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Chile frente al balance del poder mundial. Por Pedro Vuskovic Céspedes

Dentro de un mundo lleno de incertidumbres podemos distinguir dos grandes contornos: enfrentamos un cambio de época en el sistema económico – social producto de, entre otros, la revolución tecnológica y la trasnacionalización; en paralelo, se está produciendo un re balance del poder internacional del mundo mono-polar posguerra fría a un mundo multi-poder, con nuevas potencias y actores.

 

En ese contexto, el tamaño de la economía, la posición geográfica y el poderío de Chile son mínimos; así como su influencia en los problemas de naturaleza global, aunque estos son determinantes para su desarrollo y soberanía. Este artículo explora algunos rasgos de ese contexto y cómo podría posicionarse el país.

 

Chile frente al cambio tecnológico

 

Los vertiginosos desarrollos tecnológicos generan y proyectan profundos cambios en la estructura económico-social, en la naturaleza del trabajo humano, la producción, distribución y consumo, en la educación, la salud y en la formación de la opinión pública; la big data, término desconocido a inicios de siglo, ya es una herramienta indispensable en el comercio, la política y la defensa. También ha generado nuevos espacios estratégicos: el ultraterrestre y el ciberespacio, donde se libra una fuerte competencia. Como resultado, el liderazgo en el balance de poder se asienta cada vez más en la generación y utilización de la tecnología que se ha convertido el principal campo de confrontación de poder entre las naciones, por sobre sus tradicionales fuentes[i]; a través de “la investigación y las patentes de nuevas tecnologías, China y Estados Unidos están en el proceso de definir el futuro no sólo del mercado digital, sino del mercado futuro en su conjunto, y también de la geopolítica y la guerra”[ii].

 

Para promover el desarrollo económico- social autónomo y para preservar su soberanía, Chile necesita potenciar su utilización y evitar sumarse a la confrontación entre potencias; pero la innovación depende básicamente de la inversión que se realice en investigación y desarrollo; sin embargo, el gasto en ella apenas supera 0,3% del gasto público desde el siglo pasado, mientras que las potencias líderes invierten en proporción entre 7 y 10 veces más [iii], sin considerar el monto absoluto que es enormemente mayor. Es indispensable aumentar el volumen de gasto en inversión y desarrollo con una política nacional dirigida a lograr el máximo de transferencia tecnológica y el desarrollo científico-técnico propio, concentrando esos recursos en áreas críticas para el desarrollo y la defensa. 

 

Y es que la introducción de estos rápidos cambios hace que el poderío militar no se compare necesariamente por tamaño, sino por armas que incorporan las tecnologías de punta, generando un desbalance cualitativo. Para un país como Chile, que no puede competir con otro nivel de potencias, se abre un doble desafío; enfocar sus limitados recursos incorporando tecnologías de bajo costo / alta eficiencia defensiva y, como demuestran conflictos recientes, profundizando la creación de capacidades para defender la soberanía en un contexto asimétrico[iv].

 

Hasta ahora, los grandes cambios de época en la sociedad humana –-como la revolución industrial con los combustibles fósiles, por ejemplo— se sostuvieron ampliando la explotación de los recursos y territorios. La actual transición ya no puede asentarse en ello y transcurre bajo los efectos del cambio climático que generará sequías más intensas y largas, la desertificación de suelos fértiles, el crecimiento del nivel del mar, etc. produciendo crisis de diverso tipo[v] y mayor presión por recursos escasos. Todo esto hace prever desafíos locales (p.e. en el borde costero, para la disponibilidad de agua, etc.), pero fundamentalmente inestabilidad económica internacional, conflictos y también diversos esfuerzos de las potencias tradicionales para mantener, y de las emergentes por establecer, espacios que las posicionen en los países periféricos, como es Chile.

 

Según la Comisión Europea “el aumento de la confrontación geoeconómica…puede agravar las dependencias de la UE, en particular el acceso a las materias primas fundamentales necesarias para la doble transición ecológica y digital, y supone un reto para los sectores estratégicos de la UE. … La industria europea…. depende de las importaciones ….. de litio (el 78 % del cual procede de Chile)”[vi]. El ex Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos (EUA) destacó “la importante potencia económica que es realmente esta región; y luego los recursos; y el agua dulce está en la parte superior de esa lista de recursos; una dimensión muy subestimada de los recursos, que son realmente una bendición en esta región”[vii].

 

La competencia por acceso a recursos y a espacios territoriales por parte de grandes potencias constituye un desafío estratégico para Chile bajo los nuevos balances de poder que se prefiguran.

Ejemplo de ello es la zona austral de la cual forman parte los pasos naturales que conectan el Atlántico y el Pacifico en un contexto de incertidumbres del comercio internacional, así como la Antártica por su posición geoestratégica y sus riquezas en recursos naturales, sobre los cuales hay reclamos superpuestos y declaraciones que prevén su explotación por otras potencias en el marco de la expiración del Estatuto Antártico en 2030.

 

El multipoder

 

Estos vertiginosos cambios y el paso de la unipolaridad a la multipolaridad ocurren en paralelo con el reforzamiento de otros actores internacionales no estatales, de allí la denominación multipoder o sistema poli nodal, como ha denominado la Unión Europea[viii]. “Es probable que aparezcan agentes más diversos y firmes con capacidades y aspiraciones cada vez mayores. Esto incluye a los agentes no estatales e intraestatales, así como a los movimientos trasnacionales. Aunque ningún actor único estará en condiciones de dominar todas las regiones y ámbitos políticos, seguirán surgiendo y evolucionando dependencias y capacidades estratégicas”[ix].

La globalización de la sociedad mundial ha significado una intensa integración de las finanzas, los mercados y las comunicaciones, así como una trasnacionalización de la economía y un conjunto de efectos que no pueden ser atendidos desde el estrecho marco nacional; en este siglo las principales empresas trasnacionales ya controlan más producto, comercio e inversiones que muchos países. Como los estados financieros de grandes empresas multinacionales muestran cifras varias veces superiores a las cuentas nacionales de muchos países, éstas han pasado a convertirse en actor internacional clave. Así, como afirma Chomsky, “una medición que se adapta mejor al mundo del poder corporativo global (es considerar que) las corporaciones estadounidenses poseen cincuenta por ciento de la riqueza mundial, lideran prácticamente todos los sectores de la economía mundial. Y por supuesto, son corporaciones asentadas en Estados Unidos, por lo que reciben el apoyo militar, de los contribuyentes, etc. De este modo, el poder de los Estados Unidos sigue siendo extraordinario, pero no me refiero al poder nacional, sino al poder corporativo y empresarial[x]”. Con todo, las empresas trasnacionales seguirán expresando su poder fundamentalmente a través de los Estados nacionales.

 

La concentración del poder de decisión global corre paralela al debilitamiento del poder de los estados nacionales y exacerba sus tendencias de fragmentación, limitando su capacidad para definir políticas autónomamente. Como parte de esta erosión, desde fines del pasado siglo, se está produciendo una tercerización o privatización de la guerra con fuerzas que operan al margen del derecho internacional humanitario y de cualquier otra “regulación” de la guerra.

 

A ello se suma el sobrepasamiento de la institucionalidad internacional de la posguerra, abriendo más oportunidades a las grandes potencias para realizar acciones unilaterales de fuerza al margen del derecho internacional. La preservación y desarrollo de normas e institucionalidad internacional que regule las relaciones inter estatales conforme a los principios de igualdad jurídica, respeto a la soberanía y solución pacífica de controversias tiene importancia crucial para Chile. Es evidente que el fortalecimiento de multilateralismo y del derecho internacional como política exterior activa son en el contexto descrito de enorme importancia.

 

Chile ante la transición a un mundo multipolar

 

Es ampliamente reconocido que “los casi dos siglos de dominio mundial del continente europeo y los Estados Unidos están llegando a su fin”[xi], que ”las próximas décadas se caracterizarán por una redistribución cada vez mayor del poder mundial y su centro de gravedad geoeconómico se trasladará hacia el este”[xii] ya que “el desplazamiento del poder hacia oriente y hacia el sur es una megatendencia mundial”[xiii]. El Consejo Nacional de Inteligencia de EUA en su informe “Tendencias Globales 2030”[xiv] predice que “para 2030, ningún país (ya sea Estados Unidos, China o cualquier otro país grande) será una potencia hegemónica” y resulta todavía más categórico cuando afirma que “siglos de dominio occidental a nivel de los Estados-nación podrían llegar a su fin. Asia habrá superado a América del Norte y Europa juntas en términos de poder global, basado en el PIB, el tamaño de la población, el gasto militar y la inversión tecnológica”.

 

En efecto, una expresión directa de esta transición es la multipolaridad en términos de Producto Interno Bruto (PIB), liderazgo tecnológico y gasto militar. Al concluir la guerra fría Estados Unidos detentaba una clara preponderancia económica, tecnológica y militar, pero en la actualidad su importancia se ha reducido y en perspectiva se proyecta aún menor.

 

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En tres decenios el aporte al PIB de Estados Unidos se redujo y emergieron diversas potencias y grupos de potencias, especialmente India y China; la cual pasó a representar de 2 a 18% del PIB mundial; medido en paridad de poder de compra su PIB ya supera el de EUA; en el largo plazo la economía India probablemente se expandirá; asimismo, se prevé el ascenso de otras potencias medias, entre ellas Brasil. Por su parte, “en 2030, los patrones del comercio y la inversión global serán multidireccionales, con diversos polos económicos importantes (Estados Unidos, Europa, China, India y un conjunto de potencias económicas de peso medio)”[xvi]. De hecho, al concluir la guerra fría las exportaciones de EUA al mundo eran 12 veces superiores a las de China; en la actualidad las de China son 1,4 veces más que las de EUA; mientras Estados Unidos importaba del mundo 14 veces más que China ahora este país importa del mundo prácticamente lo mismo; las reservas de EUA pasaron de ser 5 veces más que las de China a ser 4 veces menos[xvii]. Como parte de este proceso, en los próximos años se verá mermar la hegemonía del dólar como moneda internacional, haciendo perder a EUA un importante instrumento de poder, fenómeno que se ha acelerado con la guerra en Ucrania.

 

En paralelo, mientras se ha intensificado la desigualdad entre países, como ha mostrado dramáticamente la crisis del COVID y la creciente crisis migratoria en las fronteras de Estados Unidos y Europa, lo ha hecho la desigualdad social global y un incremento en la desigualdad al interior de muchas sociedades: el 1% más rico de la población posee la mitad de la riqueza mundial, mientras la mitad de la población mundial no alcanza el 1% de la riqueza mundial. Este desbalance estructural constituye una amenaza para la estabilidad del sistema internacional y para la cohesión interna de muchos estados, como se manifiesta claramente en Chile.[xviii].

 

El posicionamiento de China no se deriva sólo de su tamaño y población-mercado, sino de que ha dado un salto en tecnología y su aplicación, incluso en muchos sectores punta tiene la delantera en el mundo. El indicador más general es el gasto en investigación y desarrollo (I+D). Como establece la National Science Board de Estados Unidos en su reciente evaluación de la ciencia y la tecnología en ese país: “El crecimiento de la producción de I+D y ciencia y tecnología de otros países, incluida China, superó al de Estados Unidos. En consecuencia, incluso cuando la I+D estadounidense ha aumentado, su participación en la I+D mundial ha disminuido, y la posición relativa de Estados Unidos en algunas actividades de ciencia y tecnología no ha cambiado o ha disminuido incluso cuando las actividades absolutas aumentaron”[xix].

 

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Como se señaló, considerando únicamente desde el año 2000, en términos de gasto en I+D la posición de EUA se ha reducido, junto a la relativa declinación de la Unión Europea frente a la potencia ascendente China y en menor medida India. La cantidad de doctores graduados indica potencialidad, las publicaciones revisadas por pares indica producción científica y las patentes inscritas, qué tanto de ese conocimiento se transforma en innovación; en todos ellos China (incluso India en patentes) aventaja a EUA. En definitiva, esas innovaciones han de expresarse en la producción de bienes y servicios intensivos en I+D; en bienes China ya ha tomado la delantera por mucho y en servicios Estados Unidos mantiene el liderazgo, pese al auge de China.

 

En términos de poder militar la situación no es muy diferente.

 

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Desde el final de la guerra fría –momento cúspide del unipolarismo— la proporción del gasto mundial en defensa de EUA ha disminuido y el de China se ha incrementado. Si se toma el gasto militar de EUA como 100 en cada año, se observa que la distancia con relación a otras potencias se acorta cada vez más, especialmente de China cuyo gasto militar tiende a equipararse al estadounidense. Con un peso económico relativo menguante, la evolución de la UE muestra una tendencia a reducir su poderío frente a EUA y otros actores; sin embargo, el rearme post Ucrania y su eventual desenlace, pueden impulsar tendencias a re fortalecerse como potencia más autónoma.

 

Si bien EUA todavía lidera el poder militar con un gasto superior a las 10 potencias siguientes y lo proyecta con un despliegue de más de 700 bases militares y las flotas de la Armada, han surgido actores con capacidad de limitarlo, como ocurre con el despliegue de la flota China en el Sudeste Asiático o de Rusia en Ucrania.

 

En paralelo, se están produciendo realineamiento de bloques, como la alianza militar de Australia, Reino Unido y EUA (AUKUS) en la zona Indo pacífica o la ampliación de la OTAN hacia el este, y cambios en la política de defensa en potencias como China, en la neutralidad de Suecia y Finlandia o en el rearme de los perdedores de la II Guerra Mundial (Alemania, y Japón). A la vez ha crecido el riesgo de empleo armas de destrucción con la proliferación de otras armas de tipo químico, radiológico o biológico y el aumento en el número de estados con capacidad nuclear, junto al desmantelamiento de los acuerdos de limitación generando inestabilidad en la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada. Es este escenario internacional más volátil y proclive hacia actos de fuerza el que una política exterior y de defensa de Chile está obligado a considerar.

 

Históricamente, las transiciones de poder han originado guerras o han sido producto de ellas: si hay un hito en la historia de la reconfiguración contemporánea de las relaciones internacionales será la guerra “en” Ucrania (no “de” Ucrania), con independencia de su desenlace.

 

En efecto, la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos se propone “competir de manera eficaz con la República Popular China, que representa el único competidor que tiene la intención y, cada vez más, la capacidad de redefinir el orden internacional, y al mismo tiempo contener a una Rusia peligrosa”[xxii]. Por su parte la Unión Europea “puede esperar continuas tensiones y una competencia adversa (particularmente por parte de China y Rusia)….”[xxiii].Entretanto, “Rusia tiene la intención de priorizar la eliminación de los vestigios de la dominación de Estados Unidos y otros Estados hostiles en los asuntos mundiales y la creación de las condiciones para que cualquier Estado abandone las ambiciones neocoloniales y hegemónicas”[xxiv] y, desde el punto de vista de China, “existen nuevas amenazas provenientes del hegemonismo, la política de poder y el neo intervencionismo…”[xxv] ... “Estados Unidos …ha provocado e intensificado la competencia entre los principales países, ha aumentado significativamente su gasto en defensa, ha presionado para obtener capacidad adicional en defensa nuclear, espacial, cibernética y antimisiles, y ha socavado la estabilidad estratégica global. La OTAN ha continuado su ampliación… Rusia está fortaleciendo sus capacidades nucleares y no nucleares para la contención estratégica y esforzándose por salvaguardar su espacio e intereses estratégicos de seguridad. La Unión Europea (UE) está acelerando su integración en materia de seguridad y defensa para ser más independiente en su propia seguridad”[xxvi]. Así, Chile deberá enfrentar un entorno internacional en que los intereses y conceptos estratégicos de las grandes potencias se confrontan.

 

Resulta claro que el mundo camina hacia un orden multipolar que se reconfigurará a través de fuertes conflictos, como muestra la tensión comercial China – EUA o guerras como se ve ahora en Ucrania. En lo que concierne a Chile y la Región Latinoamericana, se dejará sentir presiones para el alineamiento con grandes potencias. Que esta disputa de grandes potencias afecta a Chile lo deja más que claro que la estrategia de defensa de los EUA afirme que China “emplea influencia económica dañina” y expande su influencia manipulando a los gobiernos mediante “prácticas de inversión depredadoras”. Más didáctico todavía es que sea la Jefa del Comando Sur asevere sobre el litio: “Argentina, Bolivia y Chile lo tienen y [nuestros adversarios] están sustrayendo recursos a estos países y a su gente…”[xxvii].

 

Chile ante el balance de poder mundial

 

El examen precedente muestra que un elemento crítico para el posicionamiento del país se encuentra en destinar más recursos para incorporar los rápidos avances de la tecnología, estableciendo una estrategia focalizada para su destino, como es p.e. lograr independencia energética en materia de desarrollo económico o la incorporación de tecnologías críticas para la economía y la defensa. 

 

Se ha considerado aquí sólo uno de los efectos ambientales: la presión por recursos y espacios por parte de grandes potencias. En ese marco, las valoraciones que realice Chile sobre sus recursos y territorios no puede ser sólo técnico – económica, sino en el potencial significado que tienen para su posicionamiento en el balance de poder; un claro ejemplo de ello es el litio.

 

Algo similar ocurre con la desigualdad y exclusión social que caracteriza a Chile; más allá de sus efectos económicos, sociales y políticos internos, la falta de cohesión socio política que genera, afecta su capacidad para enfrentar los retos que plantea el nuevo balance de poder. De allí que la resistencia a cambios sea no sólo antisocial, sino también antinacional.  

 

Para que Chile pueda enfrentar los desafíos globales y los cambios en el balance de poder que se están produciendo es fundamental robustecer las normas y las instituciones internacionales de alcance multilateral. De allí que resulta profundamente contrario al interés nacional de Chile cuestionar en el debate de política interna la adhesión o la primacía constitucional de los tratados internacionales a los cuales ha adherido el país.

 

En este escenario más licuado de re equilibrio en las relaciones en un mundo multipoder la presión por el alineamiento estratégico es la principal amenaza que enfrenta Chile. Si bien el país está profundamente vinculado al “mundo occidental”, particularmente por profundos lazos con la primera potencia, muchos de ellos están en franco agotamiento o sustitución; en cualquier caso, ninguna gran potencia o grupo de potencias que se prefiguran garantiza efectivamente el aprovechamiento autónomo de los intereses estratégicos de Chile como ha demostrado la política real una y otra vez. El simple alineamiento con una u otra potencia no ofrece ninguna garantía; coloquialmente: el principio popular de “a quien buen árbol se arrima buena sombra lo cobija” se ha mostrado esquivo “cuando el sol arrecia” porque las potencias dejan claro una y otra vez que no tienen amigos, sino intereses, como amargamente constató Argentina en Las Malvinas. De allí que, para el resguardo de los intereses nacionales, no hay respuesta en la alineación estratégica con una potencia o bloque, se necesita un equilibrio en las relaciones externas como objetivo y la cooperación multipoder como método; esto tiene validez para las relaciones económicas (comerciales, financieras, etc.), el acceso a tecnologías, el intercambio cultural y también para la defensa.

 

Chile no puede fijar su política de desarrollo y la defensa de su soberanía bajo los parámetros precedentes. Ciertamente la autarquía no es una opción, pero existen alternativas a la simple apertura externa de la economía y al alineamiento inercial propio de la guerra fría en política exterior y defensa Entre ellas, se encuentran el establecimiento de alianzas funcionales sobre ciertos temas (p.e. la agenda Antártica), acuerdos económicos sobre aspectos específicos (p.e. el litio o la infraestructura de transporte costa a costa en Sudamérica) y, en particular, el fortalecimiento de la cooperación sub regional. Asimismo, el fortalecimiento de su proyección blanda como actor en la escena internacional, aprovechando algunos canales que han abierto los actores del multipoder (p.e. redes temáticas) [xxviii]. La política exterior y defensa requiere realizar una valoración profunda sobre ellas.

 

 


[i] Potencia económica, gasto militar, población y formas tradicionales de “poder blando”.

[ii] Sistema Europeo para el Análisis Estratégico y Político (ESPAS). “Desafíos y Opciones para Europa” ESPAS Luxemburgo. abril 2019 https://espas.secure.europarl.europa.eu/orbis/sites/default/files/generated/document/en/ESPAS_Report2019_V14.pdf

[iii] Véase la serie de datos del Banco Mundial, “Gastos en Investigación y Desarrollo (% del PIB)”. https://datos.bancomundial.org/indicator/GB.XPD.RSDV.GD.ZS

[iv] Conflictos con potencias más poderosas economía, militar y tecnológicamente más fuertes y desarrolladas.

[v] Por ejemplo, a la migración por razones políticas y/o económicas, se sumarán las que se derivan del cambio climático. Según cálculos del Banco Mundial, para 2050, el cambio climático podría obligar a más de 140 millones de personas a migrar por motivos climáticos dentro de sus propios países en África, Asia meridional y América Latina https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2018/03/19/climate-change-could-force-over-140-million-to-migrate-within-countries-by-2050-world-bank-report.

[vi] Comisión Europea, “Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo: Informe sobre prospectiva estratégica de 2023”. CE, Bruselas julio de 2023.

https://op.europa.eu/es/publication-detail/-/publication/4b1750a9-1bdf-11ee-806b-01aa75ed71a1/language-es

[vii] SouthCom, Transcripción de las Palabras del Almirante Craig Faller, ex Jefe del Comando Sur, en la Conferencia del Proyecto 2049 sobre la Competencia Estratégica entre Estados Unidos y China en el Hemisferio Occidental, 18 de junio de 2021. Sitio web oficial del Comando Sur de los EE. UU. (southcom.mil).

[viii] ESPAS 2019, op. cit.

[ix] Comisión Europea, “Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo, Informe sobre prospectiva estratégica 2021”, CE 2021.

https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/strategic-planning/strategic-foresight/2021-strategic-foresight-report_es

[x] Entrevista en Alvarez, Saúl. “Chomsky & Mujica, sobreviviendo al siglo XXI”, Grupo Editorial Penguin Random House, Uruguay 2023

[xi] European Strategy and Policy Analysis Sistem (ESPAS), “2030, Tendencias mundiales hasta 2030: ¿puede la Unión Europea hacer frente a los retos que tiene por delante?”, Unión Europea 2016. https://espas.eu/files//generated/document/en/espas-report-2015es.pdf

[xii] CE 2021. Op.cit.

[xiii] Comisión Europea. Informe de Prospectiva Estratégica 2020

chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:52020DC0493&rid=1

[xiv] Consejo Nacional de Inteligencia, “Tendencias Globales, la Paradoja del Progreso”. USA, 2017. https://www.dni.gov/files/images/globalTrends/documents/GT%20Core%20Spanish.pdf

[xv] Banco Mundial, Data Bank, Microdatos. https://datos.bancomundial.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD

International Monetary Found, Weo Database, FMI April 2023 https://www.imf.org/en/Publications/WEO/weo-database/2023/April/

Janet Henry and James Pomeroy , “HSBC-The-World-in-2030-Report.pdf”, Economics Global, September 2018. https://www.pwc.com/co/es/assets/document/el_mundo_en_2050.pdf

Banco Mundial, “Exportaciones e Importaciones de Bienes y Servicios (balanza de pagos), Base de Datos del BM actualizada al 26 de octubre de 2023. https://datos.bancomundial.org/indicator/BX.GSR.GNFS.CD

[xvi] Marczak Jason y Engelke Peter, ”América Latina y El Caribe 2030: escenarios futuros”, Atlantic Council

https://publications.iadb.org/es/america-latina-y-el-caribe-2030-escenarios-futuros

[xvii] Banco Mundial, Total de Reservas (incluido el oro), Base de Datos actualizada al 26 de octubre de 2023. https://datos.bancomundial.org/indicator/FI.RES.TOTL.CD?locations=CL

[xviii] OXFAM Internacional, “La ley del más rico”, OXFAM UK, enero de 2023, p. 19

https://oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/621477/bp-survival-of-the-richest-160123-es.pdf

[xix] National Science Board, “El estado de la ciencia y la ingeniería de EE. UU. en 2022”, https://ncses.nsf.gov/pubs/nsb20221/executive-summary

[xx] National Science Board, op.cit.

[xxi] Stockholm International Peace Research Institute, “Military expenditure by country, in constant (2021) US$ m., 1949-2022”, SIPRI 2023 https://www.sipri.org/databases/mile

Olsson Per, “Defence Economic Outlook 2023 An Assessment of Military Strength among Major Global Powers 2000-2030”. Ministry of Defense, Sweden 2023. https://www.foi.se/rest-api/report/FOI-R--5433--SE

[xxii] US Department of Defense, “National Defense Strategy of The United States of America 2022”, Secretary of Defense 2022. https://www.defense.gov/National-Defense-Strategy/

[xxiii] “But Europe will have to adapt to this new pluralistic system, too. This means redefining the transatlantic relationship, both with its organizational embodiment, NATO, and the United States itself”. ESPAS 2019

[xxiv] Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, “Concepto de la Política Exterior de la Federación Rusa”, Ministerio de Asuntos Exteriores, Moscú, marzo de 2023. https://mid.ru/es/foreign_policy/official_documents/1860586/

[xxv] La Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China, “La estrategia militar de China”, Mayo de 2015, Pekín http://eng.mod.gov.cn/xb/Publications/WhitePapers/4887928.html

[xxvi] Ministerio de Defensa Nacional de la República Popular China, “La defensa nacional de China en la nueva era”, MD China, julio 2019. http://eng.mod.gov.cn/xb/Publications/WhitePapers/4846452.html

[xxvii] Richardson Laura, Jefa del Comando Sur. Exposición ante el Comité de Servicios Armados del Congreso de Estados Unidos, marzo de 2023.

03.08.23 Richardson Statement.pdf (house.gov)

[xxviii] Algunos aspectos de estas alternativas se analizan en “Chile ante el balance de poder regional” del mismo autor.

Pedro Vuskovic Céspedes, MSc. Economía y Política Internacional.

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