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“Cicatrices de Papel”: El verso como construcción de dignidad. Entrevista a María Soledad Murúa. Por Rony Núñez Mesquida

María Soledad Murúa es uno de los grandes hallazgos literarios de este convulso 2021. “Cicatrices de Papel” (Editorial After Poetry, Valparaíso 2021, extraordinario espacio para los versos nacionales a cargo del poeta y editor Juan Antonio Huesbe), nos enfrenta ante la fragmentación de una realidad violenta y a la vez emotiva, donde los versos de la Poeta se elaboran al calor de una nueva utopía reprimida otra vez con la suela de una bota; persistente escenario de la historia chilena.

En palabras de Sergio Rivera Zuleta en un prólogo que hace justicia a la calidad de la poesía comprometida de María Soledad nos indica: “Hay lecturas necesarias, dolorosas, como presagios que no se deberían cumplir. Pero nuestra historia es porfiada, tal vez por la ilusión primer mundista que nos vendieron envuelta en papel celofán a las puertas del Mall, segundos antes de cerrar”.

“Y te despiertas y no quieres despertar, para no tener que seguir pagando en cuotas el sueño empaquetado, al que decidiste renunciar. Las balas, los perdigones, los muertos y los mutilados, son la respuesta del poder ante tu renuncia, a la miseria que te vendían con un jingle repetitivo, que hasta las niñas cantaban”.

De esta forma, la Poeta confronta su propia biografía al calor de la década de los ochenta, con el proceso inédito que vive el país después del inicio de la revuelta de octubre. Un verso que construye un puente entre el compromiso político en tiempos de dictadura, con un llamado de advertencia para que el terror no vuelva a explotar en nuestros rostros nuevamente. Discurso poético donde el necesario ejercicio de la construcción de una memoria colectiva, se entremezclan con la vivencia en primera persona. Para muestra unos versos donde se percibe el ritmo de la obra de María Soledad, donde la barricada y represión ochentera se confunde con el estallido de 2019, como si este país no hubiera aprendido nada de sus mártires:

“Bajando la escalera del metro La Moneda

venía aquel cadáver

con su silencioso pensamiento a cuesta

Por su roto cráneo brotaba la sangre

deslizándose por su rostro

no tuve miedo

de inmediato supe que era él

Abracé su cuerpo - esqueleto

forrado de carne

que aún olía a humo”.

Estos versos que nos recuerdan a Zurita, se proyectan en una línea de tiempo con el presente, donde Murúa, ante el Estallido nos devela el espejismo del modelo que nos quisieron vender como panacea:

“Mucho tuvo que acaecer

en la vida de mi pueblo

El mundo entero supo

que chile no es ningún milagro

Aquí la desigualdad

no tiene parangón”.

Para continuar el necesario acercamiento a esta obra estremecedora, entrevistamos a sus autora, para que el testimonio de su poesía hable a través de sus propios labios

1.- ¿Cómo surge o de qué motivaciones te basaste para la construcción y escritura del libro?

Desde niña escribía. La inspiración esencial llega de la realidad vivida y en el caso particular de este libro, de dos momentos vividos en Chile que no voy a olvidar, hechos que me hieren y calan hondo porque la historia de tu país, es tu propia historia.

El primer momento es el golpe de Estado en Chile, yo estaba a punto de cumplir 10 años y a pesar de ser una niña pude darme cuenta que lo que estaba ocurriendo el día 11 de Septiembre de 1973, era algo salvaje e inhumano; hombres piloteando aviones que dejaban caer bombas sobre una construcción en donde había otros hombres, ese bombardeo a la moneda, esa imagen de guerra de las películas ocurriendo en mi ciudad, los asesinatos, los detenidos desaparecidos, los quemados, los torturados, los exiliados y asilados políticos me marcaron profundamente.

A los 18 años me casé y me fui a estudiar a Suiza, estudié Francés en el Instituto Richelieu y luego estudié Francés en la Escuela de Francés Moderno de la Universidad de Lausanne, esta experiencia me permitió tener un acercamiento con la realidad de los exiliados políticos, tanto chilenos como latinoamericanos que en esos momentos estábamos viviendo dictaduras en nuestros países. Por esta razón si bien tenía compañeros de muchas partes del mundo, empecé a relacionarme con mayor intensidad con personas de mi continente en situación de exiliados o refugiados políticos, es así que llego a participar escribiendo y ayudando a corregir la edición de textos en un par de revistas latinoamericanas que circulaban de manera informal en la universidad y en la ciudad y de las cuales su objetivo principal era denunciar la violación a los derechos humanos en estos regímenes dictatoriales y además dar a conocer la cultura de nuestros países a través de la escritura de: crónicas, cuentos y poemas.

De regreso a Chile en el año 1984 ingreso a estudiar a la Universidad de La Serena Educación Parvularia y ahí inicio mi participación activa, sin militancia, en el movimiento estudiantil en contra de la dictadura militar. Ingreso a la universidad justamente en los años en que comienzan las fuertes movilizaciones en contra de la dictadura militar, la represión en esos años era tremenda, sanguinaria y criminal, como lo fue toda ella, por citar 3 ejemplos de esos años: el 28 de marzo de 1985 el Caso de los degollados (José Manuel Parada, Manuel Guerrero, Santiago Nattino), el 29 de marzo de 1985 el asesinato de los hermanos Vergara Toledo y el 2 de Julio de 1986 el caso de los quemados (asesinato de Rodrigo Rojas de Negri y sobreviviente Carmen Gloria Quintana con un 65% del cuerpo quemado).

El movimiento estudiantil fue un actor fundamental en la lucha contra la dictadura, este movimiento se centró en la lucha contra la injusticia, el deseo de cambiar la realidad, en la recuperación de la democracia, el término de los rectores designados y la lucha contra el elemento económico para el ingreso a la universidad.

El segundo momento es el Estallido Social y con él, el retorno salvaje a la violación de los derechos humanos, las muertes que se dieron a partir del estallido, las mutilaciones de cientos de ojos como blanco de las balas de goma y perdigones de la policía chilena, los presos de la revuelta. El estallido me impactó, me estremeció, es un momento de la historia de Chile como movimiento social único, al menos desde el “retorno a la democracia”, y lo más importante, es que surgió de los ciudadanos de sus propias conciencias, demandas, necesidades y no de organizaciones políticas. Y sumado a esto me impactó el grado salvaje e inhumano de la represión a vista y presencia de los manifestantes, de las redes sociales, de todo el mundo; la policia chilena actuó amparada por el gobierno. Esto me exigió sacar la voz, no callar, no consentir. Sin duda el estallido me hizo hacer paralelos entre mi generación; cuando yo era estudiante y lo que estaba pasando en ese momento de octubre 2019; las muertes, la mutilación de ojos como práctica de represión y tortura en el mismo acto, a quienes se atrevían a soñar una sociedad distinta.

Escribí gran parte del libro cuando en paralelo a nuestras movilizaciones sociales, comienzan las movilizaciones a nivel mundial, nos empezamos a mostrar indignados en distintos puntos del planeta; cansados de esta sociedad de esclavos, explotados y maltratados, claramente se venía una emancipación global y justo llega la Pandemia y con ella todos somos controlados, encerrarnos en nuestras casas, la Pandemia a los poderosos les cayó caída del cielo o ¿fue creada en un laboratorio?, quién sabe. Es así que se gesta y nace “Cicatrices de papel” para contar estos episodios históricos, que no pueden quedar sepultados, ni olvidados en el tiempo.

2.- ¿Qué referentes literarios tienes y que se pueden advertir como influencias en tu trabajo poético?

Recuerdo que cuando era niña mi abuela me leía, recuerdo haber aprendido con ella la primera poesía “Nocturno a Rosario” de Manuel Acuña, es una poesía larga para una niña pero yo me la aprendí, también me contaba historias, los abuelos solían hacerlo, usaban la oralidad, como el pueblo mapuche y sus “epeu”, que son relatos y cuentos orales, que transmiten la identidad, la cultura, la cosmovisión y la historia propia. A partir de esas lecturas e historias con mi abuela, de la gran importancia que mis padres le daban a la cultura; a los libros, la música (mi papá era cantante) y el arte en general, se configuró mi interés por el lenguaje desde niña.

Los libros de mi infancia, de mi adolescencia, de mi vida creo que me marcaron, me marcó mucho Erich Fromm, “El corazón del Hombre”, “Y seréis como dioses”, “El miedo a la Libertad”, libros que leí a los 15 – 16 años. Pero mi gran pasión siempre fue la poesía, como bien describe Antonia Pozzi en uno de sus poemas “Vivo de la Poesía como las venas de la sangre” o como afirmaba en su poesía Alfonsina Storni “Escribo para no morir”. Amo la poesía que estremece, que cuestiona e invita a reflexionar, porque es la forma de corregir, modificar la mirada frente a situaciones humanas, amo la poesía de Gabriela Mistral, Miguel Hernández, de Alejandra Pizarnik, de Julio Cortázar, de Pablo Neruda, de Raúl Zurita y de tantos otros.

Pienso que uno va construyendo su pensamiento, lenguaje, escritura a partir de lo que uno va viviendo, escuchando, mirando, palpando a través de la vida, creo que la música es fundamental en la construcción del lenguaje, soy del tiempo de la radio, del tocadiscos y de los vinilos, al menos para mí la música ha sido determinante en esto y eso salta en el momento de la escritura, sin duda en mi memoria deben estar alojadas las letras de Violeta Parra, de Víctor Jara, de Silvio Rodríguez, de Joan Manuel Serrat, de George Moustaki y de otros. También un referente fundamental es el documentalista extraordinario Patricio Guzmán director y creador de “La batalla de Chile”, quien cumple una función de relatar la historia de forma poética, lo podemos ver en “Nostalgia de la luz”, en “El Botón de Nácar”, otro referente y que juega un papel fundamental en el lenguaje desde el punto de vista de la imagen y la poética es el cineasta Andrei Tarkovski. Desde el aspecto humano y político, un referente fundamental por su consecuencia, honor y dignidad es Salvador Allende. El libro mismo está dedicado a todos los asesinados, a los desaparecidos, a los torturados, a los mutilados, los presos; tanto de la dictadura militar, como del estallido, cuando escribí, pensaba desde el Ser de estas personas y del de sus familiares.

Finalmente el referente fundamental es la realidad, es la vida misma, todo eso que ha quedado almacenado resonando en mi interior, eso que la lleva a una a la necesidad fundamental de SER como una es y en este caso específico de NO CALLAR, ya que siento que es un pecado mortal ser cómplice de la historia.

3.- ¿Cuál es a tu juicio la proyección estética y política del libro?

La proyección estética de “Cicatrices de Papel”, es visibilizar una experiencia sensible, dolorosa, este libro explora y presenta episodios de sensibilidad colectiva, importantes y profundos de la historia de nuestro país, que aún no se han resuelto y que es una deuda pendiente de verdad, justicia y reparación tanto para casos de violación a los derechos humanos durante la Dictadura Militar, como para la violación a los derechos humanos durante el Estallido Social.

Cicatrices de Papel, habla desde un espacio común que aparece entre lo estético y lo político, desde la poesía; interpela, desafía, abre nuevos espacios para pensar, reflexionar; desde lo político Cicatrices de papel está comprometida con un «proyecto político», que no es partidario pero si personal-colectivo, y que debe ser parte de un agenciamiento, el tema de los DDHH. Es mi poesía, pero es también la de muchos otros, y en ese sentido es política también, no solo porque denuncia violaciones a los DDHH, sino porque actualiza, recupera memoria y abre nuevos espacios que revitalizan una temática que ha existido por tanto tiempo y hasta ahora no ha sido aclarada del todo. Y en cierta forma es también una estrategia deliberada para que no desaparezca, para que no sea olvidada, para que se haga nuevamente presente desde la participación, la crítica, la investigación y la resolución. La estética del libro entra en la resistencia al olvido y en el juego de la recuperación de la memoria, en Cicatrices de papel se expresa un juego temporal que sitúa a la dictadura de Pinochet y al gobierno de Piñera en un espacio común, que es el de la violación a los DDHH y que invita a resolver estos asuntos humanos desde la justicia y la ética.

La memoria ha sido un tema demasiado lento en su resolución a la fecha, creo no estar equivocada, no se han resuelto ni el 50% de los casos de derechos humanos. La memoria duele, pero hay que enfrentar ese dolor y esa es una herida que llevamos todos los chilenos. Hay una parte importante de chilenos que vive a la sombra de los muertos, de los torturados, de los mutilados, de los maltratados, pero lo cierto es que el país entero tiene que ver con esto, de cierta manera mientras no haya justicia, todos los chilenos somos cómplices de estos actos, por eso, para no ser parte de esta responsabilidad, que tiene sus propios responsables hay que exigir justicia y un “NUNCA MÁS”. LO MÍNIMO ES SABER LA VERDAD, HACER JUSTICIA Y QUE EL ESTADO HAGA ALGÚN ACTO DE REPARACIÓN.

Lamentablemente la práctica de violación a los derechos humanos ha continuado durante los gobiernos post dictadura, por ejemplo, contra el pueblo mapuche (Alex Lemun, Matías Catrileo, Macarena Valdés, etc) y también en contra de los estudiantes secundarios y nadie, de estos gobiernos condenó estos actos y es esa práctica sin sanción, sin justicia, la que posibilita que esto vuelva a pasar una y otra vez.

El Libro Cicatrices de Papel tiene una estructura de cuatro partes: I.- Tiempo de dictadura-acerca de la inhumano, II.- Amores en dictadura, III.- Estallido y IV.- Acerca de lo humano. El libro stá escrito en un lenguaje coloquial, es un libro de fácil lectura, breve y contundente.

“Cicatrices de Papel” se imprimió recién a comienzos en Julio del año 2021 y ha tenido dos presentaciones, tuve una primera presentación del libro organizada por la Editorial After Poetry siendo realizada a través de Meet el día 9 de Julio, donde contamos con una buena participación y pudimos dialogar en torno al libro, leer algunos poemas y situarlos en su espacio y tiempo, en esa ocasión el libro fue presentado por mi editor Juan Antonio Huesbe, el poeta Giovanni Astengo, por el artista plástico y escritor Sergio Rivera Zuleta quien realizó el prólogo y la ornamentación de la portada del libro con una de sus obras que debo decir, que es una excelente e importante presentación, que integra muy bien el elemento estético con el político y también estuvo el notable cantautor chileno Eduardo Peralta.

El día 15 de Julio hubo una segunda presentación del libro en la Casa de La Memoria en La ciudad de La Serena, evento organizado por Jaime Salazar Vásquez y Erika Rojas, miembros creadores y administradores de la biblioteca de la casa de la Memoria de la Ciudad de La Serena y esta presentación estuvo a cargo de Edgardo Carabantes Olivares; Profesor de Estado en Historia y Geografía, Escritor, Académico del Departamento de Educación de la Universidad de La Serena desde el año 1999, Director del Centro de Estudios en Derechos Humanos de la Universidad de La Serena y hermano de Horacio Carabantes Olivares detenido desaparecido el 21 de enero de 1975 y Macarena Vicuña Profesora de Estado de Castellano y Filosofía quien hizo una reseña de la autora del libro. Esta presentación contó con la asistencia de autoridades regionales y de por lo menos veinte compañeros del movimiento estudiantil de la Universidad de La Serena de los años 80, compañeros que se jugaron la vida por derrocar a la dictadura militar y el retorno de la democracia en Chile.

En estos escasos días, desde la publicación del libro hasta hoy, puedo decir que estoy muy satisfecha y espero recorrer con este libro espacios y caminos comunes que pretendan verdad, justicia y reparación. Desde lo personal tengo muchas proyecciones con este libro y mi idea también es mostrar los poemas desde el lenguaje visual y auditivo, a través de videos poemas, tema que ya estoy trabajando con mis hijos; Giordano e Ivanhova.

4.- ¿Cuál es a tu juicio el rol que deben jugar los escritores, poetas e intelectuales desde el inicio de la revuelta en Chile y hasta la actual coyuntura?

Si partimos de la idea de que el arte y el conocimiento importan e impactan y que estos pueden incidir en la vida pública y pueden ser un medio de transformación social y que pueden ser elementos que ayudan a combatir el abuso, la desigualdad y la violación de los DDHH, creo fundamental que los escritores, poetas e intelectuales jueguen un rol participativo activo desde la creación, información y el conocimiento, es necesario contar con imágenes narrativas, prácticas artísticas, prácticas académicas, prácticas pedagógicas que ayuden a visibilizar la realidad social, política, ética y los problemas concretos que sufre nuestra sociedad.

Creo que la política se ha vuelto sin duda hacia la economía, que ya no hay una expectativa filosófica de Ser Humano o Sociedad, sino más bien que es el mundo de las cosas y del tener, lo que ha pasado a traducirse en calidad de vida, en vida digna y lo cierto es que estos conceptos tienen que ver con temas mucho más profundos. Desde la economía los poderosos tienen el control, pero la cultura y el arte no es dominio de los poderosos, esa batalla la ha ganado el pueblo hace mucho tiempo y es a través de la filosofía, la cultura, las artes que hay que dar la pelea para retomar el camino.

Creo que es natural que el Ser Humano se comprometa, con lo que siente suyo, con lo que establece relación de afecto, de sentimiento; el Ser Humano que desarrolla el AMOR por la VIDA es imposible que no sienta compromiso social y político, por lo tanto, el compromiso o al contrario la indiferencia, tiene que ver con el desarrollo de la capacidad de amar. En esta materia el neoliberalismo ha hecho un buen trabajo ha delimitado el amor a lo más próximo, a la propiedad privada, a “mi familia”, al entorno cercano, y el amor a la vida, a la naturaleza, al mundo, ha sido podado y es por esta razón que a los poderosos se les ha facilitado devastar los recursos naturales y pasar máquina a todo lo que se traduce y reduce a dinero. Si el Ser Humano fuera un Ser comprometido con la VIDA y su compromiso fuera activo, seríamos una sociedad con mucha mayor oposición y resistencia al sistema neoliberal. Desde la Educación hay mucho que hacer, pero como punto central e inicial el paradigma educacional debe ser ante todo biocéntrico, la VIDA y el AMOR deben estar en el centro del quehacer del conocimiento y del aprendizaje.

Es esencial vivir despierto conectado con la realidad social del país y del mundo, porque como dice el poema de John Donne “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la masa. Si el mar se lleva un terrón, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa señorial de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.”.

Dado el actual momento y el estado de devastación de la naturaleza (territorio) y de los cuerpos; los intelectuales, los educadores y los artistas no pueden ser imparciales u obsecuentes, deben tener una militancia con la vida y la realidad. Ejemplo de esa ética comprometida la encontramos en los temas y letras de “Cantores que reflexionan” de Violeta Parra, “Pobre del cantor” de Pablo Milanés y “Manifiesto” de Víctor Jara, letras que indican que el arte y la música, en este caso la literatura deben ser espacios de denuncia de injusticias e inequidades, y en contra de toda violación y de todo violador de los DDHH, principios éticos como sustancia y médula de lo poético.

Hay posturas y corrientes políticas a las cuales no les importa el costo del progreso, el costo del desarrollo, por tanto no podemos estar ajenos a la realidad, a lo que sucede en Chile, en el mundo, sobre todo en estos momentos de cambios. Tenemos que saber por quién votamos, qué estamos eligiendo cuando ejercemos nuestro derecho ciudadano. Yo como SER HUMANO estoy comprometida con muchas causas, que llevan a una única y gran causa; LA TRANSFORMACIÓN HUMANA y por ende de LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD.

Espero que la vida avance. Ya tenemos una Convención Constitucional, con una mujer mapuche de presidenta, muchos queríamos una asamblea constituyente, pero hasta el momento las cosas han ido saliendo favorables para el pueblo y vamos camino a redactar una nueva constitución y borrar la constitución del dictador. No debemos olvidar que estos logros, estos grandes y significativos logros son producto del estallido, de la batalla que se dio en Plaza Dignidad y en todos los rincones de Chile, espero que todo el sacrificio y amor de los que se jugaron la vida, la vista, la salud, la libertad en estas movilizaciones; durante el estallido social, tengan sentido y que nosotros sepamos defender estas renuncias con nuestro compromiso, consciencia y consistencia.

Chile es un país rico aún y en él cabemos todos, pero la mayoría no existimos en el Chile de hoy, por eso ¡HAY QUE CAMBIAR CHILE. Espero una vida luminosa para todos, tal vez yo no la vea, pero en la medida que pueda iré encendiendo soles y estrellas para todos y creo que es lo que todos tenemos que hacer.

Termino la lectura de “Cicatrices de Papel”, veo el calendario de la pared, se acerca la fecha que conmemora los 85 años del fusilamiento de Federico García Lorca en Granada, a quien España aún le debe un homenaje a su altura y lo más importante… justicia, deuda que Chile también mantiene aún con nuestros desaparecidos. Sin duda este libro puede mirarse como una posta más de la construcción de una larga voz colectiva, donde la voz de Lorca o Hernández son parte de nuestros padres.

Miro el horizonte y cierro los ojos, el rostro de Lorca aparece en mi mente, la lectura de “Cicatrices de Papel”, lo ha traído de vuelta, me paro frente al balcón donde el cielo se tiñe de sangre y recito a Federico con voz entrecortada

“Mi corazón oprimido
siente junto a la alborada
el dolor de sus amores
y el sueño de las distancias”.

Rony Núñez Mesquida, es escritor y columnista Le Monde Diplomatique Chile.

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