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Chile ante la advertencia de Bonhoeffer: La estupidez como fracaso moral. Por Isaí Emanuel Muñoz

Hace casi un siglo, desde una celda nazi, el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer formuló una advertencia que hoy resuena con una vigencia escalofriante en Chile: la estupidez es un enemigo del bien mucho más peligroso que la maldad. Para Bonhoeffer, la estupidez no era un defecto del intelecto, sino un fracaso moral. Es ese estado de “aturdimiento” donde el individuo renuncia a su autonomía para disolverse en la masa, permitiendo que el poder lo utilice a su antojo.

Chile parece haber caído en la stupere –término en latín que designa un estado de parálisis o anestesia–. Lo hemos presenciado en ciclos políticos recientes donde propuestas de naturaleza refundacional estuvieron a un paso de desmantelar nuestros derechos fundamentales. No fue la falta de información lo que nos llevó al abismo, sino esa estupidez colectiva que nos hizo ignorar la evidencia histórica en favor de utopías ideológicas que, en la práctica, suelen socavar la libertad individual.

El fenómeno es inquietante: el “estúpido” según Bonhoeffer es inmune a la razón. Si le presentas hechos, los ignora; si le das argumentos, los tacha de irrelevantes. Cuando el radicalismo se disfraza de “justicia social”, una parte de la sociedad queda hipnotizada, validando programas que representan visiones extremas que han fallado globalmente. Esta disposición a entregar las llaves de la democracia a quiénes desprecian sus cimientos no es un error de juicio, es el síntoma de una anestesia ética. Aunque el rechazo a estas propuestas en momentos críticos ha servido de salvavidas, no podemos pecar de ingenuos. La estupidez de la que hablaba Bonhoeffer no desaparece con una elección; permanece latente, esperando el próximo eslogan para volver a paralizar el juicio crítico.

La libertad no está bajo amenaza únicamente por la ambición de ciertos grupos, sino por la pasividad de los ciudadanos que prefieren la comodidad del silencio antes que la responsabilidad de pensar. Es urgente despertar de este estupor antes de que el próximo experimento radical nos pase la cuenta definitiva.

Isaí Emanuel Muñoz

17 años de edad

Estudiante de Administración Pública USS Activista juvenil

Santiago, 30 de Enero del 2026

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