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Chile y una nueva constitución. por Gustavo Gac-Artigas

Uno de los climas que se cierne sobre Chile.

Bumba burumba burumba

bumba burumba burumba

salgan espíritus errantes de la tierra

que se despierten las fuerzas dormidas del país

desencadénense las ansias de poder

por las entrañas de mi abuela

por los pelos de la cola de la gran bestia

por el colmillo del gran cerdo de este continente

Bumba burumba burumba

los conjuro

regresen fuerzas del pasado

amigos del gran burumbum

muestren su fuerza

Bumba burumba burumba

que se despierten los odios

que se organice la violencia

que el poder nos pertenezca

que nos gobiernen las pasiones

que se desate la tormenta

En los días que nos separan del plebiscito sobre la nueva constitución se jugará el miedo, el regreso al pasado, el bloqueo al futuro, la mentira, las verdades a medias; se mostrarán los intereses de la elite como intereses de la mayoría, el odio y la sin razón se sentará a la mesa de los chilenos.

Una vez más cada uno gritará que tiene razón y no escuchará a quien tiene al frente, más de uno ocultará sus mezquinas intenciones, la prensa vestirá de sobrio pelaje y emitirá “su opinión”, la prensa dejará de ser objetiva, u objetivamente defenderá uno u otro de los campos.

Se intentará dividir el país en dos bandos irreconciliables, dirán que si gana el “apruebo” será el cataclismo, el fin de la democracia, el arribo de las hordas al poder; si gana el “rechazo” se dirá que es el fin del cambio, el deseo de preservar el pasado grabado en piedra, inamovible, amenazante como ayer, insidioso como ayer, abriendo las compuertas del odio, el resentimiento, la falta de escrúpulos, la corrupción, el oportunismo, el nepotismo.

Si gana el “apruebo” no se trata de una constitución dictatorial, una constitución que arrasa, que no respeta al otro, una constitución que se apoya en la dictadura de unos sobre otros, una constitución que divide, que llama a la denuncia, que hace temblar de miedo y no de esperanza.

Se trata de un paso más para avanzar hacia un Chile más humano, más equitativo, más justo, donde la felicidad no esté reservada a unos pocos y no dependa de dónde nací y con qué billetera vine al mundo.

Si gana el “rechazo”, no es el fin del mundo, no es el camino de regreso al pasado a ese Chile discriminatorio, a ese Chile racista, a ese Chile que menosprecia a aquel que tiene menos, que no pudo educarse, a aquel que es diferente, diferente en la piel, en sus aspiraciones, en la forma de pensar y amar.

No es el fin del gobierno de Gabriel Boric, al fin y al cabo, no se trata del gobierno de Gabriel Boric, es el gobierno que nos dimos tras tantos años de lucha, el gobierno que nos hizo creer en la posibilidad de cambio, el gobierno que en sí ya es un paso en el largo camino del cambio.

Puede que el camino se haga más difícil, pero seamos honestos, nunca el camino del cambio ha sido fácil, y nos lo han hecho saber, a veces a costa de nuestra sangre y nuestro dolor.

El otro clima que se cierne sobre Chile

Bumba burumba brumba

que se despejen los aires de odio

que desaparezca la sin razón

que miremos más allá del pasado

que no repitamos el pasado

que no creamos que el futuro de Chile está escrito sobre piedra,

y es inamovible

está escrito sobre el pétalo de una violeta

sobre un chamanto tejido en Doñihue

es canción en el viento

pincelada en el muro

aire y poema en el Elqui

ola besando la tumba del poeta en Isla Negra

es sólido y resistente como la araucaria

Pero sobre todo, el futuro de Chile y su nueva constitución está escrito en el voto libre y soberano de cada una, cada uno, en el bienestar de todos, y eso se llama democracia.

Yo, yo voto por Chile, y apruebo.

Gustavo Gac-Artigas es escritor, poeta y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.

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