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Chilenas, chilenos, alertas con el megafiasco COP25-Chile 2019. Por Alfonso Madrid Echeverría

Occidente, el capitalismo neoliberal y el imperialismo coludido con los Estados nacionales y gobiernos de derecha del mundo entero, han resuelto desde un tiempo atrás a seguir y propagar una estrategia de" transición energética justa". Centenares de estudios y actividades que aumentan cada día ventilan esta transición: la transición de empleos intensivos en combustibles fósiles a empleos verdes, y el cambio a" energía 100% renovable".

Con esto también se proclama arrogantemente la "posibilidad" de ambiente limpio como una solución porfiadamente antropocéntrica, como lo constatamos, conducente solo a fortalecer el mito del desarrollo sostenible o sustentable, ligado al concepto de progreso y desarrollo. Lo que antecedemos será notoriamente repetido en lo que resta del año, así progreso y desarrollo, que son culpables hoy día inequívocamente del calentamiento global del planeta marcarán el inicio y el término de un evento que no traerá ni progreso ni desarrollo a nuestros territorios del Sur del mundo y principalmente a nosotras y nosotros que habitamos los territorios en una sociedad humana, como todas dividida en clases sociales con toda sus implicancias sino más, violencia, robo, y destrucción de la naturaleza en la que modestamente debemos incluirnos.

Como hemos señalado seremos sede de la próxima COP 25 en el próximo mes de diciembre. Como aclaración la Convención Marco de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Cambio Climático, conocida como CMNUCC (UNFCCC (en inglés) fue adoptada durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. La Conferencia de las Partes (COP), compuesta por todos los Estados “Partes”, constituye el órgano supremo de la Convención.

La CMNUCC se adoptó con el objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera a un nivel que impidiera interferencias antropógenas, es decir causadas por la acción humana, peligrosas en el sistema climático. Un GEI es un gas atmosférico que absorbe y emite radiación dentro del rango infrarrojo. Este proceso es la fundamental causa del efecto invernadero. Los principales GEI en la atmósfera terrestre son el vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano, el óxido de nitrógeno y el ozono.

Como antecesión a esta COP25 es menester dar a conocer algunas dinámicas más allá de sólo mencionar porcentajes, cifras y volúmenes, a las que estamos acostumbradas y acostumbrados cada vez que se desea mostrar el ascendente deterioro de nuestra biosfera que incluye ecosistemas, términos ya familiares a una opinión pública que se muestra interesada en conocer antecedentes mínimos sobre la COP25 y a las conclusiones que se podrían alcanzar.

El despliegue magistral de recursos económicos para la realización por pagos de este tipo de megaeventos a soportar por los países anfitriones, ameritan la entrega de conocimientos a la ciudadanía, este artículo persigue esta línea desde una perspectiva de investigación militante. La investigación militante busca construir conocimiento desde, con y para los movimientos sociales. No pretende generar conocimiento objetivo, sino saberes útiles y rigurosos para la acción política transformadora.

Desde el punto de vista de la geopolítica mundial debemos situar a Chile, como país exportador de materia primas producto de estractivismos, como la gran mayoría de los países Latinoamericanos. Existen discusiones académicas en la actualidad en torno al concepto extractivismo y extractivismos, dado a que desde la investigación militante priorizamos los saberes útiles y rigurosos para la acción política, y en este contexto sugiriendo la lectura del trabajo compilado por el uruguayo Alejandro Gudynas (1).

Los extractivismos exigen grandes obras de infraestructura y es así que Chile junto a 11 países de América del Sur participan actualmente en la Iniciativa Regional Sudamericana (IIRSA) actividad muy poco conocida. IIRSA es un complejo de obras de infraestructura siguiendo la lógica capitalista de acumulación basada en la explotación y el despojo de bienes comunes, como el agua y la biodiversidad, los que son manejados como recursos naturales y que son transados en el mercado internacional. En este ordenamiento que reordena el mapa de Suramérica en 10 ejes de Integración y Desarrollo (EID), que se definen como ”franjas multinacionales de territorio en donde se concentran espacios naturales, asentamientos humanos, zonas productivas y flujos comerciales: www.iirsa.org. Estos ejes dan lugar a corredores bioceánicos que, mediante carreteras, ferrovías, túneles, hidrovías, sistemas portuarios, conectan áreas ricas en agua, minerales, hidrocarburos y biodiversidad con las costas del Atlántico y el Pacífico (2).

HABLEMOS DE CAMBIO CLIMÁTICO

Debemos pensar que hablar de cambio climático implicará siempre una muy amplia visión geográfica por lo cual pareciera un trabajo bastante limitado el solo considerar el cambio climático únicamente de interés nacional para cada uno de los Estados- Naciones que componen hoy la región Latinoamericana.

Desconocemos la cantidad de recursos dilapidados en toda las COP iniciadas el años 1995 hasta la fecha sin embargo, existen una cantidad considerable de serias investigaciones que habría que haber tenido y hoy tener en consideración, tanto para fijación de contenidos a tratar y principalmente el logro de un consenso para obtener metas que se deben lograr para enfrentar el calentamiento del planeta. Sin este consenso sine qua non para enfrentar como especie el desenfrenado cambio climático no hay futuro. Lo que no se ha logrado es el consenso, se conocen al día de hoy las causas del calentamiento global, base del cambio climático pero esto no se ha conseguido. En este contexto no sería largo enumerar las interrogantes que se debiera tomar en cuenta a la hora de convocar y realizar estas COP. Esto paradojalmente no se hace!

Como una contribución modesta a una opinión pública que cada día muestra interés sobre el cambio climático, afortunadamente, y ante la realización de una próxima COP en nuestro país, la COP25, podríamos enunciar tres preguntas claves que no necesitan de una gran especialidad ni estudio sino, a estas alturas de la constatación de este cambio, aplicar el sentido común. Enumeramos : 1.-) ¿quiénes son los causantes del calentamiento del planeta y sus efectos? 2.-) ¿Somos toda la humanidad los culpables? y 3.-) ¿está la responsabilidad de estos causantes distribuida de manera justa?, o por lo contrario, ¿carece de equidad y recae sobre sectores específicos?

Se ha llegado mediante negociaciones internacionales a tratar de frenar el cambio climático, tratando de establecer cuotas de responsabilidad por países, basadas en cantidades de contaminantes lanzados a la atmósfera. En la actualidad, estudios han logrado avances en lo que, homologando la situación de un planeta enfermo frente a un equipo clínico especializado (la ciencia actual) solo, se corrobora la urgencia, se avanza en su diagnóstico y se concluye con la detección de una cronicidad por tanto irreversibilidad que el planeta, al haber ya sobrepasado tres de los límites de un total de 9, no puede continuar al mismo ritmo sino, detener el calentamiento a costa de lo que majaderamente se reitera reducir las emisiones de GEI frenando específicamente el uso de combustibles fósiles lo que implica cancelación drástica de cualquier extractivismo.

Hablando de responsabilidades, en la pasada Cumbre de Paris. sobre el cambio climático (COP21), se informó que la mitad más pobre de los habitantes del planeta unos 3,5 mil millones de personas, generan tanto como un 10 por ciento de los GEI, causantes del calentamiento global, mientras el 10% más rico emite la mitad de esos gases a la atmósfera.

Esto confirma y pone en evidencias que los sectores más pobres son los más afectados por las inclemencias del clima, llámense inundaciones, sequías, calores extremos, huracanes, etc, Esto último se ha denominado paradojalmente injusticia climática, invisibilizando con esto el sujeto causante de la alteración y productor de estas inclemencias que se llama modo de producción capitalista. También, y de mucho interés en las informaciones vertidas en esa Cop21 que demuestran las diferencias de clase al interior de los propios países y con esto la responsabilidad de los diversos sectores sociales como alteradores del equilibrio global. El caso de China es en esta perspectiva ilustrativo. Se considera que las emisiones totales de la mitad más pobre de China, unos 600 millones de habitantes, es decir unos 100 millones más de habitantes que los de la Unión Europea, que son unos 508 millones de habitantes, representan apenas un tercio del total de emisiones del 10% más rico de Estados Unidos, alrededor de 30 millones. Al igual el 10% más rico de India contamina en promedio solo una cuarta parte de lo que lo hace la mitad más pobre de Estados Unidos, demostrándose con esto que son las formas o estilos de vida, vinculados al consumo y eliminación de desechos factores determinantes. Estas formas o estilos implican, entre otros, consumo de alimentos, utilización de agua y energía, transporte, etc, Bastante decidor en este contexto es el diferenciar los extractivismos, actividad de explotación intensiva donde podemos considerar las explotación forestal, a pesca de arrastre, agroindustria, megaminería vs prácticas de extracción para satisfacer necesidades básicas de la naturaleza.

El modelo occidental, también denominado modo de vida imperial (3), incluido el bienestar y confort, es en esencia un modo que dilapida y depreda mayormente los recursos del planeta, y es al mismo tiempo uno de los principales causantes de la contaminación de los GEI.

Tendremos que tener presentes en esta COP25, a realizar en el mes de diciembre en Santiago de Chile, además de lo expuesto más arriba, conclusiones que emanan de múltiples trabajos científicos y centenares de investigaciones, en este contexto deseo llamar la atención del decidor trabajo de Richard Heede del Instituto para la Responsabilidad Climática de los Estados Unidos, dado a conocer por The Guardian en el Reino Unido el años 2015 (4) tomando como base la investigación publicada en la revista Climatic Change. El autor, quien hace ya más de un quinquenio logró compilar durante ocho años una detallada secuencia de emisiones generadas por 90 entidades dedicadas a la producción de carbón mineral, petróleo, gas y cemento. Su interesante análisis comprende de 1854 a 2010 (5), buena parte de la era industrial, que ofrece datos de lo que cada entidad emitió en 2010 y las emisiones acumuladas durante su historia. Los sorprendentes resultados revelan que estas 90 compañías que incluyen corporaciones públicas y privadas son las responsables de nada menos que el 63% de las emisiones acumuladas de carbón a la atmósfera. De la lista, las primeras 20 la encabezan las gigantescas empresas privadas de energía como Chevron, Exxon, British Petroleum, Shell, Saudi Aramco, Conoco Phillips, Peabody & Energy, encontrándose también las estatales Gazprom, de Rusia, la Compañia Estatal de Irán, Petróleos Mexicanos, Petróleos de Venezuela, Petro China Y Sonatrach de Argelia. Esta veintena de empresas genero un 30% de las emisiones de carbono y metano que van a la atmósfera.

A TENER EN CUENTA PARA LA COP 25-CHILE 2019. DE LA TEORÍA A LA ACCIÓN POLÍTICA TRANSFORMADORA

El eminente científico mexicano Victor M Toledo (6) señala un tiempo atrás que aunque existen miles de productores de gas, petróleo y carbón en el planeta, los que toman las decisiones, alta gerencia, de las principales empresas, que estarán bien representadas en esta Conferencia de Santiago en Diciembre próximo, son poquísimos y caben en uno o dos autobuses. Esto último, dato de gran relevancia resumido como: la mitad de los contaminantes emitidos desde la revolución industrial se ha generado en los últimos 25 años!, es decir si buscamos culpabilidad y ateniéndonos a lo expuesto, esta cantidad de contaminantes se produjo, cuando las corporaciones y los gobiernos, los mismos que asistirán a la COP25, ya sabían de la relación entre emisiones y el calentamiento global! Ya han transcurrido 24 años desde la celebración de la Primera Conferencia COP en Berlin, nuestro planeta Tierra sigue enfrentándose a un mismo dilema que conocemos y que ya es imposible de ocultar conocido por muchos, ignorado por más y, al parecer indiferentemente visto por ese casi centenar de entidades que estarán presentes en la cita, Será ese el momento donde se deba resaltar por la ciudadanía entera, como última alternativa en una Conferencia más de las Partes (COP), que en más de dos décadas no concluye con la única solución inaplazable que sintetizamos: ¿Capitalismo o Planeta?

De lo contrario, multiples esfuerzos, recursos saberes, buenas intenciones, humanidad, seran palabras al viento y la historía, sindicará nuevamente que la única conclusion y acuerdo luego del término de la COP25-Chile 2019 será, sin duda alguna, sólo el lugar donde se llevará a cabo la próxima COP26.

Referencias:

(1) Alejandro Gudynas. Extractivismos. Ecología, economía y política de un modo de entender el desarrollo y la Naturaleza. Eduardo Gudynas, 2015. http://gudynas.com/wp-content/uploads/GudynasExtractivismosEcologiaPoliticaBo15Anuncio.pdf

(2) Cuadernos del Capitaloceno. Norte Semiárido -Primavera 2018-No 1 Colectivo El Kintral y Kiltrx Subalternx http://www.mapuexpress.org/wp-content/uploads/2018/11/CapitalocenoI.pdf

(3) Modo de vida imperial: Ulrich Brand y Markus Wissen introdujeron el concepto de "modo de vida imperial" . Este concepto se refiere a los patrones dominantes de producción, distribución y consumo que están profundamente arraigados en las prácticas cotidianas de las clases medias y altas del Norte global, y cada vez más en los países emergentes del Sur global. http://www.ideaz-institute.com/sp/CUADERNO7/C71.pdf

(4) https://www.theguardian.com/environment/2013/nov/20/90-companies-man-made-global-warming-emissions-climate-change

(5) https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-013-0986-y

(6) https://www.jornada.com.mx/2016/07/05/opinion/017a2pol

Alfonso E. Madrid Echeverría

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