"Los tiempos serán nuevos,
a pesar de las fuerzas conservadoras"
(Carla Cordua)
Carla Cordua es una filósofa chilena que se ha destacado como una gran académica, con una larga trayectoria en Puerto Rico; estudiosa de la filosofía contemporánea con importantes trabajos sobre Wittgenstein, Sartre, Heidegger Sloterdijk y María Zambrano; ensayista que en su estapa madura se atrevió a participar en el espacio público como una agorista en medios de prensa, especialmente tradicionales, dando visibilidad a la actividad filosófica chilena; ofreció también algunas reflexiones sobre el estado actual de la filosofía chilena, ayudando a testimoniar labores intelectuales como las de Jorge Millas, Luis Oyarzún, Juan Rivano y Félix Schwartzmann; destacada conferencista y una amena testigo con una ironía estimulante al diálogo.
La UDP acaba de inaugurar una cátedra que lleva su nombre, con la cual se pretende reconocer su aporte crítico a las humanidades, anunciándose la creación de un espacio que permita, cada año, traer destacados pensadores internacionales, siendo el primer invitado el antropólogo y ensayista colombiano Carlos Granés, quien cuenta con una publicación numerosa de ensayos y que según Agustín Squella posee una innegable visión liberal.
Importante es el reconocimiento que se le hace a la filósofa, pocas iniciativas se han hecho en Chile que den visibilidad a la actividad de los filósofos y filósofas, excepciones han sido la Cátedra Humberto Giannini en la desaparecida Universidad Arcis, el Premio Jorge Millas de la Universidad Austral; y la Conferencia Internacional Jorge Millas de la Fundación que lleva el nombre de este filósofo chileno, entre las cuales Carla Cordua participó para la conmemoración de su Centenario en la Casa Central de la Universidad de Chile.
Sin restar méritos al destacado ensayista colombiano, me permito comentar algunas cuestiones. Considero que para la inauguración de la Cátedra Carla Cordua hubiera sido significativo alguna relación más cercana a la obra de la filósofa que se pretende homenajear, sea en torno a una presentación sistemática o histórica sobre su legado, o tal vez con alguna relación a los temas filosóficos que más le interesaron. Incluso la posibilidad de haber considerado la cuestión de género podría haberse interpretado como un gesto más cercano hacia la filósofa. La apropiación de la imagen de esta filósofa chilena requiere de un posicionamiento que permita reconocerla en la diferencia que la distinguen como una gran intelectual para mayor legitimación de esta importante Cátedra que enorgullece a la actividad filosófica chilena.
Ojalá que el tiempo nos dejé ver que esta Cátedra que se inicia, sea una verdadera contribución a rescatar la obra más genuina de esta filósofa y que no se limite a una definición instrumental para el debate de las ideas políticas de un liberalismo que busca instancias de refundación en este contexto político, en el cual el conservadurismo se ve fortalecido dado los resultados electorales que le han quitado espacios de poder, en estos tiempos de fracasos democráticos que perdieron la visión del igualitarismo más cercano a la justicia.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
