En kioscos: Enero 2026
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Cuentos Tradicionales Andinos para niños y niñas, por Hans Schuster

Cuentos Tradicionales Andinos para niños y niñas, Nidia Faúndez Aguilar, Verónica Yucra Inquiltupa, Ilustradora Alejandra Salinas Varas, 3era auto edición 2024 (79 páginas)

En general el cuento tradicional suele ser un relato de ficción breve, anónimo y popular, transmitido oralmente de generación en generación, y que refleja los rasgos de la cultura que describe, sus valores y creencias comunitarias. Entre sus características principales se incluye la autoría anónima e indocumentada, la multiplicidad de versiones que existen sobre un mismo relato, y la transmisión oral como base de lo contado, de allí que la estructura narrativa suele ser sencilla y el uso de elementos reales y fantásticos, están presentes al incorporar elementos mágicos o inverosímiles, tales como objetos extraordinarios o seres fantásticos, que conviven con situaciones aparentemente realistas, en general suelen tener una estructura clara de inicio, desarrollo y desenlace, lo que facilita su comprensión, y por ende la memorización para su transmisión oral, permitiendo que cada narrador/a pueda modificar la historia, lo que da lugar a múltiples adaptaciones de un mismo cuento cuya brevedad admite que se puedan leer o contar de una sola vez, al tiempo que para las comunidades poseen una función didáctica y cultural, la que a menudo incluye enseñanzas o moralejas al modo de las fábulas, difundiendo así valores, costumbres y creencias de una comunidad específica, de allí que aparezcan personajes esquemáticos, vale decir, los personajes suelen estar simplificados, representando virtudes o características muy marcadas de las condiciones humanas, y que permiten preservar y transmitir la identidad cultural de generación en generación. Generalmente tienen fórmulas de inicio y de cierre, las más comunes, en estos territorios son; "Érase una vez" y “pasó por un zapatito roto y mañana te cuento otro”. Los cuentos tradicionales son un pilar fundamental del patrimonio cultural de las comunidades, al preservar y transmitir la identidad cultural a diversas generaciones.

Los cuentos andinos tradicionales son un medio didáctico que cada vez más es valorado en el proceso de la formación o fortalecimiento de la identidad cultural. Y si bien los cuentos andinos presentados en el libro tienen esa mixtura con lo tradicional, no son relatos recopilados, sino que son de autoría y pertenecen al parecer a ambas escritoras que sin duda han tomado personajes y lugares que se desprenden de la tradición quechua, aunque preferentemente aymara, y son mostrados y bellamente ilustrados para ampliar el sentido de pertenencia, de modo que son contados a la usanza de los relatos cotidianos ancestrales, poniendo en juego la sabiduría del legado cultural, por ello dan cuenta de las costumbres, en especial aymara que centran su quehacer en el respeto a la naturaleza, la vida comunitaria y la espiritualidad, manifestándose en prácticas como la agricultura y el pastoreo, el ritual del enfloramiento del ganado, ceremonias dedicadas a la Pachamama y los Mallkus, y el uso sagrado de la hoja de coca. La cultura aymara fusiona elementos ancestrales con influencias hispánicas, creando un sincretismo entre festividades y rituales que buscan mantener el equilibrio con su entorno natural y fortalecer los lazos comunitarios. Las técnicas de narraciones de cuentos andinos tradicionales, a través de cuenta cuentos, corresponden a la visita de personas versadas en el tema y a la aplicación de juegos y conversaciones que permitan la búsqueda en la familia de aquello que era contado por las generaciones anteriores contribuyendo así a la formación de la identidad cultural de quienes se sienten interpretados por los relatos, que en el caso del presente libro, se acerca a las leyendas y tradiciones, es por eso que estos cuentos vienen de la vinculación e interpretación de la naturaleza, haciendo presente el espíritu de la lluvia, la costumbre del floreo –wayñu- cuando la familias aymaras adornan sus rebaños de; llamas –qawra- alpaca –allpachu- uwija –oveja- tanto en las orejas como en el cuello o en el cuerpo de los animales, también los relatos nos recuerdan a Ñusta –princesa- y su relación con las aguas termales que mantienen la juventud, o los picaflores o colibrí que representan la bondad, o la ingenuidad y la astucia representada por un ave y el zorro. El mundo andino tiene muchos relatos con animales que caracterizan las acciones humanas, y son fundamentales para conocer la riqueza cultural y las formas de vida de los pueblos originarios andinos, reflejan una profunda sabiduría sobre la relación entre el ser humano, la comunidad y la naturaleza, permitiendo comprender la historia y la identidad de los Andes, desde sus mitos fundacionales hasta las transformaciones sociales.

Los relatos también suelen tener elementos del realismo mágico que conlleva a una espiritualidad que va incorporando elementos sobrenaturales, como espíritus del viento en quechua -wayrapa espiritunkuna- y fantasmas –fantasmakuna-, que interactúan con la vida humana, causando males o bendiciones – daño ta otaq bendición kunata ruwaspa-. Las identidades andinas reflejan diversos acercamientos a la realidad y no es solo como víctimas de un estado ausente o de las externalidades mineras y su exagerada contaminación, sino que las comunidades suelen ser los actores centrales de sus historias, enfrentando dramas y gozos en el paisaje andino.

Los relatos están profundamente ligados a la flora y fauna (pumas, zorros, cóndor, colibrí –en quechua- pumas, atuq, condor, colibrí), y los ciclos naturales y la geografía, con un fuerte mensaje de respeto y armonía con el entorno, haciendo presente la sabiduría ancestral, se explican orígenes, oficios (tejeduría, pastoreo, curandería) y tradiciones, como el Tinku, y se transmiten la cosmovisión andina a través de simbolismos de generación en generación.

Hoy por hoy, en plena mitad de enero, hay vuelcos importantes en relación a la desaparición de Julia Chuñil, por ahora la tesis del parricidio ha formalizado a sus propios hijos, sin encontrar el cuerpo, lo anterior no despeja dudas (todavía está presente el montaje del plan Huracán) y casos más recientes como el fallo que absuelve al exoficial Claudio Crespo - https://www.ciperchile.cl/2026/01/13/tribunal-absuelve-al-exoficial-claudio-crespo-pero-confirma-que-disparo-a-gustavo-gatica/ - hace rato que las fiscalías y los jueces se han hecho cómplices del crimen y la corrupción, como lo fue en dictadura, sólo que allí eran los fiscales militares los que establecían la verdad absoluta como el memorable Fernando Torres Silva, perseguidor implacable hasta de las sombras con los hombres de las sombras (DINA-CNI) buscando aquello que sería llamado subversivo. Tal parece que el cambio de gobierno que se avecina con su discurso frente a la delincuencia, casi nada se dice en relación a la persecución del crimen organizado (léase colusiones, empresas generadoras de daño ambiental, entre otras) y con el estado de las cortes, veremos si es un cuento tradicional de la derecha tiene algo que amerite justicia colectiva, por ahora, pareciera que el relato de la justicia está con final abierto, sin embargo, muy pronto sabremos qué se puede esperar.

Hans Schuster. Escritor

Compartir este artículo