Estimada compañera candidata Jeannette Jara,
La presente carta, dirigida a su candidatura a la Presidencia de la República en las elecciones de 2025, busca expresar con firmeza nuestras reflexiones y demandas, nacidas de una historia de lucha, sacrificio y resistencia frente a la injusticia y la opresión que han marcado a nuestro pueblo.
Nos dirigimos a usted desde la memoria viva de quienes hemos sufrido en carne propia la represión más brutal que conoció nuestro país. Somos la Mesa Nacional Unitaria, conformada por organizaciones de ex presos políticos, exonerados, torturados, exiliados, retornados, dirigentes sindicales, campesinos y DDHH, y por integrantes del GAP (Guardia Personal del Presidente Salvador Allende), junto a sus descendientes —hijos, hijas y nietos—, se dirige a usted con la convicción de que es imposible construir un Chile verdaderamente democrático sin asumir las deudas pendientes con quienes hemos cargado sobre nuestros hombros las consecuencias más duras de la represión dictatorial y de la continuidad del modelo neoliberal. Nuestra voz no representa solo un recuerdo del pasado, sino una exigencia presente de justicia, verdad y dignidad.
Nuestro documento parte de una mirada a la realidad política internacional, donde los pueblos se levantan contra el colonialismo, el imperialismo y la injusticia, para luego situarnos en el plano político y social nacional, donde persisten las heridas abiertas; la falta de verdad, justicia y reparación para las víctimas del terrorismo de Estado; la precarización de la vida de millones de trabajadores y trabajadoras; y el intento permanente de consolidar un modelo económico que solo beneficia a una minoría.
No venimos a pedir favores, sino a exigir justicia y transformaciones profundas. Llevamos décadas marchando, denunciando, organizándonos y resistiendo. Hemos sido perseguidos, silenciados y olvidados. Nuestra voz sigue en pie porque representamos la memoria viva de las luchas populares, de quienes nunca claudicaron y que hoy seguimos luchando por un Chile distinto. Confiamos en que estas palabras no sean vistas solo como un reclamo, sino como un llamado a la acción y a la coherencia política. Porque estamos cansados de discursos vacíos y promesas incumplidas: la historia nos enseñó que los cambios verdaderos solo llegan cuando el pueblo se organiza, lucha y se moviliza.
Compañera candidata, nuestra disposición es clara: fuimos revolucionarios, seguimos siendo revolucionarios y moriremos revolucionarios, hasta conquistar un Chile justo, digno y verdaderamente democrático. Fraternalmente
MESA AMPLIA UNITARIA
- Exonerados Universidad Católica
- Dispositivo de Seguridad Presidencial S. Allende (GAP)
- Asociación Nacional de Expresos Políticos (ANEXPP)
- Expresos Chacabuco
- Asociación Exiliados/Retornados Reino Unido (AERRU)
- Organización Sindical de la Construcción Serrano 444
- Agrupación de DDHH 18 de Octubre
- Centro Cultural de DDHH Salvador Allende
- Confederación Campesina Nehuén
- Exprisioneros Fundo Algarrobal
- Brigada de Expresos políticos de Colina (BECHE)
- Asociación Gremial de Exonerados de Chile
INDICE
Contenido
- 1 SITUACION GEOPOLITICA Y HEGEMONIA MUNDIAL 3
- 2 LA GUERA ENTRE RUSIA Y UCRANIA 3
- 3 EL GENOCIDIO EN GAZA 4
- 4 CHILE COMO PARTE DE LOS BRICS Y UN MUNDO MULTIPOLAR 5
- 5 POLITICA DE RESPETO Y AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS 7
- 6 CHILE Y LOS TRATADOS INTERNACIONALES 8
- 7 CHILE ACTUAL 9
- 8 TEMORES POR SEGUIR EN LA LISTA DE ESPERA 9
- 9 RECUPERACION DEL COBRE Y EL LITIO 10
- 10 EL ROBO SISTEMÁTICO DE LAS AFP 11
- 11 LA DESIGUALDAD Y LA OBSCENA RIQUEZA DE LOS RICOS. 13
- 12 EL MONOPOLIO DE LOS MEDIOS DE INFORMACION 13
- 13 EL PROYECTO DE ALLENDE Y LA MATERIALICIÓN DE SU LEGADO EN LA MODERNA CHINA 14
- 14 EL PUEBLO MAPUCHE 16
- 15 EL CEREBRO DE LOS JOVENES. MATERIA PRIMA DE DESARROLLO. 17
- 16 EL DERECHO A LA VIVIENDA 18
- 17 DEMANDAS MESA NACIONAL UNITARIA 19
- 18 PALABRAS DE CIERRE 21
1 SITUACION GEOPOLITICA Y HEGEMONIA MUNDIAL
Estimada candidata. Durante décadas, se nos presentó a Estados Unidos como el modelo a seguir: la tierra de la libertad, del bienestar y de las oportunidades. Sin embargo, hoy ese país muestra un rostro muy distinto: más de 90 muertes diarias por armas de fuego, miles de suicidios cada año por desesperanza, y millones de personas que viven en la pobreza mientras una minoría concentra la riqueza. Ese es el verdadero rostro del capitalismo: un sistema incapaz de garantizar dignidad ni siquiera a su propio pueblo.
En el plano internacional, el panorama tampoco es distinto. Estados Unidos ya no logra imponerse en las guerras que inicia, como en Ucrania, y se encuentra cada vez más aislado por su apoyo incondicional al genocidio que Israel comete contra el pueblo palestino. Mientras tanto, China, Rusia y los países del sur global avanzan en su coordinación en los BRICS, lo que demuestra que la hegemonía norteamericana se debilita.
Sin embargo, advertimos un riesgo: un imperio en declive no es menos peligroso. Como un animal herido, puede morder con más fuerza. 2 LA GUERA ENTRE RUSIA Y UCRANIA Estimada candidata. Los trabajadores y trabajadoras de nuestro país, atentos a lo que sucede en el mundo, no podemos permanecer indiferentes ante la tragedia que golpea a los pueblos. Hoy, en Ucrania, se desarrolla un conflicto que no solo ha dejado muerte y destrucción, sino que también ha puesto al planeta entero bajo la sombra de una amenaza nuclear.
Ese conflicto no nació de la nada. Es hijo del expansionismo de la OTAN, esa alianza que durante décadas se presentó como “defensiva”, pero que en realidad se ha transformado en el brazo militar del imperialismo occidental. Tras la disolución de la Unión Soviética, en lugar de abrir un camino de paz y cooperación, la OTAN avanzó una y otra vez sobre los países del Este de Europa, incorporando a exrepúblicas soviéticas y desplegando bases militares cada vez más cerca de la frontera rusa. Ese cerco militar no solo amenaza la soberanía de Rusia: es parte de una estrategia más amplia del imperialismo norteamericano que apunta, sin disimulo, a debilitar, desestabilizar y finalmente acabar con el Estado ruso como potencia independiente. A ello se suma un hecho que rara vez se menciona en los grandes medios de comunicación: el incumplimiento sistemático de los Acuerdos de Minsk (2014 y 2015), que habían sido concebidos como una salida política y negociada al conflicto en el Donbass. Esos compromisos, avalados internacionalmente, fueron ignorados y burlados, cerrando la puerta a la paz y dejando a miles de personas expuestas a la violencia.
Hoy ha quedado claro que este no es solo un enfrentamiento entre Rusia y Ucrania. En el fondo, es un conflicto geopolítico entre Estados Unidos y Rusia. Y aquí debemos ser claros: el imperialismo norteamericano ha mostrado, una vez más, su rostro más agresivo. Estados Unidos no duda en arrastrar pueblos enteros a la guerra, en financiar conflictos, en imponer sanciones y bloqueos económicos, y en instalar bases militares en cada rincón del planeta. Actualmente, mantiene alrededor de 750 bases militares en más de 80 países y territorios, un verdadero aparato de control y amenaza global que ningún otro país posee.
Lo más dramático es que, a pesar de que la guerra ya ha sido ganada estratégicamente por Rusia, el imperialismo norteamericano y las potencias occidentales insisten en prolongar el conflicto. Hoy, con Donald Trump nuevamente en la Casa Blanca, Washington continúa enviando armas y recursos a Ucrania, no para “salvarla”, sino para mantenerla como carne de cañón en una guerra que solo sirve a los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Los muertos los sigue poniendo el pueblo ucraniano, que ha sido sacrificado en un conflicto que nunca fue suyo.
A esto se suma la hipocresía más descarada de las potencias occidentales: sancionan económica y diplomáticamente a Rusia en nombre de los “derechos humanos”, pero al mismo tiempo hacen la vista gorda frente al genocidio que comete el gobierno de Netanyahu contra el pueblo palestino. No hay sanciones contra Israel, no hay bloqueos, no hay condena efectiva: por el contrario, se le envían armas y financiamiento para sostener una ocupación brutal. Frente a este escenario, como trabajadores chilenos queremos ser categóricos: rechazamos de manera rotunda cualquier intento de instalar la presencia, influencia o colaboración de la OTAN en Chile o en América Latina. Y con la misma firmeza, expresamos nuestro rotundo rechazo al “Nivel 2” del sistema de catalogación de la OTAN, que busca imponer estándares militares extranjeros sobre nuestras Fuerzas Armadas y abrir paso a una peligrosa subordinación de Chile a intereses bélicos que no son los nuestros. No aceptamos que nuestras instituciones nacionales sean puestas al servicio de una alianza que solo siembra guerras e intervenciones en el mundo. Chile, señora candidata, Chile no es un país aislado. Cada vez que el imperialismo siembra guerras, hambre y caos en algún rincón del planeta, también repercute en nuestra vida: suben los precios de los alimentos, del petróleo y de los fertilizantes, y una vez más son los más pobres quienes cargan con el costo. Mientras tanto, los grandes especuladores globales se enriquecen con la sangre de los pueblos. No queremos que Chile sea cómplice de esas aventuras militares. Nuestra historia, marcada por el ejemplo de Salvador Allende y su solidaridad con los pueblos del Tercer Mundo, nos recuerda que la dignidad nacional está en levantar una voz independiente, soberana y siempre al lado de quienes sufren la opresión imperialista.
Por eso, le pedimos con claridad: comprométase a una política exterior de paz, de soberanía y de solidaridad internacional. Que Chile no se arrodille ante la OTAN ni ante ninguna potencia extranjera, y que en cambio sea parte activa de quienes luchan por un mundo sin guerras, sin dominación y sin chantajes nucleares. Lo que está en juego no es solo la suerte de un país lejano, es la paz de la humanidad. Y los trabajadores de Chile sabemos que la paz verdadera solo se construye con justicia y con independencia de los pueblos 3 EL GENOCIDIO EN GAZA Estimada candidata. Nos dirigimos a usted con profunda preocupación ante el horror humanitario que se vive hoy en Gaza. La ofensiva del régimen de Netanyahu ha escalado al nivel de genocidio, sostenida durante años por la complacencia internacional de las potencias occidentales. Llegando a situaciones escalofriante donde se incrementa el asesinato de los palestinos debido a una hambruna generalizada.
Lo más indignante es que, tras tanto silencio, países europeos como Francia e Inglaterra ahora amenazan con reconocer al Estado de Palestina si Israel no frena su política de exterminio. Mientras tanto, Estados Unidos defiende a Israel como si fuese una provincia propia, cuando de hecho actúa como el gendarme armado del imperio en Medio Oriente.
Aquí, en Chile, no somos ajenos a esta tragedia. Al contrario: somos el país con la mayor comunidad palestina fuera del mundo árabe. Son parte viva de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra conciencia social. Llevan en su identidad el sufrimiento de un pueblo que reclama su derecho a la vida, a la tierra y a la paz. Las cifras son escalofriantes: más de 17.000 niños han sido asesinados en Gaza en los últimos 21 meses, un promedio de 28 niños por día, lo que equivale a la desaparición de una sala de clase entera cada jornada. Además, hubo jornadas en que al menos 174 niños murieron en un solo día durante bombardeos masivos. Este nivel de violencia no es simplemente una tragedia: es una herida abierta en nuestra humanidad compartida. La historia nos enseña que los regímenes opresores solo caen cuando la comunidad internacional actúa con decisión y coherencia. El apartheid en Sudáfrica solo fue derrotado cuando ese sistema quedó completamente aislado y sometido a sanciones concretas por parte de la comunidad de naciones. Hoy, Gaza requiere el mismo coraje colectivo.
Por eso, exigimos que, desde su programa de gobierno hasta su eventual administración, usted asuma un compromiso claro y contundente con la causa palestina. No basta con declaraciones diplomáticas; se necesitan medidas concretas: reconocimiento del Estado de Palestina, presión internacional real, sanciones, boicot a los productos israelíes, suspensión de acuerdos comerciales y militares con el régimen sionista y liderazgo moral que sitúen a Chile como referente de derechos humanos y justicia global. El pueblo chileno conoce el precio de la dignidad: ha sufrido dictaduras, exilios y luchó para recuperar su voz. Hoy, esa fuerza histórica nos exige alzar la voz con igual claridad y determinación en defensa de Palestina. Esperamos de usted un posicionamiento valiente, responsable y coherente con nuestra tradición de justicia y solidaridad.
4 CHILE COMO PARTE DE LOS BRICS Y UN MUNDO MULTIPOLAR
Estimada candidata. Nos dirigimos a usted con el convencimiento de que nuestro país enfrenta un momento histórico en el escenario internacional. El surgimiento y consolidación de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y los países que se han ido incorporando recientemente) marca un giro decisivo hacia un mundo multipolar, poniendo en cuestión la hegemonía norteamericana que durante décadas ha impuesto sus intereses sobre los pueblos.
Las cifras son claras y contundentes:
• Los BRICS representan aproximadamente el 40% de la población mundial, es decir, más de 3.200 millones de personas. En contraste, el G7 apenas reúne un 10% de la población global. • En términos económicos, medido en paridad de poder adquisitivo (PPA), los BRICS ya superan al G7: concentran cerca del 32% del PIB mundial, mientras que las potencias occidentales apenas bordean el 30%. Este peso económico y demográfico revela que los BRICS no son un bloque marginal, sino un nuevo polo de poder mundial que avanza hacia la cooperación Sur-Sur, la soberanía de los pueblos y la construcción de un orden internacional más equilibrado. En este contexto, consideramos que Chile no puede permanecer al margen. Nuestro país, históricamente dependiente de los mercados y las instituciones occidentales, tiene ahora la oportunidad de abrirse a nuevas alianzas que nos permitan diversificar nuestra inserción internacional y fortalecer nuestra soberanía. Ya en el siglo XIX, Simón Bolívar nos dio un ejemplo visionario: entendió que la independencia de nuestras naciones no podía sostenerse sin la cooperación entre los pueblos latinoamericanos. Fue él quien llamó a construir una unidad regional capaz de resistir la dominación extranjera y asegurar la libertad. En su mirada estratégica, advertía que nuestras repúblicas no eran islas aisladas, sino parte de una “aldea global”, donde la emancipación de cada país estaba ligada a la emancipación de todos. Esa enseñanza histórica hoy recobra plena vigencia frente a los desafíos del mundo multipolar. Los beneficios de acercarnos y eventualmente integrarnos a los BRICS son evidentes: • Diversificación de mercados para nuestras exportaciones estratégicas como el cobre, el litio, los alimentos y la energía. • Acceso a financiamiento a través del Nuevo Banco de Desarrollo, una alternativa al FMI y al Banco Mundial, sin las condicionalidades neoliberales que han profundizado la dependencia y la desigualdad en tantos países. • Reducción de la dependencia del dólar, avanzando hacia mecanismos de comercio en monedas locales. • Mayor influencia política, al participar en la configuración de un mundo multipolar donde las voces del Sur Global tengan peso real en la toma de decisiones. • Liderazgo regional, transformando a Chile en un puente de los BRICS en América Latina, articulando intereses comunes con Brasil, Argentina y otras naciones de la región. El pueblo chileno sabe lo que significa la dependencia externa, la subordinación de nuestras decisiones económicas a centros de poder extranjeros y las consecuencias del neoliberalismo impuesto. Es tiempo de dar un paso hacia la dignidad y la soberanía nacional, insertándonos en un bloque que ofrece cooperación en lugar de sometimiento. Por todo lo anterior, le instamos a que, como candidata a la presidencia de Chile, asuma un compromiso claro y firme de acercamiento a los BRICS, incorporando esta perspectiva en su programa de gobierno y en su visión de futuro para el país. El fin de la hegemonía norteamericana ya no es una consigna, es un hecho en construcción. Chile tiene la oportunidad histórica de ser protagonista en este cambio de época. No se trata solo de política exterior: se trata de defender nuestra soberanía, diversificar nuestras oportunidades de desarrollo y contribuir a un mundo más justo y equilibrado. Esperamos de usted una postura valiente, visionaria y consecuente con la tradición de dignidad y solidaridad internacional que ha caracterizado a nuestro pueblo. 5 POLITICA DE RESPETO Y AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS Estimada candidata. El pueblo de Chile ha sostenido históricamente una política de respeto y de no intervención en los asuntos internos de otros países. Este principio, profundamente arraigado en nuestra tradición diplomática, se ha visto lamentablemente debilitado en los últimos años, particularmente en relación con naciones hermanas como Nicaragua, Venezuela y Cuba, que han debido resistir durante décadas el asedio constante del imperialismo norteamericano. Resulta preocupante que desde ciertos sectores nacionales se haya buscado justificar alineamientos con políticas de injerencia extranjera que, lejos de promover la paz y la cooperación, solo contribuyen a reforzar mecanismos de dominación que atentan contra la soberanía de los pueblos. Nuestra propia Constitución Política es clara en este aspecto. El artículo 5º, inciso segundo, establece el deber del Estado chileno de respetar y promover la autodeterminación de los pueblos, abstenerse de interferir en la organización política de otros Estados y garantizar la convivencia pacífica entre las naciones. Este principio no es solo una norma legal, sino también un compromiso histórico y ético que Chile debe honrar frente a sí mismo y frente a América Latina.
En este camino, es imposible no recordar el ejemplo del presidente Salvador Allende, quien, desde la tribuna de las Naciones Unidas en 1972, levantó con claridad la voz de Chile en defensa de los pueblos en desarrollo y denunció con valentía las injusticias del sistema económico internacional y las intervenciones de las grandes potencias. Allende encarnó la convicción de que la solidaridad internacional y el respeto irrestricto a la autodeterminación eran pilares fundamentales para construir un mundo más justo, y que Chile tenía un papel digno que desempeñar en esa tarea. Esa tradición solidaria no fue solo palabra: algunos de nuestros compatriotas, incluyendo miembros de nuestras propias organizaciones, arriesgaron e incluso entregaron su vida en las luchas de liberación de otros pueblos hermanos, convencidos de que la emancipación no conoce fronteras y que la libertad de cada nación fortalece la libertad de todas. Este sacrificio es testimonio vivo del compromiso de Chile con la causa internacionalista y con la dignidad de los pueblos oprimidos. Por ello, nos dirigimos a usted, como candidata a la Presidencia, para expresar con firmeza que el futuro de Chile en el concierto internacional no puede estar subordinado a los intereses de potencias extranjeras, ni mucho menos a la sumisión de Washington. Chile debe recuperar una política exterior propia, soberana y coherente con los valores de respeto, integración regional y solidaridad entre los pueblos.
El respeto irrestricto a la autodeterminación no es únicamente un principio jurídico, sino una condición indispensable para la construcción de relaciones internacionales justas y para que nuestro país asuma un rol digno y protagónico en América Latina y el mundo. Confiamos en que su candidatura sabrá recoger esta demanda histórica y comprometerse con una política exterior que defienda la soberanía, la independencia y el derecho de cada pueblo a decidir su propio destino.
6 CHILE Y LOS TRATADOS INTERNACIONALES
Estimada candidata. Chile, a lo largo de las últimas décadas, ha asumido con responsabilidad y disciplina los compromisos derivados de los tratados de libre comercio firmados con Estados Unidos. Nuestro país cumplió con cada exigencia: abrió sus mercados, redujo aranceles, garantizó estabilidad a las inversiones extranjeras y respetó los mecanismos de arbitraje internacional. En otras palabras, Chile hizo su parte. Apostó por la palabra empeñada, confiando en que la contraparte también respetaría las reglas del juego. Sin embargo, la realidad actual demuestra lo contrario. Con la llegada de Donald Trump a la presidencia, Estados Unidos ha dejado de respetar el marco de esos tratados. Bajo el pretexto de proteger su economía interna, ha aplicado medidas unilaterales que desconocen los acuerdos firmados y han puesto a Chile en una situación extremadamente precaria. Hoy enfrentamos un escenario en el que: • Se imponen restricciones y nuevas condiciones a las exportaciones chilenas. • Se privilegia a las empresas estadounidenses con subsidios internos que dejan a nuestros productos en desventaja. • Se promueve una política de ruptura de compromisos internacionales, que convierte a los tratados en un instrumento de sometimiento más que de cooperación. Esto coloca a Chile en un dilema histórico: hemos demostrado seriedad y coherencia en el cumplimiento de nuestros compromisos, pero Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha evidenciado que su palabra no tiene el mismo valor. En consecuencia, nuestro país queda atrapado en un marco legal que limita su soberanía y, al mismo tiempo, no recibe las garantías mínimas de reciprocidad.
Sra. Candidata, este escenario confirma una verdad más amplia: los tratados de libre comercio, tal como están concebidos, no aseguran prosperidad ni estabilidad. Al contrario, nos exponen a la arbitrariedad de una potencia que, en tiempos de crisis, impone sus intereses sin considerar el daño que provoca en países como el nuestro. La pregunta que surge es ineludible: ¿hasta cuándo Chile seguirá subordinado a acuerdos que cumplen únicamente cuando benefician a Estados Unidos, pero que se deshacen en cuanto la otra parte decide incumplirlos? Creemos que es el momento de abrir un debate sobre la necesidad de revisar profundamente estos tratados. Chile debe resguardar su economía, proteger a sus trabajadores y defender sus recursos estratégicos. Sra. Candidata, nuestro país necesita una voz firme que ponga los intereses del pueblo chileno por encima de las imposiciones externas. El futuro de Chile exige valentía para plantear cambios de fondo y para no seguir atados a un sistema desigual que, en momentos de crisis internacional, deja a nuestra patria en una situación más frágil y dependiente.
7 CHILE ACTUAL
Estimada candidata. Quienes trabajamos día a día para sostener a nuestras familias y mover este país hemos visto, en los últimos años, cómo se han acumulado crisis que ponen en cuestión el modelo económico y político vigente. En 2011 los estudiantes secundarios, hijos e hijas de trabajadores, se levantaron contra un sistema educativo injusto; en 2019, fue el pueblo entero el que salió a las calles en el estallido social para exigir dignidad; luego vino el proceso de redacción de una nueva Constitución en 2020 y, más recientemente, el segundo intento en 2023. Todo esto demuestra que la crisis chilena no se ha resuelto: por el contrario, se ha profundizado. Hoy enfrentamos un vacío institucional tras el fracaso de los procesos constituyentes recientes. En el 1910 se generó una crisis similar a la que vivimos hoy.
En 1910, Chile vivía un centenario contradictorio: • Prosperidad aparente: El país recibía grandes ingresos por el salitre, lo que generaba riqueza para la élite y un crecimiento económico importante. • Crisis social profunda: Paralelamente, la clase trabajadora vivía en condiciones de miseria, con altísima mortalidad infantil, pésimas viviendas obreras y jornadas laborales extensas y sin derechos. • Sistema político bloqueado: La República Parlamentaria (1891–1925) funcionaba con un Congreso dominado por la oligarquía, incapaz de responder a las demandas sociales. • Tensión estructural: Mientras el Estado festejaba el Centenario con fastuosas ceremonias, la mayoría del pueblo estaba excluida y marginada. Comparando aquel 1910 con la historia reciente, en ambos casos se celebran “logros” de país moderno, pero con una fractura social latente. En 1910 la tensión derivó en un ciclo de luchas obreras y, más tarde, en la Constitución de 1925. En la actualidad, la tensión estalló en 2019 y abrió un nuevo ciclo constituyente con demandas obreras insatisfechas que aún todavía siguen pendientes. Chile repite el mismo patrón: grandes hitos conmemorativos (1910, 2019) coinciden con momentos de crisis profunda, porque el modelo vigente (oligárquico antes, neoliberal hoy) es incapaz de integrar a las mayorías.
8 TEMORES POR SEGUIR EN LA LISTA DE ESPERA
Estimada candidata. Los trabajadores no pueden seguir esperando. En el pueblo chileno existe un temor creciente: que, por miedo al enfrentamiento con los grandes empresarios y los medios que dictan la agenda política desde los centros del poder económico, se renuncie a la lucha por mejores condiciones de vida. No queremos que se sacrifique lo esencial —educación pública de calidad, pensiones, vivienda digna, salud universal y trabajo estable— en nombre de un “realismo” o de una supuesta “responsabilidad económica”. Lo que para la élite es “prudencia”, para el pueblo trabajador significa seguir cargando con la desigualdad, la explotación, la falta de futuro y más espera. Estratégicamente hablando, no se puede repetir el “progresismo” neoliberal de la transición, porque ese modelo murió tras el estallido social. Hay que reencantar esa parte de la población, que nadie habla, que vota blanco y nulos y llega a más del 20% en las últimas elecciones. Una política que se limite a administrar el orden heredado, sin tocar los privilegios de la oligarquía, no solo carece de legitimidad ante el pueblo, sino que abre el camino para que la derecha, cabalgando sobre esta insatisfacción, avance con más fuerza y se instale el fascismo. Como bien se ha dicho: “Si el nuevo pacto electoral termina por proponer lo mismo que la transición y Tohá, sin tocar los problemas de fondo, esta va destinada al fracaso. Basta con observar como en el comienzo del actual Gobierno se adoptó la lengua de la vieja concertación y se perdió el ímpetu de cambio y un lenguaje político propio”. Chile necesita un proyecto político que no solo responda a las aspiraciones sociales, sino que sea capaz de generar una mayoría popular amplia, capaz de sostener transformaciones profundas. Una mayoría que defienda la soberanía económica, que ponga fin a la depredación de la naturaleza y que deje de legitimar la explotación del país y su clase trabajadora.
Estimada candidata, lo que el pueblo trabajador espera de usted no es un discurso para tranquilizar a los de arriba, sino un compromiso firme con los trabajadores y sus familias. Lo que se necesita es un liderazgo que no tema confrontar a los poderosos y que, por fin, ponga en el centro de la política las necesidades de quienes producimos la riqueza de Chile. Tenga la seguridad que, si cumple y actúa defendiendo a la gran mayoría, expresada en dos millones de chilenos en las calles de Santiago durante el estallido social, el pueblo trabajador estará feliz y mayoritariamente a su lado. 9 RECUPERACION DEL COBRE Y EL LITIO Estimada candidata. Nos dirigimos a usted desde la convicción de que Chile enfrenta un momento histórico. La recuperación de nuestras riquezas básicas no es solo una cuestión económica: es un acto de memoria, dignidad y justicia social. En particular, nos referimos al cobre y el litio, recursos estratégicos que podrían cambiar el futuro de nuestro país.
El cobre y el litio: tesoros estratégicos Durante décadas, el cobre fue llamado el “sueldo de Chile”. Hoy, el litio se suma como mineral clave para la transición energética mundial: se utiliza en baterías, autos eléctricos y energías limpias. Estos recursos podrían financiar educación gratuita y de calidad, salud universal, vivienda digna y pensiones justas para todos los chilenos.
Lo que hemos perdido
Según estudios de CENDA, en los últimos 30 años Chile ha dejado escapar más de 167 mil millones de dólares solo en cobre. Con ese dinero, podríamos haber construido 500 hospitales de primer nivel o garantizado pensiones dignas durante décadas. En 2022, la empresa SQM obtuvo más de 8.000 millones de dólares en litio, casi equivalente al presupuesto anual del Ministerio de Salud. Esto demuestra cómo nuestras riquezas estratégicas han beneficiado principalmente a empresas privadas en lugar del bienestar social. Ejemplos claros del saqueo: Mina Escondida y concentrados de cobre La Mina Escondida, en Antofagasta, la mayor mina de cobre del mundo, fue construida con una inversión de solo 4.000 millones de dólares, recuperada en pocos años. Desde entonces, ha generado cientos de miles de millones en ganancias para BHP Billiton y otras transnacionales, mientras Chile percibe apenas una fracción.
A esto se suma la exportación de concentrados de cobre sin refinar, que incluye subproductos valiosos como oro, plata, molibdeno y tierras raras, disminuyendo aún más nuestros ingresos nacionales. Soberanía: la condición para el desarrollo
Ningún país se ha desarrollado regalando sus recursos estratégicos: Noruega controló su petróleo y Bolivia recuperó parte de sus ingresos del gas. Chile, en cambio, sigue entregando cobre y litio a precio de regalo. Mientras estas riquezas permanezcan en manos extranjeras, nuestro país será rico en recursos pero pobre en beneficios para su pueblo. Recuperarlas es esencial para garantizar soberanía económica y desarrollo verdadero. La necesidad de un cambio profundo
Ningún programa de gobierno que no transforme la estructura económica podrá satisfacer las demandas sociales de salud, educación, vivienda y pensiones dignas. La única fuente capaz de financiar estas transformaciones está en recuperar el control del cobre, el litio y todos los recursos estratégicos actualmente explotados por transnacionales y grandes grupos locales. Pretender resolver la pobreza sin recuperar estas riquezas es un engaño. La soberanía económica no es ideología: es justicia, dignidad y desarrollo real para Chile.
Obstáculos políticos
El mayor obstáculo es la clase política que protege intereses privados y multinacionales por sobre el bienestar del pueblo, asegurando utilidades privadas antes que invertir en desarrollo social y nacional. Conclusión: el futuro está en nuestras manos El cobre y el litio son la llave del futuro de Chile. Mina Escondida y el litio de SQM muestran la magnitud del saqueo. Recuperar estos recursos es imprescindible para garantizar desarrollo, justicia y dignidad. El pueblo exige lo suyo: el cobre y el litio deben volver a Chile y a sus trabajadores. Sin ellos, no habrá futuro posible.
10 EL ROBO SISTEMÁTICO DE LAS AFP
Estimada candidata. Las y los trabajadores de Chile queremos hacerle llegar nuestra voz de indignación y malestar frente a uno de los mayores abusos que persisten en nuestro país: el sistema de AFP. Los dueños de las AFP justifican el despojo de nuestros salarios diciendo que invierten nuestras cotizaciones en los grandes grupos económicos para “rentabilizarlas” y así aumentar nuestros fondos previsionales. Pero esa justificación es falsa. Lo que realmente hacen con el dinero que nos descuentan mes a mes es financiar los negocios de un puñado de grupos empresariales. Formalmente, ese dinero circula en el mercado financiero, pero en la práctica no retorna nunca a los trabajadores. Es más, en lo que va de esta década, las AFP han perdido cerca de 80 mil millones de dólares de nuestros fondos, y no asumen ninguna responsabilidad, porque lo único que les importa es seguir alimentando a los grandes capitales.
Hoy, el 70% de los créditos que solicitan directamente las empresas en Chile se financia con los salarios de los trabajadores. En otras palabras, somos nosotros quienes sostenemos el sistema empresarial del país, pero a costa de pensiones miserables. Y mientras tanto, el Estado debe cubrir dos tercios de las jubilaciones, es decir, la carga recae nuevamente sobre la ciudadanía a través de los impuestos. El origen del problema es claro: desde 1981, cuando se impuso este sistema, el Estado perdió de un día para otro un quinto de sus ingresos. Para cubrir ese déficit, tuvo que endeudarse… con las propias AFP. Es decir, el Estado recauda dinero, se lo entrega a las AFP y después les pide prestada la misma plata con intereses. Una aberración que dura ya más de 40 años.
¿Quiénes se benefician de este saqueo? Apenas 16 compañías de seguros, de las cuales cuatro grupos empresariales —conocidos, ligados al pinochetismo y al gran capital— se quedan con un cuarto de todas las cotizaciones. Son ellos quienes, desde el inicio, se han hecho multimillonarios en dólares gracias al esfuerzo de los trabajadores, sin aportar nada real al país. Lo más indignante es la contradicción flagrante del sistema: mientras a los trabajadores civiles se les obliga a permanecer en las AFP —un modelo injusto, individualista y fracasado— los militares disfrutan de un régimen previsional de carácter solidario, financiado íntegramente con los impuestos de todos los chilenos. Es decir, quienes imponen y defienden el modelo neoliberal gozan en la práctica de un sistema de jubilación “socialista”, con pensiones garantizadas por el Estado, a costa del sacrificio de la clase trabajadora. A ello se suma la ofensiva ideológica que las AFP han desplegado durante los últimos años. Campañas como “Esta plata es mía” buscan convencer a la ciudadanía de que la capitalización individual es un derecho intocable, cuando en realidad solo refuerzan el negocio de los grandes capitales. Este discurso divide a los trabajadores, convierte la seguridad social en un asunto meramente privado y oculta que, en la práctica, esas cotizaciones jamás retornan a quienes las generan, sino que sostienen el sistema financiero y empresarial. Durante 2024, las AFP recolectaron aproximadamente 30.496.000 dólares en cotizaciones de los trabajadores, pero solo desembolsaron 6.795.000 dólares en pensiones. Esto significa que lo recolectado es aproximadamente 4,5 veces mayor que lo pagado, demostrando que las pensiones podrían multiplicarse varias veces si el sistema fuese solidario y redistribuyera equitativamente los recursos acumulados. Estimada candidata: el pueblo trabajador de Chile no puede seguir sosteniendo un sistema que desangra nuestros salarios y condena a nuestros jubilados a la pobreza. Las AFP no son un sistema de pensiones: son un robo legalizado. Por eso le preguntamos directamente:
¿Se compromete usted a terminar con las AFP y a construir un sistema de seguridad social verdaderamente solidario, público y universal, que devuelva a los trabajadores lo que nos pertenece?
Este robo no solo empobrece al pueblo trabajador, también desangra al Estado. Durante 43 años, el fisco ha debido hacerse cargo de dos tercios de las pensiones, mientras las AFP se presentan como “administradoras” de fondos que jamás han cumplido su promesa. Y lo más indignante: el mismo Estado, que pierde un quinto de sus ingresos por este sistema, termina endeudándose con las AFP para financiarse.
Estimada candidata, esta realidad no admite maquillajes ni reformas cosméticas. El sistema de AFP es un robo legalizado que ha condenado a generaciones enteras a la precariedad en la vejez y que ha beneficiado únicamente a los grandes grupos económicos. El pueblo trabajador de Chile apoya con firmeza el fin de las AFP. No se trata solo de pensiones: se trata de recuperar nuestra dignidad, de poner fin a uno de los peores robos del modelo neoliberal y de devolverle al país lo que le pertenece.
11 LA DESIGUALDAD Y LA OBSCENA RIQUEZA DE LOS RICOS.
Estimada candidata. Quienes trabajamos día a día para sostener a nuestras familias y sacar adelante este país no podemos seguir guardando silencio frente a una realidad que nos avergüenza: mientras la mayoría lucha por sobrevivir con sueldos que no alcanzan para cubrir lo básico, un puñado de súper ricos amasa fortunas cada vez más obscenas. En las poblaciones vemos madres que deben elegir entre pagar la luz o comprar pan, jubilados que reciben pensiones miserables después de haber entregado toda una vida de esfuerzo, jóvenes obligados a endeudarse para estudiar, y trabajadores que se parten el lomo por un salario que apenas cubre la mitad del costo de la vida. Al mismo tiempo, las grandes fortunas de Chile crecen en silencio, escondidas en paraísos fiscales, en lujos que no se atreven a mostrar de frente, porque saben que su riqueza se levanta sobre la pobreza de los demás. Esa desigualdad no solo duele, también humilla. Es una vergüenza nacional que en un país con tantos recursos naturales —cobre, litio, mar, bosques— la riqueza quede concentrada en tan pocas manos, mientras millones siguen esperando dignidad. Señora candidata, necesitamos que usted se comprometa con un Chile distinto: un Chile que no se arrodille ante los súper ricos, sino que ponga en el centro a los más humildes. Un país que garantice salud, educación, vivienda y pensiones dignas, financiado justamente por quienes hoy se llevan la parte del león. No le pedimos caridad ni discursos vacíos: exigimos justicia. Que los poderosos devuelvan al pueblo lo que por derecho nos pertenece. Y que nunca más el Estado de Chile esté al servicio de la riqueza de unos pocos, sino al servicio de la dignidad de todos. Tenemos la esperanza de que su candidatura sea realmente un compromiso con los trabajadores, con los humildes y con los que siempre han sido olvidados. 12 EL MONOPOLIO DE LOS MEDIOS DE INFORMACION Estimada candidata. Quienes creemos en la necesidad de construir una sociedad más justa y democrática, queremos dirigirnos a usted para denunciar un problema que atraviesa la vida política, social y cultural de nuestro país: el monopolio de los medios de comunicación. En Chile, la prensa escrita, la televisión y gran parte de la radio se encuentran controladas por un puñado de grupos económicos. Este poder mediático concentrado actúa como un verdadero cerrojo a la libertad de expresión, imponiendo una visión única de la realidad, ocultando las voces disidentes e invisibilizando las luchas sociales. En la práctica, el derecho a informar y a ser informado ha quedado secuestrado por intereses privados que responden a la gran empresa y no a las necesidades de la ciudadanía. Este monopolio no solo limita la diversidad de opiniones, sino que cumple un rol político claro: mantener un sistema injusto mediante la manipulación y la desinformación. La televisión abierta, y TVN en particular, se ha transformado en un aparato de control cultural, saturando a la población con programas vacíos, de farándula y espectáculo, mientras excluye el debate profundo y la educación crítica. En lugar de contribuir a una sociedad consciente, se busca idiotizar a los chilenos para impedir que cuestionen las raíces de la desigualdad y la corrupción. Además, debemos decirlo claramente: el periodismo ha perdido su esencia. Antiguamente, el periodismo buscaba informar, fiscalizar al poder y dar voz a la ciudadanía. Hoy, gran parte de la prensa se dedica a defender un sistema injusto, actuando como vocero de los grupos económicos y como instrumento de propaganda. En lugar de cumplir su función democrática, muchos medios se han convertido en guardianes del orden neoliberal. El problema va aún más lejos: estos mismos medios han sido utilizados para mentir, acusar falsamente y fabricar culpables. Una y otra vez, hemos visto cómo se criminaliza a dirigentes sociales, municipales (Daniel Jadue), estudiantiles, sindicales y mapuche que se atreven a manifestarse abiertamente contra el sistema neoliberal imperante. A través de montajes comunicacionales y judiciales, se los expone como delincuentes o terroristas, preparando así el terreno para persecuciones políticas y encarcelamientos sin fundamentos reales. La prensa concentrada no solo manipula la opinión pública: también es cómplice de la represión y la injusticia. La verdadera libertad de expresión no consiste en que unos pocos dueños de medios impongan su discurso, sino en que todas las voces del país tengan espacio para expresarse: trabajadores, estudiantes, pueblos originarios, artistas, académicos, organizaciones sociales y comunidades locales. Sin diversidad informativa, no puede haber democracia. Por ello, le pedimos que su candidatura se comprometa con la democratización radical de los medios de comunicación. Esto significa enfrentar el monopolio mediático mediante leyes antimonopólicas, fortalecer medios públicos independientes, apoyar a los medios comunitarios y garantizar que el derecho a informar y a ser informado sea un derecho efectivo y no un privilegio de unos pocos. Chile necesita medios plurales, críticos y soberanos. Necesita romper con este cerco comunicacional que adormece a la población, legitima la represión y perpetúa un orden injusto. Una democracia real solo es posible si cada ciudadano y ciudadana tiene acceso a información veraz, diversa y libre de intereses corporativos. Estimada candidata, le pedimos que abra este debate y asuma que la lucha por una sociedad más justa también es la lucha por liberar la palabra, recuperar el verdadero sentido del periodismo, romper el monopolio mediático y devolver la comunicación al pueblo.
13 EL PROYECTO DE ALLENDE Y LA MATERIALICIÓN DE SU LEGADO EN LA MODERNA CHINA
Señora candidata. Los trabajadores y trabajadoras de Chile queremos recordarle que nuestra patria ya conoció un camino justo y viable para salir de la dependencia: el gobierno de la Unidad Popular bajo Salvador Allende. Su proyecto de tres áreas de la economía —estatal, privada y social— buscaba poner las riquezas de Chile al servicio de las grandes mayorías.
Ese camino fue interrumpido por la violencia del golpe de 1973, impulsado por la oligarquía y por Estados Unidos. No fracasó por inviabilidad: fracasó porque el imperialismo no podía tolerar que un pueblo pequeño se levantara con soberanía y dignidad.
1. Allende y las tres áreas de la economía
• Área estatal: nacionalización del cobre, la banca y las grandes industrias estratégicas, con el cobre como “sueldo de Chile”. • Área privada: espacio para pequeños y medianos empresarios y agricultores, subordinados al interés nacional. • Área social: cooperativas, empresas gestionadas por trabajadores y los cordones industriales, donde la clase obrera demostró su capacidad de sostener la producción frente al sabotaje patronal.
Ese modelo no era un sueño imposible: era profundamente justo y realista.
2. El espejo de China: confirmación del camino
Hoy, la República Popular China muestra una organización casi paralela: • Área estatal fuerte, que controla energía, telecomunicaciones, transporte, minería y banca. • Área privada dinámica, pero regulada y subordinada al Estado. • Área mixta, donde el capital privado y el estatal se combinan bajo dirección pública.
Gracias a esa estructura, China logró no solo resistir al imperialismo, sino también impulsar un desarrollo tecnológico e infraestructural impresionante: • Más de 800 millones de personas dejaron atrás la pobreza en China (el mayor proceso de transformación social en la historia contemporánea). • Trenes de alta velocidad (más de 40.000 km), con prototipos magnéticos de 600 km/h. • El puente marítimo más largo del mundo (Hong Kong–Zhuhai–Macao). • Liderazgo en energías renovables, fabricando más del 70% de los paneles solares del planeta. • Una industria automotriz eléctrica de alcance global (BYD, NIO). • Una estación espacial propia (Tiangong) y exploraciones en la Luna y Marte.
Todo esto fue posible porque el Estado mantuvo el control de los sectores estratégicos y guió el rumbo de la economía.
3. Lo que Chile pudo haber sido
Si el proyecto de Allende no hubiese sido interrumpido en 1973: • Chile habría consolidado el control del cobre y lo habría extendido al litio, al agua y la energía. • Se habrían financiado desde hace décadas educación gratuita, salud universal y vivienda digna. • El país habría podido invertir en ciencia, tecnología e infraestructura moderna, al igual que China. • Hoy, Chile sería un país desarrollado, con soberanía económica y justicia social, ejemplo para toda América Latina.
4. La tarea pendiente
Sabemos que las condiciones de los años 70 no son las de hoy. El proyecto de Allende, tal como fue concebido, no podría repetirse de la misma manera. Pero sigue vivo en la memoria de los trabajadores, porque demostró que un Chile soberano y justo es posible.
Por eso, le pedimos con claridad que, al menos, asuma una parte concreta del legado de Salvador Allende: la recuperación del cobre y del litio para el pueblo de Chile.
Ese sería un primer paso firme hacia un futuro de soberanía y justicia social.
Ese fue el camino justo que Salvador Allende trazó. China confirma su justeza con sus logros tecnológicos y su desarrollo soberano. Y Chile, tarde o temprano, volverá a ese camino para convertirse en la nación desarrollada que siempre mereció ser.
El proyecto de Salvador Allende no murió: sigue vivo en la conciencia de los trabajadores, y será hecho realidad en el futuro.
14 EL PUEBLO MAPUCHE
Estimada candidata. Las y los trabajadores, pueblos originarios, jóvenes y sectores organizados que seguimos con atención el curso político de nuestro país, nos dirigimos a usted con la convicción de que la candidatura que encabeza debe responder a los grandes problemas históricos que arrastramos como nación. Uno de ellos, quizás el más profundo y no resuelto, es la relación del Estado chileno con el pueblo mapuche. Durante siglos, la colonización interna ha significado despojo de tierras, militarización de territorios, criminalización de la protesta y negación sistemática de derechos colectivos. El pueblo mapuche no pide privilegios, exige justicia: reconocimiento de su existencia como nación preexistente, derecho a la tierra, a la autonomía y al respeto de su cosmovisión.
Cabe recordar que el propio Padre de la Patria, Bernardo O’Higgins, reconoció al pueblo mapuche como nación en los primeros años de la República, estableciendo que la independencia de Chile debía basarse también en el respeto a los pueblos originarios que habitan este territorio. Negar hoy ese reconocimiento histórico es desconocer las raíces mismas de nuestra patria. A esta larga historia de despojo se suman los montajes policiales y judiciales, que han buscado instalar la idea de que la lucha mapuche es sinónimo de “terrorismo”. Sin embargo, la verdad ha salido a la luz: pruebas falsas, operaciones comunicacionales y juicios viciados han perseguido a comunidades enteras. Como consecuencia, hoy existen presos políticos mapuches, hombres y mujeres encarcelados por defender su territorio y su dignidad. Su libertad es una demanda pendiente de justicia y reparación. Asimismo, debemos denunciar la desaparición de dirigentes mapuches. El caso más reciente es el de Julia Chuñil, dirigente ambiental mapuche de la comuna de Máfil, en la Región de Los Ríos, cuyo rastro se perdió el pasado 8 de noviembre de 2024. Este hecho, como otros en el pasado, no puede naturalizarse ni quedar en la impunidad.
Esta realidad no es un hecho aislado ni exclusivo de Chile. Forma parte de un fenómeno más amplio: el colonialismo. En Estados Unidos, los pueblos indígenas fueron confinados a reservas después de haber sido despojados de sus territorios ancestrales. En Gaza, hoy somos testigos de un genocidio perpetrado por el sionismo israelí contra el pueblo palestino, que resiste bajo condiciones inhumanas de asedio, desplazamiento y violencia sistemática. Y si miramos hacia nuestra propia Patagonia, no podemos olvidar el genocidio de los pueblos selk’nam y aonikenk, exterminados a manos de terratenientes y compañías extranjeras con la complicidad del Estado chileno y argentino. El hilo que une todas estas tragedias es el mismo: la imposición de un poder colonial que niega al “otro” su condición humana, su derecho a existir y a decidir sobre su futuro. Chile no puede construir una democracia real si no asume esta deuda histórica y si no se atreve a dar un giro profundo hacia la justicia y la reparación. En este contexto, la Comisión para la Paz y el Entendimiento con el Pueblo Mapuche, creada por el Estado, representa un esfuerzo relevante para abordar históricamente las demandas mapuches. Esta comisión, integrada por miembros mapuche y no mapuche, ha presentado propuestas sobre restitución de tierras, reparación a víctimas y reconocimiento de derechos colectivos, constituyendo una oportunidad para avanzar hacia soluciones políticas concretas. Por eso le pedimos que su candidatura asuma con claridad que la causa mapuche no es un problema de “seguridad” ni de “orden público”, sino una cuestión de derechos humanos, de justicia histórica y de dignidad. Reconocerlo implica comprometerse con una solución política que parta del respeto al pueblo mapuche y a todos los pueblos originarios de nuestro territorio. Al mismo tiempo, le pedimos levantar una voz solidaria con las luchas de los pueblos del mundo que enfrentan el colonialismo y la opresión. Chile, que fue solidario en tiempos de Salvador Allende con los procesos de liberación en África y Palestina, puede y debe retomar ese camino de dignidad internacionalista. Queremos recordar que los pueblos que resisten nunca son derrotados del todo. El mapuche sigue vivo y en pie de lucha; el palestino mantiene su dignidad frente al genocidio; y la memoria de los selk’nam nos interpela a no repetir la barbarie. El futuro de Chile no puede escribirse sin justicia para los pueblos originarios ni sin la superación definitiva del colonialismo en todas sus formas. Esa es la tarea histórica que tenemos por delante, y en esa lucha puede contar con nosotros. 15 EL CEREBRO DE LOS JOVENES. MATERIA PRIMA DE DESARROLLO. Estimada candidata. Quienes trabajamos y soñamos por un Chile mejor, sabemos que la riqueza de nuestra patria no está solo en sus minas, en sus mares o en sus bosques. La verdadera materia prima del desarrollo nacional también son los cerebros de nuestros jóvenes: su creatividad, su talento, su capacidad de innovar y de soñar un país distinto. Chile ha vivido durante demasiado tiempo de la extracción de recursos naturales. El cobre, el litio y la pesca han sido tratados como motores del crecimiento, pero en todos esos casos el pueblo trabajador ha recibido poco y las grandes ganancias han quedado en manos de unos pocos, muchas veces fuera de nuestras fronteras. Esa realidad nos condena a ser proveedores de materias primas, sin avanzar hacia un desarrollo propio, soberano y sustentable. Es hora de cambiar el rumbo. Los jóvenes de Chile —hijos e hijas de trabajadores— no pueden seguir viendo frustrados sus sueños por falta de oportunidades, endeudados hasta el cuello para estudiar, o forzados a emigrar para poder desplegar sus capacidades. Y lo más doloroso es que, incluso quienes logran terminar sus estudios superiores, muchas veces no encuentran trabajos bien remunerados, permanecen atrapados en deudas que los acompañan de por vida y enfrentan enormes dificultades para formar una familia o proyectar un futuro estable en nuestro país. Aquí se revela la crudeza del modelo neoliberal: la educación superior fue transformada en un negocio. El CAE y otros mecanismos de endeudamiento han hipotecado la vida de cientos de miles de jóvenes y sus familias, convirtiendo el derecho a la educación en un negocio multimillonario para bancos y universidades privadas. En lugar de ser una herramienta de emancipación y movilidad social, la educación se transformó en una cadena que aprisiona a quienes deberían ser el motor del desarrollo de Chile. Cada joven que abandona sus estudios por no poder pagarlos, cada profesional talentoso que se va al extranjero porque aquí no hay espacio para él o ella, es una pérdida irreparable para nuestra nación. Señora candidata, necesitamos un proyecto país que entienda que el recurso más valioso de Chile no está solo bajo tierra, sino también en las mentes y corazones de nuestra juventud. Eso implica garantizar una educación pública, gratuita y de excelencia en todos los niveles; promover la investigación científica y tecnológica con financiamiento estable; apoyar la cultura, el arte y la innovación; y abrir espacios para que los jóvenes participen en la construcción de las decisiones «nacionales».
Invertir en la juventud no es un gasto: es la más poderosa palanca de desarrollo que tenemos como país. Cada peso destinado a formar un ingeniero, una científica, una artista, un agricultor innovador o un maestro comprometido, es un peso invertido en soberanía, en independencia y en futuro. Le pedimos que su candidatura se comprometa firmemente a defender este principio: sin cerebros jóvenes, sin su talento y sin su participación, Chile no tendrá desarrollo verdadero, sino solo espejismos de riqueza dependiente.
16 EL DERECHO A LA VIVIENDA
Estimada Candidata. Le escribimos como trabajadores y trabajadoras que día a día sostenemos este país, pero seguimos enfrentando problemas básicos sin solución: el derecho a una vivienda digna sigue siendo una deuda histórica. Hoy, el déficit habitacional en Chile supera las 450.000 viviendas, condenando a cientos de miles de familias a la precariedad, el hacinamiento o la vida allegada. Este drama no es casual. Durante más de cuatro décadas, las políticas neoliberales heredadas de la dictadura y seguidas durante la transición —que persisten hasta hoy— han convertido la vivienda en una mercancía y no en un derecho. Bajo esta lógica, es el mercado el que define dónde, cómo y para quién se construye, privilegiando la especulación inmobiliaria por encima de las necesidades de las familias trabajadoras.
Nuestra historia demuestra que otro camino no solo es posible, sino que ya existió. Entre 1970 y 1973, bajo el gobierno del presidente Salvador Allende y con una población de 7,8 millones de habitantes, Chile logró construir alrededor de 100.000 viviendas en tres años. Fue una experiencia profundamente transformadora: el Estado asumió el liderazgo, se integró a profesionales, técnicos y, sobre todo, a pobladores organizados, trabajando codo a codo para garantizar un derecho básico. Ese esfuerzo masivo demostró que la vivienda puede resolverse cuando prima la justicia social y no el lucro. Contrastemos esto con la situación actual: entre 2020 y 2023, con más recursos, más tecnología y con una población que ya supera los 19,5 millones de habitantes, se han construido apenas unas 75.000 viviendas. Si proyectáramos linealmente el modelo de construcción de 1970-1973 a la población actual, deberían haberse construido unas 260.000 viviendas, es decir, 3,45 veces más que lo realmente construido. Esta proporción debería incluso ser superior, considerando los avances tecnológicos y los materiales de construcción disponibles hoy. Esta comparación es vergonzosa y revela la profunda ineficiencia de un modelo que entrega la solución habitacional a los intereses del mercado.
Valoramos las medidas 145 a 153 presentadas en su programa de gobierno, porque reconocen la magnitud del problema y proponen pasos importantes. Sin embargo, advertimos que no son suficientes: para avanzar de verdad se requiere menos burocracia, procesos más simples y directos, y sobre todo evitar los gastos superfluos que muchas veces retrasan o encarecen las soluciones. Lo más importante: para construir más y mejores viviendas se requiere una política habitacional que rompa con la lógica mercantil, asuma un carácter transformador y sitúe al Estado como garante del derecho a la vivienda, no como simple facilitador de negocios privados. Por eso, Candidata, rechazamos seguir oyendo discursos complacientes que evitan enfrentar el problema real y perpetúan la dependencia del negocio inmobiliario. No necesitamos planes que sigan girando en torno a la lógica del capital, sino una política pública decidida, que ponga en el centro a las personas y no al lucro. Queremos un Estado activo, con poder de planificación y control, que convoque a la participación popular y que recupere el espíritu solidario y transformador en la política habitacional. Las trabajadoras y los trabajadores de este país sabemos que la vivienda no es un privilegio, es un derecho. Y no aceptaremos que, en nombre de argumentos tecnocráticos que justifican la inacción, se sigan postergando nuestras familias mientras otros lucran con nuestra necesidad. Chile necesita coraje político para terminar con la lógica mercantil y garantizar vivienda digna para todos. Es la hora de terminar con la injusticia habitational. 17 DEMANDAS MESA NACIONAL UNITARIA Estimada candidata. Nos dirigimos a usted desde la memoria viva de quienes hemos sufrido en carne propia la represión más brutal que conoció nuestro país. Somos ex presos políticos, sobrevivientes de la tortura, exonerados, familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Nuestra voz no representa solo un recuerdo del pasado, sino una exigencia presente de justicia, verdad y dignidad.
Han pasado más de cincuenta años desde el golpe de Estado y, sin embargo, la justicia sigue pendiente. La búsqueda de nuestros compañeros desaparecidos avanza con una lentitud inaceptable, y la impunidad continúa protegiendo a muchos de los responsables de los crímenes de lesa humanidad. Nuestros testimonios han sido reconocidos en informes oficiales, pero eso no ha significado reparación real ni plena justicia.
Nos duele constatar que la mayoría de nuestros compañeros y compañeras sobrevivientes superan hoy los 70 años. Muchos de ellos están muriendo en el abandono, sin acceso a la atención médica que necesitan, sin pensiones dignas y sin el apoyo estatal que les corresponde por haber sido víctimas del terrorismo de Estado. A cada muerte sin justicia, se cierra una ventana de verdad y se prolonga la deuda histórica con nuestro pueblo. Queremos también recordarle un símbolo de la barbarie: el helicóptero Puma utilizado para arrojar al mar los cuerpos de nuestros compañeros. Ese mismo fuselaje, testigo de crímenes atroces, apareció años después como una atracción de feria en Inglaterra, convertido en objeto de entretenimiento. Hemos iniciado gestiones para su repatriación, porque no se trata de un simple objeto: es una prueba material de los crímenes cometidos y debe volver a Chile como parte de la memoria histórica y judicial.
Estimada candidata, nuestra larga lucha no ha sido por venganza, sino por justicia que hasta hoy no hemos obtenido. Hemos soportado toda clase de vejámenes tanto físicos y psicológicos como: cárceles, torturas, exilios y pérdidas irreparables. Hostigamiento que siguió con la Operación Condor estando fuera del país. Removiendo, ocultado y destrozando los restos de nuestros compañeros asesinados para ocultar sus crímenes en la Operación Remoción de Televisores. Hemos mantenido viva la memoria incluso cuando se nos quiso silenciar. Hoy, a pesar del tiempo, seguimos reclamando lo que nos pertenece: verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Le pedimos que su candidatura se comprometa de manera clara y decidida a avanzar en estas tareas pendientes: • Acelerar y profundizar la búsqueda de los detenidos desaparecidos. • Garantizar justicia efectiva y terminar con la impunidad. • Otorgar atención médica integral y apoyo digno a los sobrevivientes, hoy envejecidos y enfermos.
• Asegurar la repatriación del helicóptero Puma como prueba de memoria y justicia.
• Reconocer que nuestra lucha no es del pasado, sino del presente y del futuro de Chile. Porque seguiremos la senda de nuestros lideres que han quedado en el camino luchando hasta el último aliento por un nuevo sistema social en Chile, libre de explotación, de injusticia y de impunidad. No pedimos caridad, pedimos justicia. No pedimos compasión, pedimos compromiso con la verdad. Porque sin justicia plena, nuestra democracia será siempre incompleta.
18 PALABRAS DE CIERRE
Estimada candidata. Queremos decirle a Ud. que el pueblo chileno sigue luchando, que no pierde las esperanzas. Hemos pasado por momentos muy duros, pero nuestra historia está marcada por una enorme tradición de lucha y dignidad. Nada está escrito de antemano: si nos organizamos y confiamos en nuestra propia fuerza, podremos recuperar lo que nos pertenece y construir un Chile más justo. El pueblo ya ha demostrado muchas veces que, cuando se levanta, es capaz de cambiar la historia: lo hizo con la Unidad Popular, lo hizo resistiendo a la dictadura, lo hizo en las movilizaciones estudiantiles y en el estallido social. Hoy tenemos una nueva oportunidad con su candidatura, y no debemos dejarla pasar.
Nosotros contamos con usted, y usted puede contar con nosotros. Le saluda fraternalmente
MESA NACIONAL UNITARIA
- Exonerados Universidad Católica
- Dispositivo de Seguridad Presidencial (GAP)
- Asociación Nacional de Expresos Políticos (ANEXPP)
- Expresos Chacabuco
- Asociación Exiliados/Retornados Reino Unido (AERRU)
- Organización Sindical de la Construcción Serrano 444
- Agrupación de DDHH 18 de Octubre
- Centro Cultural de DDHH Salvador Allende
- Confederación Campesina Nehuén
- Exprisioneros Fundo Algarrobal
- Brigada de Expresos Politicos Socialista de Colina (BECHE)
- Asociación Gremial de Exonerados de Chile
