados, pero si se ha puesto mayor importancia a un estilo adaptativo, el cambio nunca llega por no ser asumido como necesidad.

Es condición primaria para la unidad, en las circunstancias del país con un proceso constituyente ya más avanzado, no juntarse con el argumento de cerrarle el paso a la derecha, sino es vital una visión de un desarrollo sostenido en el tiempo alrededor de un estilo de sociedad que habría evitado los acontecimientos del 18 de octubre y tiempo posterior. Cuando se carga con esa mochila, es oportuno dejar crecer a los otros en materias que no se tuvo la capacidad ni intención, para resolverlas de manera efectiva y con decisión. Se cayó en el financiamiento ilícito de la política, con recursos provenientes del poder económico.

El detalle de no más de un 50% o 40% de participación electoral, puede ser muy significativo, si es que por primera vez se instala una posibilidad de ir recuperando confianzas con algunos triunfos que hace mucho tiempo no se tenían. Pero la posibilidad de recuperar confianzas, no funciona si quienes son identificados como responsables en el estado de cosas actuales, insisten con empoderarse de los liderazgos y no destinan tiempo a un repliegue para dar paso a la autocrítica.

Es dañino cuando a una casa llega un invitado, que sin consultarlo lo acompaña un amigo que no ha sido invitado y lo hace con la intención de alterar la convivencia de la casa en cuestión, con el intento de llegar a ser el dueño de casa. Una figura doméstica, que no encaja en la política ni en la historia que se vive. Son prácticas que no están a la altura del primer momento de inflexión, que se está viviendo en a lo menos 50 años. La representación del párrafo anterior, por cierto, es figurada e implícita. Pero es necesario mayor claridad.

Para conformar una instancia de primaria, es requisito un grado de afinidad no menor que tiene la significancia no menor, de la consecuencia en observar de cierta forma la necesidad de cambio. Pero no sólo eso, una coincidencia en el diagnóstico del porqué se está en una situación determinante del cambio y contrario a que las cosas vayan por el camino de siempre. Es en ese contexto, donde la mirada a lo largo del tiempo tiene mucha relevancia, y es de alto impacto al momento de la toma de decisiones en política.

A ciertos sectores, se les puede apreciar con una trayectoria de años, en que más aún se tiene la certeza que en la medida que se llega a sus bases militantes, las similitudes de apreciación del momento actual, son más coincidentes. No sucede lo mismo con otros que se agruparon en sus inicios, de manera instrumental, no alcanzan a observar las consecuencias del neoliberalismo en relación a los problemas de muchos de los ciudadanos, en relación a ello se aferran a la crítica hacia otros.

Más grave, es la ausencia de un proyecto a partir del año 90, del siglo pasado, que permitiese un alejamiento en lo estructural de lo trazado de dictadura. De esa forma, se podría construir un diálogo del siguiente tipo. Nos acercamos a ustedes, acorde a la confianza que tienen en nosotros como para hacer una primaria presidencial juntos. Pero, hemos logrado el apoyo para nosotros de sectores que sabemos que a ustedes no les agrada, por falta de afinidades, ellos también quieren participar de las primarias, pero sin candidatos. De esa forma, y esto sería el diálogo oculto, así nosotros seremos ganadores.

Es un estilo sucio, sabiendo que la connotación del cambio que se presente a la ciudadanía, podría llegar a aquellos que se han restado de procesos electorales anteriores, y que se seguirían restando si están viendo a los mismos de siempre. Hay quienes siguen aferrados fuertemente a lo de siempre y en esa dinámica, no están a la altura de una patria justa. En ningún caso, al no haber sido bien recibidos en casa por lo ya citado, quedaran en situación de calle, como recientemente le sucedió a alguien por algunas horas. Sólo quedan en una situación que pueden ser parte de la papeleta en noviembre, período que le es incómodo, ya que deben dar muchas explicaciones ante la ciudadanía, de 30 años o más, surge la irrupción de una línea base de mínima credibilidad. Los que estimaban que tenían gran respaldo, resultó en una apreciación errada.

La educación pública no ha tenido, un desarrollo adecuado. La mayoría de las autoridades para sus hijos, por alguna razón escogen la educación privada. No se ha podido tener carreras de pedagogía altamente exigentes, por el significado que ello implica en el desarrollo del profesional de la educación, con el hecho consecuente de un aumento significativo en sus remuneraciones, por la reconversión en lo que sería una profesión atractiva y no sólo de vocación.

Viene la consecuencia de un apoyo creciente a quienes no tuvieron la posibilidad de ser parte de un sistema que considerará la alta exigencia desde la partida en la formación como docentes, una acción de este tipo debe tener incidencia en el ámbito de ingresos. Lo medular es la premisa, que cualquier mejora en educación debe partir en la formación inicial del profesor con todas sus implicancias. Aún más, con un desarrollo sostenido en educación, resultaría natural que los ministros del ramo serían profesores con experiencia en aula y el país tendría un factor muy importante a su haber. Por supuesto, la mirada expuesta al proyectar una sociedad diferente, debe fijarse en todas las profesiones, con el aporte al país que pueden realizar las personas desde diferentes ámbitos y desarrollar así el concepto de comunidad, en lugar del individualismo.

Otra área muy postergada, es la salud pública, sobre la cual muchas de las autoridades no tienen una experiencia vivida en cuanto al significado de la atención en este tipo de servicios, las esperas y la falta de recursos. En la misma área, no existe una política de regulación del valor de los medicamentos.

La realidad actual obliga a permanecer lo más posible afiliado a una Isapre, con el gasto que ello significa para las personas, ya que el paso a la atención en el servicio público, genera muchas barreras en la atención. No se trata que lo privado sea lo ideal, sino que es la instauración de un negocio que ha intencionalmente pone freno al desarrollo de lo público. La salud dental no está cubierta por las ISAPRES, pronto vendrá un incremento en la atención de salud mental con escasa cobertura en el sistema privado. Cuánto tiempo se ha permitido una convivencia de esta forma.

Nunca ha existido el uso de esa calculadora, que permita definir el monto de un salario mínimo en función de un presupuesto familiar real y digno. Si el argumento de no haber cambiado la Constitución se topaba en un candado que venía adosado a ella, y que cerraba la posibilidad de una Constitución redactada en democracia, es la máxima aceptación de haber permanecido pasivos con las reglas del juego de más de 40 años, de manera fundamental en aspectos estructurales que nunca les incomodó.

Lo previsional, junto a temas que se discutían y analizaban en la década de los 80, no fueron considerados, aún a pesar de haber existido todas las advertencias del caso cuando recién la dictadura partía en la imposición de lo estructural, también opiniones argumentadas desde Centros de Estudios con enfoque en lo social, las que no fueron consideradas.

Así, son innumerables las acciones no realizadas sencillamente por falta de voluntad. Esa es la forma que deberían conducir sus campañas, con alto nivel de explicaciones sobre hechos indefendibles y de ahí que ven con molestia el que no se les haya dado asilo, como una forma de proteccionismo, pero sin llegar a poner sobre la mesa un proyecto de cambio. Más bien han optado por quejas, discriminaciones y desprestigiar al otro. Carencia absoluta de comprensión de la historia.

Cabe la interrogante de sí resultaba incomodo gobernar sin la posibilidad de hacer cambios o no queriendo hacer cambios, por cierto, más temprano que tarde pasa la cuenta.

Llega el tiempo del cambio que puedan realizar los jóvenes y los no tan jóvenes, pero con tendencia por siempre de haber sido consecuentes. Se rompen las barreras de lo tradicional, lo que a algunos no les agrada, se les terminan sus privilegios que otorgaba el statu quo. De todos modos, no quedaran excluidos de una vida digna, con la diferencia que hacia el futuro se debe expandir para todas y todos, a diferencia de lo que se ha vivido hasta ahora.

La otra cara de la ausencia de la comprensión es la soberbia, eso de la política se debe erradicar, resulta más adecuado el proceder con humildad, recapacitar y reservarse para más adelante o en definitiva dar paso a las generaciones, a las cuales les pertenece el futuro y no hay ninguna razón de fondo para que sean admiradoras del pasado.

No olvidar, que, en el último gobierno de Bachelet, los sectores gobernantes fueron en listas separadas. Es un episodio muy reciente, como para hacer llamados a la unidad en la actualidad, considerando que no pudieron conseguirlo en condiciones menos adversas que las actuales, cuando se podía conversar de manera más fluida sin mascarillas y con mucho mayor presencialidad. Cuando se hace alusión, de los efectos sobre la gobernabilidad futura que se pone en riesgo, no hay demostraciones que la gobernabilidad pasada haya sido exitosa y garante de dignidad. Se concluye en la inexistencia de moral al expresarse de manera apresurada, como es el ritmo que algunos han impuesto desde la semana pasada.

La historia no comienza el día en que se conocieron los resultados de la elección del 15 y 16 de mayo, hay un pasado que no se puede pasar por alto. Al parecer el protagonismo lo empieza a tener la gente, que ya no soporta la elección del mal menor o el estar al arbitrio de un duopolio. La explicación es bastante clara como para tomar conciencia y que se actúe en la racionalidad, hemos partido un ciclo diferente con paradigmas nuevos, no imaginables el 17 de octubre de 2019 y tampoco el 14 de mayo del 2021. Son realidades que deben ser comprendidas, en términos que el cambio se puede iniciar, una invitación a pensar y reflexionar.

24 de mayo de 2021

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