En kioscos: Octubre 2021
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

David contra Goliat: votar por independientes para cambiar la historia. Por Juan Pablo Pezo Delmazzo

Desde hace más de un año, Chile vive una crisis sociopolítica sin precedentes. Esto comenzó el 18 de octubre de 2019 y dio lugar a una revuelta social a gran escala. El descontento social se expresa contra las casta política-económica, los partidos de éstos y el llamado modelo «neoliberal», sembrado y cultivado en Chile como el laboratorio en los años de dictadura. Este sistema socioeconómico, fue importado por los Chicago boys, alumnos chilenos del economista estadounidense Milton Friedman. Si bien es cierto que esto ayudó a reducir superficialmente la pobreza, a desarrollar la infraestructura del país, logró un crecimiento exponencial, sin embargo, la mala distribución de la riqueza hace que Chile sea actualmente uno de los países más desiguales del mundo. De acuerdo con uno de los recientes informes de la CEPAL sobre la distribución de la riqueza en Chile, el 50% de los hogares de menores ingresos tenía un 2,1% de la riqueza neta del país, el 10% concentraba un 66,5% del total y el 1% más acaudalado concentró el 26,5% del PIB.

Así, en respuesta a las masivas manifestaciones, el gobierno optó primero por una brutal represión por parte de las fuerzas del orden, bajo el mando y los abusos de carabineros. El número de víctimas es elevado: desde el comienzo de la revuelta, 36 compatriotas perdieron la vida, 11.564 personas han resultado heridas, entre ellas 405 lesiones oculares, con varias docenas de personas tuertas o ciegas de por vida.

Referéndum y crisis de legitimidad política

Para salir de la crisis, calmar esta ira social, el gobierno y la mayoría de los partidos políticos propusieron finalmente a la población chilena organizar un referéndum para la ciudadanía elija entre mantener o no la actual Constitución y los mecanismos para su posible redacción, ya sea una convención mixta o una convención ciudadana. El referéndum tuvo lugar el 25 de octubre del 2020, gracias a una elevada participación de los jóvenes, se saldó con una doble victoria: el 78% votó a favor de una nueva carta constitucional y el 78% a favor de un mecanismo de redacción compuesto al 100% por ciudadanos/as. No obstante, solamente el 51 % del electorado fue a votar, pero más que en las últimas elecciones presidenciales de 2017, donde hubo una participación del 49% del electorado y Piñera fue electo presidente con la paupérrima votación del 27% de quienes asistieron a las urnas.

Sin embargo, a pesar de la voluntad de la clase política de optar por la participación de la población a través del referéndum, el problema que se plantea es más profundo - todas las instituciones políticas del Estado que están atravesando una profunda crisis de legitimidad- con una fuerte desaprobación del gobierno. Piñera es el presidente más impopular de la historia democrática del país - su aprobación oscila entre el 5% y 7% de aprobación- Los partidos políticos tienen una desaprobación de un 97% y solamente un 3% los aprueba.

Trampas de la oligarquía

Con el gran «Acuerdo por la Paz» la casta política pactó para salvar al gobierno de Piñera. Posteriormente, acordaron las reglas del proceso constitucional a su favor para auto legitimarse y con el pasar de los meses los partidos comenzaron a apropiarse del proceso constitucional que fue posible gracias a la ciudadanía que salió a las calles a exigir dignidad. Por consiguiente, el descontento no hizo más que crecer a medida que la población se daba cuenta del fraude. Una de las trampas que se han identificado- es el quórum de dos tercios- para validar los artículos de la nueva Constitución, este quórum es parte de la actual Constitución de Pinochet, con el fin de obstaculizar cualquier proyecto de ley que pudieran ir en contra de los intereses económicos y sociales de la derecha.

Otra trampa identificada en este acuerdo fue la de realizar las elecciones de los constituyentes con la actual ley electoral legislativa, cuyo recuento de votos se realiza con el sistema de- D’Hondt, que favorece las alianzas de los partidos en una lista-. Por eso, con esas reglas para elegir a los constituyentes que redactaran la nueva Constitución, los partidos- sobre todo los de derecha- lograron unificarse de una sola lista nacional. Por su parte, los partidos de la mal llamada centro izquierda, que negociaron y acordaron con la derecha a espaldas del mundo social no pudieron unificarse en una lista única.

La pandemia, la manipulación y la impiedad del gobierno

A pesar de la vacunación masiva de la población, las condiciones sanitarias se han deteriorado, la represión contra los manifestantes se ha intensificado y el gobierno ha endurecido las medidas para limitar las libertades fundamentales. En las principales ciudades de Chile, el ejército ha salido a las calles más para impedir que la ciudadanía salga masivamente a protestar que ayudar con hechos concretos para combatir el virus. No se cerraron los centros comerciales, en marzo abrieron las escuelas, no se cerraron las fronteras y durante todo el verano el gobierno no tuvo ningún control de la movilidad de las personas. En consecuencia, por la gravedad de los contagios, que ayer alcanzaron al récord más alto desde la llegada del virus-9 mil nuevos contados- con un centenar de nuevos fallecimientos, el gobierno decidió postergar las elecciones del 10-11 de abril para el 15-16 de mayo próximo.

No obstante, más allá de manipular políticamente las condiciones sanitarias para impedir las manifestaciones, las elecciones, el periodo de campaña para los candidatos a la convención, es- la inclemencia de un gobierno- que ayuda a su pueblo con migajas lo que indigna. El Estado Chileno en manos de la tiranía, de civiles que dieron soporte a una dictadura para que torturara y asesinara es la que gobierna Chile. Es irritante vernos bajo el poder de un personaje- maquiavélico, avaro, desvergonzado, que en esta pandemia ha aumentado su fortuna- incapaz de ayudar contundentemente a las familias que lo están pasando mal y que no tienen medios económicos para efectuar un real confinamiento.

La ciudadanía ha tenido que acudir a sus seguros de desempleos, a dos retiros de las AFP, ahorros de sus propias jubilaciones para enfrentar esta crisis sanitaria. Un gobierno- miserable de empatía, solidaridad o tal vez vengativo- por no tener reconocimiento ni la simpatía de su pueblo. Los ahorros de Chile en el extranjero son cuantiosos, no tenemos una deuda soberana importante, pero tenemos gobernantes con- un fanatismo dogmático e ideológico por un modelo neoliberal que les beneficia desde hace 30 años y que ha permitido que unos pocos se convirtiesen en ultra ricos-.

Francia o el propio Estados Unidos superan el 100% del PIB de su deuda soberana. El Gobierno neoliberal de Macron, tuvo que volver al Estado providencia, renunciar a su ideología liberal para acudir al pueblo francés financiando desempleo temporal, ayudando económicamente a las familias, estudiantes, a los comerciantes, bares y restaurantes. Sin un Estado- benefactor es imposible hacer una cuarentena eficaz para combatir una pandemia tan potente como la que estamos viviendo-.

Lo que se juega en la convención constituyente

En estas elecciones para elegir a los miembros de la convención constitucional, Chile se juega su futuro social, político, económico, democrático y ecológico. Social, porque la sociedad chilena no vive en armonía, no hay ese equilibrio necesario para vivir en paz, sin miedo a la violencia ni a la delincuencia. Pero esa paz social no es automática, hay que financiarla, aquellos que tienen más, el grupo de las - familias más ricas del país- por deber moral, son los primeros en contribuir con los impuestos a sus fortunas para invertir en una buena calidad de educación pública.

Político, porque todas las instituciones del Estado cayeron en una profunda crisis de credibilidad y de desprestigio. El Estado Chileno no es una institución simbólica legítimamente reconocida desde su autoridad moral, ni desde el monopolio de la violencia. Porque, actualmente el Estado está encarnado en una clase o casta política corrupta, ávida de poder, incrustada por décadas en el seno del Estado para vivir, hacer vivir a sus familias, amigos -Nepotismo-. Porque tenemos un régimen ultra presidencialista en el cual el presidente decide unilateralmente lo que es viable para el país. Porque, el Estado debe darle una solución pacífica al conflicto con el- pueblo mapuche-. Porque, es necesario un - congreso unicameral, una República federal- para descentralizar de una vez por todas el país y una nación- plurinacional- para reconocer a nuestros pueblos originarios.

Económico, porque el modelo - neoliberal- globalmente no tiene futuro por la gran desigualdad y desastre ecológico que ha causado. Este modelo es inviable, favorece la especulación financiera, incita la acumulación desproporcionada de la riqueza en manos de unos pocos, en ningún caso está al servicio del humano para tener un buen vivir.

Democrático, porque la democracia chilena es débil, fue pactada por el dictador junto a los partidos de la derecha y la ex-concertación, con una transición inconclusa, una participación política de la ciudadanía que se limita al voto. Porque, no tenemos dispositivos democráticos de una democracia que incite la participación ciudadana en las propuestas y elaboración de las leyes de interés general, ni tampoco un mecanismo para revocar los mandatos de políticos corruptos, prohibir el nepotismo y limitar la carrera política a un máximo de periodos.

Y ecológico, porque se trata de nuestra propia sobrevivencia y de las futuras generaciones. Porque, es de contingencia planetaria, el desafío para no seguir destruyendo nuestro medio ambiente. Porque, los efectos son evidentes y esta pandemia es la consecuencia un daño irreversible que estamos experimentando. Porque, posiblemente es demasiado tarde y debemos prepararnos para paliar los estragos de la destrucción de nuestra naturaleza. Porque, hay recursos que son necesarios para la vida -como el agua- tenemos la urgente necesidad de protegerlos como un bien colectivo contra el cambio climático y la brutal ambición del hombre.

Los verdaderos independiente y su misión histórica

Todos conocemos el mito de David y Goliat. Tradicionalmente se ha usado este relato bíblico para ilustrar que en ocasiones el débil también puede vencer al poderoso. Es decir,aunque sea un combate desigual, siempre hay espacio para desenlaces inesperados. Lo cierto es que en algunas ocasiones ha ocurrido. En el mundo del deporte encontramos muchos ejemplos que encajan con la metáfora de la lucha victoriosa del más pequeño (David) ante el gigante (Goliat). A veces ha habido grandes sorpresas, como la conocida derrota de Mike Tyson ante James “Buster” Douglas, el “Maracanazo” (victoria de Uruguay ante Brasil en la final del mundial de 1950).

En ese marco, los verdaderos independientes, los estereotipados como patipelados por la vergonzosa senadora Jacqueline Van Rysselbergue tienen la misión histórica de terminar con la codicia del modelo impuesto a sangre y devolverle la dignidad al pueblo chileno. Pero sabemos que no será fácil y que necesitarán todo el apoyo de la fuerza social que exige cambios para un buen vivir.

Con la crisis sanitaria los independientes no han podido realizar campañas en terreno. Además, el SERVEL le ha dado 3 mil millones de pesos a los partidos contra 103 millones a los independientes. Los canales de TV, intervenidos por los poderosos, que en su mayoría tienen como principal misión manipular y desinformar a la población, les han dado un espacio muy pequeño a los candidatos que no provienen de los partidos de la oligarquía.

Por consecuencia, por todas las trampas, por la desigualdad en la distribución de los recursos públicos para hacer campaña, que favorecen descaradamente a los partidos en desmedros de los candidatos independientes, l@s ciudadan@s tienen el deber de informarse para votar a consciencia por candidatos legítimos y genuinamente independientes. Solamente de esa forma podremos hacer realidad el mito de David encarnado por los independientes contra Goliat que encarna el poder económico-político, el abuso, la desvergüenza de un sector social que se comporta como una casta dueña del país.

https://datosmacro.expansion.com/deuda/chile

Compartir este artículo