Chile y el Wallmapu frente al inminente abordaje de la administración republicana y la preocupante acción del colonialismo tecno feudalista en el control y exterminio de toda forma de diferencia y resistencia de las minorías y autonomías territoriales.
Las características del nuevo teatro operativo internacional y su correlación de fuerzas traducidas en las diversas agresiones militares del tecno-feudalismo imperialista de EEUU desde el gobierno de Trump a diversos pueblos, naciones y comunidades del mundo y de su propia nación, contra quienes “califican” dentro de la burda categorización de “narco-terrorismo” ha dado un paso tanto peligroso como preocupante. Transitado de la estigmatización y estereotipación simbólica de la diferencia a un ejercicio de brutalización y violencias materiales sobre las minorías activas tanto al interior de EEUU como en el mundo entero.
El desprecio por la vida humana, autonomía, respeto y autodeterminación de los otros, da un barniz de fascismo a las nuevas formas hegemónicas del imperialismo tecno-feudalista desplegado por la alianza israelí-estadounidense: Gaza, Irán, Venezuela, Minneapolis, New York, Groenlandia y Cuba, representan el inicio de una nueva era imperial caracterizada por el debilitamiento de los estado nación y el multilateralismo internacional junto a sus organismos, para subordinarlas a las estrategias económicas de control de los mercados globales y de las materias primas consideradas estratégicas en el presente periodo productivo de la sociedad mercantil, altamente impactada por el desarrollo tecno científico y al servicio de intereses particulares agrupados en la nueva ofensiva feudo-imperialista global.
A contar de marzo nuestro país quedara alineado geopolíticamente como aliado estratégico de la administración tecno-feudal de Trump, posibilitando cambios relevantes tanto en el plano de la regulación interna en todas las dimensiones de la actividad humana, así como también, en la correlación de fuerzas del barrio local (americalatina) y en el concierto internacional. Quedando resituada la administración del ejecutivo de nuestro país, en el bando de aquellos que entienden la brutalidad, exterminio y criminalización de los “otros” como legitimas estrategias de control y colonización del mundo bajo su racionalidad económica, política, cultural y valórica.
Es frente a la constatación de este presente en desarrollo, que el trabajo político más urgente nos vuelve la mirada a la organización territorial y comunitaria, la denuncia oportuna y decidida en todo espacio de lucha por tanto de actividad y la resistencia como formas de acción política del cotidiano. Asumir una posición clara y ofensiva pareciera ser una urgencia estratégica para quienes sostenemos la diferencia, el respeto por los otro/as y las diversas ecologías vivientes como una forma de estar en el mundo, sentido de responsabilidad militante y con disposición combativa. Todo ello sin dejar de lado todas las formas de solidaridad interna e internacionalista con las personas, comunidades y pueblos sometidos al asedio y agresión militar y económica del imperio y sus ramificaciones locales.
La resistencia como forma de estar consciente en el mundo y en el tiempo histórico de la espacialidad que habitamos, nos emplaza a dejar la inmovilidad, pasividad y el fraccionamiento debido a que este proceso inevitablemente se traduce en complicidad y señal de domesticación y disciplinamiento. Para impulsarnos inevitablemente a la tarea de articular y fortalecer la organización y el diseño de diferentes formas y plataformas de acción política de lucha, sabotaje y resistencia en todos los frentes de nuestro estar cotidiano.
En el plano local (Wallmapu) la ofensiva tecno feudal, sin duda, agudizara desde la acción del ejecutivo republicano la política represiva y estigmatizadora de las legitimas luchas y reivindicaciones de recuperación territorial y autonomías de la nación mapuche, para luego avanzar sobre toda minoría y divergencia existente. Por tanto, la ofensiva articulada de las defensas y resistencias en los diferentes espacios del quehacer cotidiano: aulas, centros comunitarios, organizaciones de base, territoriales, gremios y ciudadanías en general. Configuran una tarea prioritaria para las subjetividades críticas, libertarias y anti hegemónicas que co existen en el territorio en formas y sentidos, vale decir, todos y todas aquellas que se sitúan en una convicción más allá de las institucionalidades democráticas y sus formas de representación política, pues la experiencia histórica nos enseña que solo el territorio defiende el territorio.
Articular malestares y minorías en resistencia, para organizar su acción política en la defensa de los derechos sociales adquiridos y reivindicar la diferencia y la disidencia como forma de estar en el mundo, es hoy la tarea de todos y todas las ciudadanías que entienden que el fascismo y su acción tecno feudal liderado por la reacción de las derechas colonialistas del imperio y sus aliados locales son y serán una amenaza constante para la vida misma y las formas de existencia que sostenemos con claridad y dignidad. Es por esto que frente al Chile que viene y al mundo presente yo decido: luchar.
Marco Silva Cornejo
Académico Araucanía, Chile.
