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Competencias socioemocionales: La nueva agenda en la formación de docentes. Por Olga Cuadros y Carolina Cuéllar

En el marco de los nuevos estándares pedagógicos y disciplinarios que serán utilizados como referentes para delimitar el núcleo esencial de conocimientos disciplinarios y pedagógicos con que se espera cuenten los profesionales de la educación en su formación inicial, el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación, presentó esta semana los lineamientos que orientarán este desafío, otorgando mayor relevancia a la preparación que permita a las y los egresados de pedagogía promover las competencias socioemocionales de sus estudiantes.

Estos lineamientos resultan trascedentes para la formación integral de las y los estudiantes, siendo, además, consistentes con las necesidades socioemocionales experimentadas en el período de pandemia COVID-19. Es así como la centralidad de la dimensión socioemocional en el proceso educativo ha sido ampliamente enfatizada en reportes internacionales. En particular, el informe UNICEF “Lineamientos para el Apoyo Socioemocional en las Comunidades Educativas”, publicado en mayo de este año, destaca “la necesidad de apoyo en torno al desarrollo socioemocional, entendido como un ámbito clave de la gestión escolar y pilar del proceso de acompañamiento a las comunidades escolares para generar lazos sólidos de cuidado común, a través de los cuales se puedan afrontar los desafíos presentes y futuros” (UNICEF, p.5).

Sin embargo, para alcanzar los estándares fijados, no es condición suficiente ajustar los procesos de formación inicial del profesorado, sino también, adecuar las políticas públicas educativas, de manera que los requerimientos y demandas que formulan respecto del cumplimiento de estándares curriculares y de lo que sucede en el aula, en términos de interacciones socioemocionales, pueda ser efectivamente abordado por las y los actores educativos, sin que ello represente un conjunto de tareas aisladas e independientes dentro de sus actividades pedagógicas y, por ende, no genere sobrecarga.

La realidad del rol docente durante el período de crisis sanitaria revela que profesores y profesoras han sido figuras determinantes en la relación con las y los estudiantes; posicionándolos como pieza clave en los procesos de contención socioemocional que aportan al bienestar estudiantil durante la emergencia. Pero asimismo evidencia que estas y estos profesionales presentan altos niveles de agobio, estrés y necesidad de apoyo en sus procesos de desarrollo profesional.

Según los resultados de un estudio realizado por la investigadora Olga Cuadros Jiménez del Centro de Investigación para la Transformación SocioEducativa (CITSE) de la Facultad de Educación de la Universidad Católica Silva Henríquez, llevado a cabo con 1,231 estudiantes de enseñanza básica y media, en ocho establecimientos municipales, particulares subvencionadas y particulares pagados en las regiones de Tarapacá, Valparaíso y Metropolitana, que contestaron una encuesta en línea sobre las condiciones personales e interpersonales con que han afrontado sus procesos escolares durante el año 2020 y lo que va corrido del 2021, el 72,7 % de las y los estudiantes percibe que sus profesores se preocupan por su bienestar y han tratado de prestar la atención que requieren para satisfacer sus necesidades durante este período, no sólo en sus procesos académicos, sino en la resolución de sus problemas personales y afectivos. No obstante, el 73,2% también refiere que acuden poco a sus profesores y profesoras, cuando se trata de obtener su ayuda, consejo o apoyo personal, pues éstos no siempre cuentan con el tiempo, los recursos o las herramientas necesarios para abordar esta tarea de manera efectiva.

Estos hallazgos se tornan particularmente relevantes ante el panorama de retorno gradual a la educación presencial, que mantiene por ahora la posibilidad de las clases híbridas como principal estrategia, pues desafía aún más las habilidades y competencias docentes para hacer frente a requerimientos diversos en el aula, como es la dimensión socioemocional, para los cuales, muchos declaran no estar suficientemente preparados.

Olga Cuadros, académica e investigadora CITSE - UCSH

Carolina Cuéllar, académica e investigadora CITSE - UCSH

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