María es una actriz argentina que viaja por mar hasta Puerto Williams, la localidad poblada más austral del mundo, debido a que va a trabajar en una película dirigida por una cineasta, de la que nunca se conoce el nombre. Apenas llegada a la Patagonia más remota, recibe la noticia de que el equipo de filmación no podrá viajar hasta dentro de una semana, por lo que María, sorprendida, se da cuenta que tendrá siete días en soledad en el fin del mundo.
El punto de partida de Cuando las nubes esconden sombra es el agua: un plano abierto del mar por donde María navega en dirección hacia algo allá adelante, solo que en esta película se trata más bien de un horizonte que parece rodearlo todo, envolverlo en un universo con algo de atemporal, a la vez que lejano. Lo único que hemos visto antes de esto es un plano del rostro de María que se vislumbra recortado entre dos “velos”, ensimismado, con la afección de una “sombra” que está ahí, muy adentro. La película, por ende, se inicia con los elementos que nos afirman en la idea de ser un relato de viaje, y que como todo buen filme de este estilo, plantea una travesía interior en simetría con la exterior, aquella que se enraíza en el contraste e intento de dialogo entre paisaje y seres humanos. Y de esto último hay mucho en la visualidad de un filme donde María juega un rol doble: entre figura proyectada a la naturaleza como un contraste físico en la composición de cada plano, y por ende representación de lo humano de frente a lo misterioso, y al mismo tiempo el del estado anímico de una mujer sensible como ella, que se siente extraviada por el dolor del duelo tras la perdida de una amiga hace una cantidad de tiempo no definida en el relato, pero presente en cada primer plano de los ojos de la interprete.
La argentina María Alché es nominalmente la única actriz de esta película. El resto de los seres que interactúan serenamente con ella son personas “reales”, vecinos de la zona, humanos interpretándose a sí mismos. El cineasta José Luís Torres Leiva extiende temporalmente los planos, tensándolos en una armonía que apela permanentemente a la simetría, de forma que cada encuadre y duración del plano va exigiendo al espectador la necesidad de respirar en calma para poder entrar en el ritmo de las cosas, casi como un mantra. María combina en si misma también dos cosas que podrían a primeras entenderse en cambio como asimétricas: curiosidad por lo que la rodea, es una actriz en pleno proceso de trabajo, y a la vez dolor, desgarro. Digamos que deseo de atrapar, conocer, al mismo tiempo que necesidad de soltar, dejar ir. En ese camino recorre parajes y visita o se acerca a otras personas que, amparadas en la tranquilidad reinante alrededor, se muestran en lo que hacen, en aquello que les gusta (la niña violinista en el bosque, la pareja de viajeros estudiosos, la joven madre yagán que amanta en el consultorio), en una presencia indisolublemente ligada a ese paisaje de majestuosidad y silencio. Justamente ese silencio cobra en Cuando las nubes esconden la sombra un sentido trascendente, no radicado en algo por revelarse sino en la convicción, muy humana también, de que solos, en medio de una naturaleza tan vasta y virgen, siempre se nos escapa algo, una especie de algebra que nuestros sentimientos solo anhelan vislumbrar, o soñar. Es difícil plantear el silencio absoluto de Dios (como rezaba la trilogía de Ingmar Bergman, a principios de los sesenta) en un paraje como el de esta Patagonia silente, o quizá al revés, se trata de proyectar desde nuestra finitud acechante la serena ausencia de otra voz que la humana, en recónditos mundo naturales ajenos a la intervención “civilizatoria”.
Así, los únicos espíritus aquí son los humanos, anclados a sus memorias. Y la única revelación posible que María pueda recibir de este frágil itinerario en soledad por territorios tan desconocidos, será el de otra mujer que como ella, sufre aun un proceso de duelo, aunque de forma muy distinta, volcada hacia adentro y desligada de sus más cercanos. Es un encuentro fortuito que también guarda muchas simetrías, incluyendo las edades parecidas de ambas, aunque en oposición en cuanto al itinerario de cada una. María está allí sola por una semana debido a un accidente, la otra por decisión o más bien “destino” de soledad, al vivir en un paraje donde como ella misma le espeta: “el silencio de una u otra forma te lleva hacia ti misma”. El compromiso con un dolor profundo que no puede evitar, hace que la actriz no se sienta en un puro proceso de recolección de datos y recuerdos, que también de algún modo sienta aún más conexión con los que están vivos. Envueltas en la naturaleza bella y distante a la vez, lo que queda es la amistad, lo que dicen los ojos, el sonido de la voz con el silencio como amigo o enemigo, el sol y el agua de los cuales venimos y podemos ver brillando como simples absolutos, mientras los seres hablan con sus voces en off de fondo.
Ficha Técnica:
- Título original: Cuando las nubes esconden la sombra
- Dirección: José Luís Torres Leiva
- Guion: Alejandra Moffat, José Luís Torres Leiva
- Reparto: María Alché
- Fotografía: Cristián Soto
- Música: Diego Noguera
- Duración: 71 minutos
- Género: Drama
- País: Chile
- Estreno: 13 de noviembre
- Distribuidora: Storyboard Media
