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Crítica a la nueva normalidad. Por Daniel Malpartida

Los textos de la Pandemia

Se habla de la “nueva normalidad”, los gobiernos insisten en arriesgar a sus ciudadanos. Las actitudes de Boris Johnson, D. Trump, L. Obrador, Bolsonaro (el peor de todos) y el equipo de gobierno de Sebastián Piñera y su doble ( el hoy ex ministro Ministro de Salud ) J. Mañalich, han dado muestras de su negación respecto a las consecuencias que la pandemia traería y se resistieron a la toma de decisiones respecto a lo que un gran sector de ciudadanos vulnerados requerían para tolerar las exigencias de las cuarentenas.

Los intentos de control de la pandemia y de los ciudadanos utilizando el Big Data fallaron en Europa y tampoco funcionan en Latinoamérica. Algunos gobiernos infectados por el virus del darwinismo social se esfuerzan en concentrar poder y así proceder al control autoritario de los ciudadanos, utilizando la democracia como un paraguas. “¿Pero cómo, si los estamos cuidando?”.

La pandemia frenó todos los intentos de este gobierno para inaugurar el matinal de la “nueva normalidad”. A tres meses, la crónica del desastre anunciado dejó de ser un relato emparentado con el realismo mágico, pasando a ser una parte de la cruda realidad. Es paradójico, en la cruda realidad se cocinan los darwinistas sociales del siglo XXI. Para todos ellos es tarde.

En Chile, a la crisis de confiabilidad en la que continúa sumergido el ámbito político, el gobierno a su vez ha exhibido un autoaislamiento defensivo no exento de arrogancia, al tomar sólo en cuenta los datos que emergen de sus propios dispositivos de control y de información. La omnipotencia del pensamiento, el horror a la pérdida de poder, la resistencia al cambio, los dobles mensajes contradictorios y las disociaciones configuran un cuadro ezquisodemico de envergadura y han puesto a la sociedad en peligro. Trataron de hacer un uso ideológico de la pandemia para superar los pesos muertos que arrastraban del estallido social. Colocaron la visión económica por sobre la salud de las mayorías.

Como lo dije en otro lugar, los técnicos de estos cinco equipos representantes de la gran liga global del fanatismo neoliberal han permitido el contagio de vastos sectores de la población, a tal punto que ya comienza a desplegarse la interrogante de cuál es el punto de deslinde entre la demora en la toma de decisiones, sus omisiones ,sus negaciones y las actitudes deliberadas que no sólo pueden vincularse a la responsabilidad política, sino que puedan ingresar directamente al ámbito de la justicia penal. El último ejemplo (por ahora) es la obsesiva resistencia a decretar la cuarentena para Valparaíso y Viña Del Mar. Es tarde por enésima vez.

La pregunta comienza a circular y ha levantado las críticas más agudas en diversos lugares del mundo. Mas aún, ya el diario brasileño O Dia acusó directamente a Bolsonaro de ser responsable de las muertes en ese país. En Francia la fiscalía anuncia una investigación a como fue enfrentada la pandemia. Otras crónicas de muertes anunciadas comienzan a escribirse de ahora en adelante.

Adiós a la “nueva normalidad”

En primer lugar, la “nueva normalidad” es un concepto del tipo de “caballo de troya” o en términos actuales, es un virus troyano que oculta algo mucho más peligroso. Anteriormente la normalidad era ciertamente el despliegue en vivo y en directo de una serie de conductas psicopatológicas en acción, había quienes portaban carnets validados incluso para ejercerlas institucionalmente y así transgredir todas y cada una de las normas societarias de una sociedad “civilizada”, aquí y en gran parte del mundo. Los agentes de la vieja política defensores del modelo neo liberal portaban con el permiso para “matar”, es decir libres de llevar a la práctica sus inconfesados deseos y cada una de sus distorsiones siempre contra la ética, hoy una noción sepultada al mismo tiempo que en vías de rescate. Era un mundo que les convenía, hecho a la medida.

Hace apenas tres meses, los ciudadanos creyentes de los valores fundamentales del ser humano sobrevivíamos en ese mundo donde lo prohibido ,para ellos estaba permitido, como ha sido consignado innumerables veces. En tanto que las prohibiciones -es claro- regían para los ciudadanos. Es de entender entonces la acumulación de la frustración ,el malestar ,la violencia de la que es necesario hablar.

De tal modo que no quiero volver ni a la normalidad del pasado ni a lo que los normópatas del team del neoliberalismo mundial llaman “ nueva normalidad”. Se trata como bien sabemos del retorno al trabajo,( “morirán algunos pero es el precio que hay que pagara para que la economía funcione”. “ Es la hora del sacrificio” No se puede detener una fabrica de automóviles por un accidente” han dicho Boris Johnson y Bolsonaro ,en tanto aquí se la anuncio desde el pedestal del autoritarismo ).

Que no les importa mucho los ciudadanos se constata en las declaraciones que varios presidentes que han insistido en “ la nueva normalidad” incluso en los momentos más álgidos de la pandemia.La reapertura economica sobre la salud de los ciudadanos.

Debajo hay algo más que complementa lo anterior, -por eso utilizo la metáfora del virus troyano -se trata de poner en marcha el hiper control social con la finalidad de inmovilizar a los ciudadanos, sus luchas y sus demandas. La estrategia no explicita puede explicitarse así; “aquí no pasará nada”. Pero para llevar el plan a cabo se necesita una mala conciencia, es decir premeditación e intencionalidad.

Para los ingenuos de siempre la caja lleva escrito en grandes letras negras , “Es por un bien mayor”.¿Y cuál es el bien mayor? Es la nación, la patria, la industria, el funcionamiento de los bancos, la organización privada y el gobierno tomando decisiones entre cuatro paredes. El bien mayor es que continúen las leyes despiadadas del mercado y la voraz acumulación del capital, y al final de la cola, la salud de los ciudadanos.

De esto trata el retorno a la nueva normalidad que nada tiene de ingenuo: en rigor es un camuflaje que esconde otro aspecto, el de la invasión de la subjetividad a través del “nuevo orden mundial”, léase control social extremo, para intentar frenar el derrumbe del sistema más inhumano de los últimos 100 años.

En consecuencia, la propuesta de avanzar hacia la nueva normalidad es la propuesta de una regresión indeseable. Un retorno a la opresión y al acatamiento de un sistema basado en “lo de siempre” o en “más de lo mismo”. El sistema actual no necesita de nuestra aceptación, necesita de la complicidad y del silencio ,para así continuar depredando las relaciones humanas, imponiendo “democráticamente” las nuevas desigualdades y proseguir con la injustificable depredación del planeta. Fin de la historia. No quiero nada con la nueva normalidad

¿Por qué? Porque lo normal en el reciente pasado era la pandemia de las patologías llevada a la norma contra nosotros, los ciudadanos.

Por Daniel Malpartida
Psicoanalista

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