En kioscos: Enero 2023
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

COP15: Es momento de elegir el futuro que queremos. Por Jesús Chávez

Estoy escribiendo estas palabras desde los pasillos del Centro de Convenciones de Montreal mientras los delegados internacionales se reúnen en la ciudad para participar en la Conferencia de Biodiversidad de la ONU COP15. El objetivo es llegar a un acuerdo internacional para revertir la pérdida de biodiversidad para fines de la década y lograr un mundo en el que la sociedad y la naturaleza puedan prosperar. En la COP15, los gobiernos del mundo deben demostrar que ven la ciencia y por lo tanto entienden que se requiere acción urgente. Está en juego ni más ni menos que la estabilidad ecosistémica de la que todos dependemos.

Se ha demostrado hasta el hartazgo que la pérdida de biodiversidad y el cambio climático están correlacionados y presentan una amenaza existencial para la humanidad. Sin embargo, como hemos visto a lo largo de los años y tan recientemente como el mes pasado en la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP27 en Egipto, los líderes mundiales continúan abdicando a su responsabilidad de tomar medidas audaces para salvaguardar el presente y el futuro de la sociedad tal como la conocemos y eligiendo un camino de incrementalismo. Los delegados en Montreal deben evitar repetir este error histórico y deben tomar medidas decididas para proteger la biodiversidad del planeta, de la cual ya hemos perdido el 69 % en los últimos 50 años.

La situación es grave. En este momento, nos enfrentamos a un futuro en el que es probable que el 10 % de las especies existentes se enfrenten a un riesgo muy alto de extinción con 2 °C de calentamiento global. El objetivo internacional es mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales para evitar puntos de inflexión que generarían daños ecológicos irreversibles. Desafortunadamente, la ciencia nos dice que estamos en camino de superar el umbral de calentamiento de 2.7 °C.

Nuestra crisis actual no sucedió de la noche a la mañana. Durante décadas, personas de todo el mundo han sido testigos con asombro e incredulidad de cómo nuestros representantes no han estado a la altura del reto y han tomado medidas incrementales insuficientes hacia la transición a una economía de cero emisiones de carbono que necesitamos para lograr mantener seguras a las personas y la naturaleza.

La ciencia ha sido clara durante más de 30 años; el calentamiento global es antropogénico, y los combustibles fósiles son los principales culpables. Debemos dejar los combustibles fósiles bajo tierra y adoptar energías renovables que son limpias, seguras y ahora cada vez más accesibles y, en algunos casos, más baratas que los combustibles fósiles a pesar de los vergonzosos subsidios que reciben. El año pasado, estos subsidios fueron del orden de 423 mil millones de dólares estadounidenses para mantener los precios artificialmente más bajos, al tiempo que generan miles de millones de dólares en ganancias para las compañías petroleras.

Mientras las compañías petroleras se enriquecen destruyendo la naturaleza, los pueblos indígenas sufren el daño de la destrucción. As pueblos indígenas del mundo protegen el 80 % de la biodiversidad mundial, siendo que representan menos del 6 % de la población mundial. Para hacer la situación más injusta, estos grupos reciben menos del 1 % de los fondos internacionales destinados a la protección de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.

La meta actual de la COP15 es proteger el 30% de la tierra y los océanos para el 2030, pero para los pueblos indígenas de la Amazonía esto es insuficiente. Están exigiendo la protección de al menos el 80% para 2025, con el fin de evitar un punto sin retorno.

Para darle un poco de contexto, el bioma amazónico tiene aproximadamente el tamaño de los EE. UU. continentales. Esta zona verde de vegetación cubre el 4% de la superficie de la Tierra y modula críticamente el sistema climático global. Además, la Amazonía es un centro de biodiversidad sin precedentes. Es el hogar de un tercio de todas las especies terrestres conocidas de plantas, animales e insectos, el 10% de toda la vida silvestre del planeta y el 20% del agua dulce del mundo. El mundo entero se beneficia de los servicios ecológicos que brinda la selva amazónica, por lo que es responsabilidad de todos protegerla.

Los países reunidos en la COP15 necesitan lograr un acuerdo histórico para detener y revertir la pérdida de la naturaleza en beneficio de todos.

Las naciones desarrolladas tienen la responsabilidad de actuar y liderar. Es importante notar que Estados Unidos y Europa juntos han producido casi la mitad de todo el CO2 que se ha emitido a la atmósfera desde el comienzo de la era industrial. A medida que nos enfrentamos a un mundo en el que 3.6 billones de personas viven en entornos «altamente vulnerables al cambio climático», y más de un billón de personas pueden verse desplazadas por el cambio climático para año 2050, es imperativo que incrementemos la ambición de acuerdo con el desafío que enfrentamos y así logremos acelerar el progreso.

El Nuevo Marco Global de Biodiversidad que se está discutiendo en Montreal debe reconocer y priorizar las soluciones lideradas por los indígenas, la transición ecológica, la autodeterminación, la gobernanza territorial indígena, y la salvaguardia del conocimiento tradicional. No hay otra manera de que tengamos éxito.

Somos los solucionadores de problemas más creativos que jamás hayan existido. Podemos hacer las cosas mejor. Debemos hacer las cosas mejor. Nuestra motivación para actuar debe ser la esperanza, no el miedo, ya que aún podemos evitar las peores consecuencias del cambio climático y revertir la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, la ventana de oportunidad se está cerrando. Es hora de elegir el futuro que queremos.

Compartir este artículo