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Consideraciones sobre la clase política actual y futura. Por Cristina Bianchi

 

Fuente de la imagen[1]

 

Reemplazo de ministros

Cuatro. Es el número de ministros del interior que el segundo gobierno Piñera ha cambiado en el último año. Son 39 los ministros y 12 los subsecretarios que no han llevado a término su mandato bajo este gobierno. Los cambios de fachada por la impresentabilidad de las mismas caras que no supieron gestionar una resuesta sensata al estallido del 2019, y que al contrario simbolizaron el malestar que llevó al estallido mismo, siguen reproduciéndose más rápido que la difusión del coronavirus, en el Chile actual. Y si el último cambio del Ministro del Interior no ha sido por decisión del Presidente, sino por sacarse de encima una acusación constitucional, queda claro que la actual clase política al mando no está a la altura de la situación actual.

 

A este nuevo sujeto político llamado “pueblo” (nuevo por muchos dirigentes políticos pero no para los defensores de los derechos humanos), que incomoda a los políticos entrando en sus hogares con las cámaras de zoom grabándolos mientras se toman una copa de vino durante una sesión parlamentaria, o escuchando las llamadas de sus esposas hablando de alienígenas, se suman las presiones de la clase económica dirigente, preocupada en la crisis actual y de mantener saldos sus baluartes de propriedad privada y privilegios, imaginando que se pueda seguir de la misma forma que hace 30 años.

 

El contexto Covid

En Chile, como en el resto del mundo, está en una dinámica donde los jugadores son los poderes políticos y económicos y las grandes multinacionales farmacéuticas, en un contexto de control global de la información que entretiene a las masas con fáciles respuestas más que informarla sobre las causas, el contexto y las decisiones no tomadas. Pero esto no ha de sorprender, porque ¿Quién quiere tener a una población informada y consciente? Los riesgos de no respetar a la autoridad, ni toque de queda, ni los militares que como salvadores patrullan las calles para desahuciar el bicho serìa un riesgo demasiado grande.

El vecino acusa al vecino en un contexto donde, hasta ayer, los dos se daban completo respaldo en las asambleas comunitarias. Objetivo logrado: qué deleguen totalmente al gobierno la gestión de la emergencia de salud pública como mejor considera. Y si no tienen pan, que coman medialunas.

En estos meses de pandemia y de confinamiento el pueblo ha tenido que bancarse hasta renombrados chef[2], organizando la alimentación familiar semanal con las cajas entregadas por el gobierno e incentivando a tomar 3 litros de agua al día para no sentir el hambre. Suena a: “El pasaje de metro aumentó, pero las flores son más baratas, para los románticos”[3]. Es difícil entender como en todos estos meses el pueblo no se ha vuelto a levantar rompiendo cuarentenas o saqueando supermercados. Parece que este virus, además de problemas respiratorios, ha contagiado pero no con Covid sino con hipersomnia y hasta hace muy poco ha mantenido en un limbo entre drogados y embrutecidos, a la mayoría de las personas.

 

Juegos de poder?

Luego de 8 meses de cuarentena a varios niveles y de fronteras cerradas, los problemas de salud mental se van agudizando y difundiendo más y más, independientemente de las clases sociales. En este difícil contexto, la oposición parlamentaria no ha dejado de trabajar en favor de algunas resoluciones que han permitido a los chilenos sobrevivir, como el retiro de los fondos de las AFP (10%). Surge espontánea la pregunta: ¿Qué hizo el gobierno para los chilenos, si no sólo tratar de detener a las diversas propuestas para atenuar el golpe que les ha inflingido a los trabajadores, por un cierre total pero no indiscriminado de la economía?

En este campo de minas en que se encuentra a navegar este gobierno y con él toda la clase política, sobran las acusaciones constitucionales, sabiamente dirigidas al ministro del momento para destituirlo. Con qué finalidad? Nace espontánea la pregunta acerca de la clase política actual si es que sigue peleándose los puestos de poder o si está trabajando para el pueblo. Y mientras en el parlamento el debate sigue alrededor de Acusación Constitucional sí o no, los chilenos han abierto nuevos escenarios desde octubre del año pasado, han construido el camino y han ganado una de sus mayores batallas con la abrumadora victoria del Apruebo Nueva Constitución, Convención Constitucional.

 

Interrogantes sobre el futuro

Luego de las declaraciones de la Ministra de Cultura que van en contra del financiamiento a su propio ministerio[4] y después del nuevo cambio de Ministro del Interior es justo y necesario preguntarse ¿Por qué esta clase política no está a la altura de este “nuevo” sujeto político que sería el pueblo? ¿Qué formación recibieron los gobernantes, más allá de clases de economía y ciencia política? El anterior Ministro de Salud[5] afirmó que desconocía cómo se vivía en ciertos barrios de la capital. Para levantar la mirada de la situación actual, es necesario monitorear cómo se está formando la futura clase política, que mañana tendrá en sus manos las riendas del país. Habrá que integrar bastante calle y trabajo de base, a las clases de ciencia política y gestión pública, para que una vez sentados en los palacios del poder se recuerden nombres y caras de las personas a quienes responden y su examen de conciencia antes de dormirse no se limite a una pura revisión de la bolsa de valores.


[1]     https://www.google.com/imgres?imgurl=https%3A%2F%2Fi.pinimg.com%2F736x%2F03%2F05%2F10%2F0305100eee5ae1ef94f0eedb0388db68.jpg&imgrefurl=https%3A%2F%2Far.pinterest.com%2Fpin%2F363947213638709308%2F&tbnid=q__BZGIWTp1HEM&vet=12ahUKEwjtwqjvvqPtAhX7M7kGHRGUBvsQMygAegUIARCTAQ..i&docid=oRvUSit8wJCfvM&w=720&h=751&q=la%20elite%20en%20el%20poder%20si%20el%20pueblo%20se%20levanta&ved=2ahUKEwjtwqjvvqPtAhX7M7kGHRGUBvsQMygAegUIARCTAQ

[2] Declaración de la chef Paula Larena, mayo 2020.

[3] Declaración del Ministro de Hacienda Felipe Larraín, octubre 2019.

[4] Declaración de la Ministra de Cultura Consuelo Valdés, noviembre 2020.

[5] Declaración del aquel entonces Ministro de Salud Jaime Mañalich, mayo 2020.

27 de noviembre de 2020

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