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Cuando Renace el Sol. Relatos del Wallmapu, por Hans Schuster

Cuando Renace el Sol.Relatos del Wallmapu, compilador Natanael Pereira Reumay, Ilustrador Francisco Muñoz Arriagada, Colorista Miguel Gajardo Obinu, Intérprete Victor Carilaf Millaqueo. Editorial NovenoSur 2019, impreso en Región del Biobío, Chile, s/n de páginas.

La noción filosófica de oralidad establece que, siendo la forma primordial de comunicación humana se constituye en la primera herramienta simbólica de relación con el mundo, no sólo para nominarlo y dar contenido estructural a la organización de lo real como lo existente, sino que permite entender qué es y cómo siento aquello que percibo, en el diálogo interno que permite además poseer la noción del sí mismo, de allí que la oralidad no sólo sea considerada como significativa o como anterior a las bases de las unidades simbólicas que más tarde denominaremos escritura. Esta construcción de conocimiento, en un inicio, volátil y evanescente -adjetivo que describe algo que tiende a esfumarse, evaporarse o desaparecer, indicando una cualidad efímera, sutil o de muy breve duración, se aplica a elementos físicos que se disipan (niebla, humo, aroma) o conceptos abstractos, evocando fragilidad y brevedad- se basa en la memoria y en el sonido, caracterizada por ser una acción directa, a menudo, una forma de operación verbal, que por repetición permite fijar la realidad, establecer los conceptos, la idea y luego permite ordenarlas, con el paso del tiempo la oralidad es en esencia el principio para la hominización y la humanización, siendo una de las primeras formas simbólicas de relacionarnos con el entorno y con nosotros mismos. Esta herramienta del pensamiento ha permitido designar el mundo real y simbólico, para posteriormente fijarlo mediante signos lingüísticos.

La oralidad está presente en todas las culturas, aunque no todas las culturas llegan a desarrollar la escritura y la literatura, sin embargo, la oralidad está vigente en la epopeya, uno de los principales géneros orales que incluyen el cuento popular; la canción, los lamentos, las canciones de alabanza y de trabajo; el teatro popular que conjuga lo anterior, incluyendo el mito y, estrechamente relacionados, la leyenda y la recitación histórica, de modo que la oralidad presente en diversas culturas tiene sus manifestaciones literarias y no necesariamente bajo la noción de escritura. Ya, Walter J. Ong (1912-2003) el destacado sacerdote jesuita, filósofo estadounidense educador y filólogo, reconocido por sus estudios pioneros sobre la evolución de la conciencia humana, la literatura renacentista y la relación entre la oralidad y la escritura, analiza cómo la transición de la comunicación oral a la escrita transformó el pensamiento y la cultura. “Muchas de las características que hemos dado por sentadas en el pensamiento y la expresión dentro de la literatura, la filosofía y la ciencia, y aún en el discurso oral entre personas que saben leer, no son estrictamente inherentes a la existencia humana como tal, sino que se originaron debido a los recursos que la tecnología de la escritura pone a disposición de la conciencia humana. Hemos tenido que corregir nuestra comprensión de la identidad humana” (Prólogo Oralidad y escritura, Tecnologías de la palabra-pp 3). Su enfoque académico le permitió explorar la "ecología de los medios" y la evolución de la conciencia humana, analizando cómo el paso de la oralidad a la escritura modificó la cognición. Sus obras principales ya traducidas son Oralidad y escritura, tecnologías de la palabra, La presencia de la palabra y El bárbaro interior. Su visión teórica se conecta con las de Marshall McLuhan, al examinar cómo la tecnología del lenguaje moldea la mente y la sociedad. Su legado se centra en entender cómo el cambio tecnológico en la comunicación (del habla a la escritura y la imprenta) ha moldeado la historia humana, estableciendo momentos psicodinámicos de oralidad, destacando las características de la cultura oral, como la necesidad de recordar, el uso de fórmulas, es el tono agonístico (combate y la inmediatez).

Según Walter J. Ong, el tono agonístico se refiere a la naturaleza conflictiva, competitiva y combativa de la comunicación en las culturas de oralidad primaria. Se caracteriza por el uso constante de elogios intensos, insultos, disputas y la necesidad de acción física o verbal, reflejando un mundo donde el conocimiento es relacional y se defiende activamente mediante un contexto de acción donde la información y la retórica están intrínsecamente ligadas a la interacción humana, frecuentemente en forma de lucha, debate o debate intenso (Un buen ejemplo; el último Discurso de la des Unión de Donald Trump, en cuya narración de conflictos estuvo centrado en la lucha entre héroes y villanos, en lugar de descripciones abstractas o análisis objetivos. De allí las condecoraciones a militares durante la ceremonia y los diversos casos, con los padres presentes y conmocionados mientras Trump daba detalles de los hijos asesinados por ilegales indocumentados, estableciendo así la repetición de un contexto de alta intensidad social y emocional. Parafraseando a Walter J. Ong éste diría que usa la estructura de la "Oralidad Primaria" cuyo reflejo en la oralidad es una suerte de conocimiento que transmite a través de genealogías o batallas que van describiendo las relaciones personales y conflictos.

Como su permanente forma de insultar a los Demócratas y no sólo durante el discurso de la des-Unión, solicitar las donaciones de dinero en proyectos que llevan su nombre, la necesidad de expresar que necesita el Nobel de la Paz por las supuestas 8 guerras que él llevó a la pacificación y ahora tiene a dos portaviones apuntando hacia Irán con la huida del personal diplomático de Israel, o pide más de una medalla del congreso, atribuyéndose también la reciente muerte de “El Mencho” jefe del narcotráfico de Jalisco Nueva Generación (que, a los 59 años, murió tras un operativo del Ejército mexicano en la sierra de Jalisco. Y la posterior reacción del cartel, que lanzó ataques en Jalisco y otros estados, dejando al menos 25 muertos de la Guardia Nacional, así como 30 presuntos delincuentes). El relato de Trump, es casi de un mundo paralelo, mientras sus seguidores al modo del presidente de la República Popular Democrática de Corea (del Norte) se levantaban a aplaudir las cifras engañosas de crecimiento gracias a sus aranceles – y el revés de la corte suprema- entre otras engañatifas, bueno ya sabemos quién es y cómo es el líder Republicano y las genuflexiones de sus besamanos.

Vamos al texto: Cuando Renace el Sol.Relatos del Wallmapu, compilador Natanael Pereira Reumay, con relatos de cuatro sabios o kimche; Armando Marileo Marileo de Cañete, Iván Ancaten de Concepción, Rosa Cayupe Caullan de Tirua y Yolanda Antiman Maribur de Huentelolén. El prólogo lo realizó Juan Carlos Painequeo, historiador mapuche y allí nos recuerda “El pueblo mapuche, por muchos siglos, ha mantenido su lengua, su expresión cultural más preciada, a pesar de las invasiones que le han diezmado la población (invasión española) o le han usurpado el territorio (invasión chileno-argentina). Esa última invasión golpeó duramente a la lengua mapuche, rompiendo un elemento fundamental en el derecho de cualquier pueblo: poder comunicarse en su propia lengua”. (pp. 4). Sólo el prólogo es bilingüe, los relatos están en castellano, sin embargo, las ilustraciones son bellísimas, y lo relatado dice relación con las tradiciones y el día a día de lo cotidiano, son sabidurías breves, pero enjundiosas. Hemos de esperar que con la nueva administración la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) región del Biobío y otras regiones siga financiando como durante el gobierno del ex presidente Sebastián Piñera, publicaciones que permitan preservar las tradiciones y las comunidades de los pueblos indígenas y grupos tribales afrodescendientes, porque el gobierno saliente quedó en deuda con la(s) Cultura(s) y los Pueblos Originarios.

Hans Schuster, escritor.

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