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Coronavirus: la falta de inmunidad del sistema educativo. Por Rodrigo Fábrega Lacoa

Con la pandemia, hubo un terremoto en los sistemas educativos del mundo y sus olas expansivas están en pleno desarrollo. En 2021, Human Rights Watch estimó que 1.400 millones de niños y niñas, es decir el 90% de la población en edad de estudiar vieron afectadas sus trayectorias educativas por el cierre de las escuelas. En la misma línea, el informe The State of Global Learning Poverty: 2022 Update (2022) señala que la proporción de niños y niñas de 10 años pertenecientes a países de ingresos bajos y medios que no comprenden un texto simple aumentó del 57% al 70% en 2022.

En Latinoamérica y el Caribe, la pandemia afectó a 150 millones de estudiantes con el cierre total y parcial más extenso, 70 semanas promedio versus las 41 promedio del orbe. Chile es uno de países que más tiempo las tuvo cerrada, parcial o totalmente con 69 semanas entre 2020 y 2022.Análisis comparativos permiten deducir que factores como; la cantidad de días de cierre de las escuelas, el nivel de desarrollo económico de los países, las capacidades de acceso a educación remota y el nivel que cursan los estudiantes, son variables que explican los distintos resultados de aprendizajes obtenidos.

Francia, por ejemplo, que optó por no cerrar las escuelas durante pandemia, sólo lo estuvieron durante 12 semanas; realizó una priorización curricular, financió 1.5 millones de horas de enseñanza enfocadas en tutorías personalizadas y reforzó su programa de apoyos voluntarios para las tareas educativas en casa. Esto a pesar a que entre el año 2019 y 2022 no se registraron bajas en los resultados de lenguaje y que incluso los de matemáticas aumentaron o se mantuvieron durante el mismo período.

Por su parte, en el Reino Unido, el porcentaje de personas que alcanzó los niveles esperados en comprensión lectora, escritura y matemáticas bajó desde el 65% durante 2018-2019 al 59%, durante la postpandemia. Para revertir esta baja significativa priorizó una estrategia de nivelación para sus estudiantes de menor desempeño y perfeccionar las capacidades de sus nuevos y antiguos equipos docentes. En paralelo fortaleció el programa “National Tutoring Programme” (NTP), el que, con el apoyo de voluntarios para tutorías, principalmente profesores jubilados o estudiantes universitarios, han reforzado el staff educativo.

Por otro lado, Brasil registró bajas muy significativas principalmente entre sus alumnos de cursos inferiores. En segundo año, por ejemplo, los resultados 2019 al 2021 en lengua portuguesa muestran una baja en el puntaje promedio de 24,1 puntos, mientras que en matemáticas la baja promedio alcanzó casi los 10 puntos. En los alumnos de quinto año los puntajes bajaron durante la pandemia 11 puntos promedio en matemáticas y 2 en lenguaje, en cursos de niveles superiores estas bajas no son tan graves como la de los cursos iniciales. La prioridad actual es evitar la deserción, implementar tutorías tanto para niños/as como para profesores tanto en habilidades socioemocionales como para lograr mayor eficacia en los aprendizajes y además entregar soluciones tecnológicas con internet de alta velocidad en las escuelas.

Por último, en el caso de Estados Unidos, los puntajes promedio interanual NAEP y porcentaje de desempeño en matemáticas para alumnos de 10 y 11 años registró una baja de 5 puntos promedio, mientras que en el grupo de 13 y 14 años disminuyó en 8 puntos. En el caso de lectura, ambos grupos registraron una disminución de 3 puntos. Para enfrentar esta baja de resultados, optaron por la contratación y retención de profesores(as), la implementación de estrategias socioemocionales y la contratación de profesionales ad-hoc, junto con el desarrollo de instancias extraescolares como escuelas de verano y clases extras para favorecer los aprendizajes.

El análisis comparativo de la forma en que cada uno de estos países enfrento la pandemia y la implementación de medidas para revertir la baja en los aprendizajes, augura no solo para nuestro país resultados a la baja, sino que también confirma el buen diseño del programa de reactivación educativa en curso. Incentivar la asistencia y revinculación de los estudiantes excluidos; fortalecer las capacidades docentes, el plan de tutorías y el desarrollo de medidas que permitan mejorar la convivencia y salud mental al interior del sistema, son medidas acertadas y evaluadas positivamente en el mundo entero.

Rodrigo Fábrega Lacoa
Doctor en Educación Comparada
Presidente Fundación Cruzando

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