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Covid-19: el presidente Gustavo Petro U. y el TPP-11 en Chile. Por Felipe Cabello C.

Para el ciudadano común que desea mantenerse informado a través de los medios nacionales e internacionales, es sorprendente enterarse por los primeros, de una epidemia súbita, pero al parecer orquestada, de declaraciones de los más variopintos políticos sugiriendo que para Chile la aprobación del tratado de libre comercio TPP-11 es esencial, para su desarrollo económico, y tal vez para su progresiva evolución política. Esta fiebre tratadista contrasta con la lectura de la prensa internacional de los últimos años que indica el total desprestigio y la mala reputación de estos tratados comerciales en diversos países, incluso en los países desarrollados como los EE. UU.. Esto porque está claro que ellos mayoritariamente han favorecido a las grandes empresas y a una oligarquía de inversionistas, en desmedro del empleo y de los niveles salariales de los trabajadores, ya que ellos han generado cesantía, la desaparición de organizaciones sindicales y un círculo vicioso de desindustrialización que desincentiva la inversión local y sus emprendimientos, y además por supuesto, la pérdida de soberanía política y económica, especialmente para los países con economías de menor tamaño.

Sin lugar a duda uno de los pilares políticos de la elección del Sr. Donald Trump como presidente de los EE. UU. en 2016 fue el descontento popular con la situación económica y social generada en parte por el NAFTA (North America Free Trade Agreement) y las relaciones comerciales de este país con China, que desindustrializaron extensas áreas geográficas del medio oeste del país e hizo redundantes a millones de trabajadores y a sus familias, generando toda clase de radicales trastornos económicos y sociales, hasta ahora sin solución. Tal vez una de las manifestaciones más trágicas de esta situación es lo que se ha llamado la aparición de epidemias de enfermedades de la desesperación, como son la droga adicción, el alcoholismo, los suicidios y la violencia intrafamiliar, que han acortado el promedio de vida de los estadounidenses de importante manera. El desprestigio de estos tratados de libre comercio es tal que el gobierno del Sr. Trump se retiró del TPP-11, y el gobierno demócrata del presidente Joseph Biden ha evitado incluso ponerlo en votación en el congreso estadounidense, ya que está claro que podría ocasionarle a los demócratas la pérdida de las mayorías en el senado y en la cámara de representantes y además dar alas a la reelección del Sr. D. Trump el año 2024.

En su estelar, sensato y trascendente discurso en las Naciones Unidas, el presidente de Colombia Don Gustavo Petro Urrego, (que a mi modo de ver recordó de manera memorable la elocuencia racional del discurso del presidente S. Allende de hace 50 años atrás en el mismo organismo), establece en mi opinión una relación entre estos tratados y los terribles problemas sanitarios producidos por la pandemia de COVID-19 en curso.

Dijo el presidente Petro, “El desastre climático nos llena de virus que pululan arrasándonos, pero ustedes (los países del Norte) hacen negocios con las medicinas y convierten las vacunas en mercancías. Proponen que el mercado nos salvará de lo que el mismo mercado ha creado. El Frankenstein de la humanidad está en dejar actuar el mercado y la codicia sin planificar, rindiendo el cerebro y la razón. Arrodillando la racionalidad humana a la codicia.” En la pandemia de COVID-19, dos factores que han estado en la base de su espantoso costo humano (infecciones y muertes), son el inadecuado acceso a una medicina de buena calidad para la generalidad de lo población en una pluralidad de países, y además el retraso injustificado, y las limitaciones arbitrarias, en la distribución de vacunas para la totalidad de los ciudadanos en la casi mayoría de los países del mundo.

Los tratados de libre comercio han sido un instrumento importante para privatizar y limitar el acceso a la atención medica de la población en diversos países, a través de la introducción del capital extranjero en estas actividades, protegiendo los derechos de los inversionistas por sobre los de los ciudadanos, propendiendo además al debilitamiento de los resguardos ambientales. Estos tratados además salvaguardan los derechos de propiedad intelectual de las compañías farmacéuticas, para debilitar y eliminar la posibilidad competitiva de producción local de fármacos y de vacunas genéricas a un rebajado precio. En un libro recientemente publicado1, “Poseyendo el sol. Una historia para el pueblo sobre los monopolios en medicina, desde la aspirina hasta las vacunas COVID-19” (mi traducción), el periodista estadounidense Alexander Zaitchik desnuda la trama de intereses privados y comerciales, basados en tratados de libre comercio, que retrasaron y aun retrasan la distribución de vacunas COVID-19 a través del mundo. Según el libro, el gran villano responsable en parte de este retraso, que probablemente ha costado decenas de miles de vidas, ha sido nada menos que el supuestamente parangón de la beneficencia y de la filantropía capitalista, el Sr. William (Bill) Gates, propietario de Microsoft y de la mentada Fundación Gates.

Los tratados de libre comercio contienen los tristemente famosos TRIPS (Trade - related aspects of intelectual property rights), que son cláusulas que protegen los derechos de la propiedad intelectual de productos farmacéuticos como las vacunas y otros y evitan con ello su producción barata e irrestricta por diversos países, impidiendo así su ampliada distribución. El libro denomina irónicamente al Sr. Gates, “el mejor amigo de los conglomerados farmacéuticos”, ya que al comienzo de la pandemia COVID-19 este se opuso tenazmente a la suspensión de los TRIPS para facilitar la producción de vacunas por los países del Sur, y además propendió acérrima e irracionalmente al uso del mercado como único estimulador y regulador de su producción y de su distribución. Los esfuerzos del Sr. Gates por mantener los monopolios farmacéuticos han sido fundamentales en el retraso de la producción y de la distribución de vacunas COVID-19 en el mundo y son una clara demostración de la pasión del Sr. Gates por los monopolios, a los cuales él les debe su fortuna originada con Microsoft. Esta actitud del Sr. Gates hace además mofa de su deslucido humanitarismo y de la jactanciosa y putativa experiencia de la Fundación Gates en salud pública, y de su supuesta preocupación por el bien común. Este episodio además demuestra a mi juicio la originalidad y la clarividencia del racional análisis del presidente Petro al decir, “ … hacen negocios con las medicinas y convierten las vacunas en mercancías. Proponen que el mercado nos salvará de lo que el mismo mercado ha creado.”

Este breve análisis y otros indicarían, que los beneficios del TPP-11 para la mayoría de la población en Chile son inexistentes, y, al contrario, pueden afectar negativamente a la salud pública actual y futura, y otros importantes aspectos de la vida nacional. A este respecto, el contraste entre el acierto certero del presidente Petro, y la ceguera de los impulsores del TPP-11 chilenos es sorprendente e inexplicable, y ella hace recordar la ilusoria beneficencia y la supuesta compasión del Sr. Gates. La presencia potencial en el país de un serio periodismo de investigación como el del Sr. A. Zaitchik, tal vez nos podría explicar este fenómeno. Y encontrar al igual que en el caso Gates, claros y violentos conflictos de interés, laborales y monetarios, entre los políticos tratadistas a ultranza (actuales y pretéritos) y organizaciones nacionales y extranjeras (como ONGs, oficinas de abogados, centros de pensamiento político, universidades e institutos, desinteresadas fundaciones y grupos políticos), que de manera directa o enmascarada, representan los intereses económicos de las transnacionales y de los países del norte acomodado, más que aquellos de las mayorías del país.

1 Owning the sun. A people’s history of monopoly and medicine from aspirin to COVID-19 vaccines. Alexander Zaitchik. 2022. Counterpoint Press, Berkeley, California 94710, U.S.A.

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