Esta obra de teatro tiene como puesta en escena las tensiones vividas entre los miembros de la célula del FPMR que llevó a cabo el secuestro de Cristián Edwards hijo del dueño de El Mercurio, Agustín Edwards uno de los civiles más implicados en la Dictadura.
El móvil del secuestro buscaba ser una operación que permitiera el financiamiento de operaciones de la resistencia política en "democracia" dada la sospecha existente en el proceso de la transición. Son años en que se pactan acuerdos de protección a los genocidas, saqueadores y facistas, que esquivaban la justicia. El FPMR era el movimiento político que seguía manteniendo la militancia revolucionaria con base popular. Desde sus filas están hechos relevantes como el ataque al Dictador Pinochet, el ataque a Jaime Guzmán, la fuga de la cárcel de alta seguridad y tantas otras acciones que son parte de este grupo político que era conocido porque en sus filas hubo jóvenes de clases populares. Esta célula del secuestro estaba constituida por varias de sus figuras más destacadas con la dirección del comandante Ramiro.
El guión de la obra revela parte de la tensión de la operación que le va llevando al fracaso. Las figuras de los secuestradores dejan ver por una parte, la humanidad de los personajes representados y las divisiones al interior de un grupo político que busca reinterpretar la revolución en aquel nuevo contexto "democrático". El análisis aportado por la dramaturga muestra los vínculos del Gobierno con el poder fáctico ejercido por los golpistas que no renunciaron a lo político acomodándose con el respaldo de la nueva institucionalidad política.
Las buenas actuaciones del elenco compuesto por Rodrigo Pérez, Catalina Saavedra, Gabriel Urzúa, Rodrigo Soto, Pablo Manzi, María Gracia Olmegna, Andrew Barsgted y Yair Yuri, bajo la dirección de Andreina Olivari, el diseño escénico de Francisca Correa y la musicalización del maestro Tilo González. Una obra expuesta en el GAM, que nos deja ver parte de la debilidad del proceso democrático de la transición con el recuerdo de este hecho que reunió a organismos como "la oficina", personajes de inteligencia extranjeros, oficiales de las policías y ministros de Estado apoyando a Agustín Edwards, figura oscura en la política chilena.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
