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Cuando el voto decide quién sigue siendo invisible. Por Carolina Guzman Navarro

En la antesala de una elección presidencial decisiva, Chile enfrenta un dilema que va más allá de los nombres o los partidos: decidir si seguirá siendo un país que invisibiliza a las mujeres o si avanzará hacia una sociedad donde ellas sean el centro de las políticas públicas. Caroline Criado Pérez, en su libro La mujer invisible (publicado originalmente en 2019 (Invisible Women: Exposing Data Bias in a World Designed for Men), advierte que el mundo está diseñado a partir de datos masculinos: los sistemas de salud, las ciudades, los empleos y las leyes se piensan para “el hombre promedio”. Esa ceguera de género, dice, no es casual; es estructural. Y Chile, en pleno siglo XXI, no escapa de esa lógica.

Durante los últimos años, el gobierno de Gabriel Boric ha intentado revertir parte de esa invisibilidad con acciones concretas. El Plan “Chile Para Todas”, que fue liderado por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, buscó que cada cartera incorpore el enfoque de género en sus programas y presupuestos. La señal era clara no se trataba solo de sumar oficinas o diagnósticos, sino de que la gestión pública dejara de reproducir sesgos. Del mismo modo, el Ministerio de Vivienda ha implementado la transversalización del género en la política urbana, reconociendo que las ciudades se diseñaron históricamente sin considerar las tareas de cuidado. Hoy, más de la mitad de los comités de vivienda están encabezados por mujeres, y el “Sello Mujer” en la construcción se ha transformado en un avance concreto hacia entornos más equitativos.

En la ciencia y la tecnología, otra frontera de desigualdad, el Ministerio de Ciencia lanzó la Política Nacional de Igualdad de Género en CTCI, con 30 medidas hacia 2030 para promover la participación femenina en investigación, innovación y digitalización. Además, el Instituto Nacional de Estadísticas publicó los nuevos Indicadores de Género 2024, una herramienta fundamental para hacer visibles las brechas en trabajo, pobreza y cuidados. Criado Pérez lo advirtió: sin datos, las mujeres desaparecen de las decisiones públicas; Chile comenzó, por fin, a llenar esos vacíos.

Sin embargo, estos avances no deben interpretarse como punto de llegada, sino como piso mínimo. A pocos días de la elección, los programas presidenciales muestran diferencias notorias. Mientras algunos prometen mantener políticas de igualdad y fortalecer el sistema nacional de cuidados, otros apenas las mencionan o las subordinan a la agenda económica. Las promesas sobre “flexibilidad laboral” o “apoyo a madres trabajadoras” suenan bien, pero siguen mirando a las mujeres como sujetas de asistencia, no como actoras políticas y económicas con poder propio.

En el análisis comparado de los programas presidenciales, destaca que el de Jeannette Jara presenta la propuesta más robusta en materia de género: su documento incluye alrededor de 26 medidas dirigidas de forma explícita a mujeres —en empleo, cuidados, participación política y equidad salarial—, mientras que el de José Antonio Kast sólo incorpora unas cinco propuestas en este ámbito, más enfocadas en maternidad y natalidad.

Esta elección, por tanto, no es solo sobre gobernabilidad: es sobre qué tan visibles serán las mujeres en el Chile que viene. Porque, como dice Criado Pérez, cuando los datos no las incluyen, las consecuencias son reales: más pobreza, menos autonomía, más riesgo y menos participación. La pregunta que debemos hacernos este fin de semana no es qué candidatos “hablan de mujeres”, sino quién se compromete a construir un país donde ellas sean vistas, contadas y escuchadas.

El gobierno actual deja un camino abierto, imperfecto aun pero concreto, que demuestra que la igualdad no es un discurso, sino una tarea de gestión y voluntad política. El desafío ahora es que los próximos liderazgos no devuelvan a las mujeres al lugar de la invisibilidad. Porque un país que no las ve, simplemente no se ve a sí mismo.

*Carolina Guzmán Navarro

Mg. Educación Pontificia Universidad Católica de Chile

Profesora de Historia y Geografía U. de Playa Ancha

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