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De la obsesión por el cemento a la inteligencia del flujo. Por Alfredo Antonio Améstica G.

El proyecto del Puerto Exterior de San Antonio se ha convertido en un laberinto de papel: más de 270 modificaciones y 60 cambios sustantivos delatan una obra mal concebida, mal diseñada y, sobre todo, mal planificada. No se puede construir el futuro sobre el parche constante de un diseño que ignora la realidad del territorio.

La verdadera evolución no es enterrar miles de millones en ampliar la superficie de concreto frente al mar, sino en dotar al puerto actual de fluidez y modernidad. La solución técnica es clara: un Antepuerto en Malvilla conectado por un Túnel Bimodal de 15 kilómetros.

Este cambio de paradigma permite multiplicar la carga ferroviaria y el flujo de camiones sin colapsar las calles de San Antonio.

Recuperar la salud urbana: eliminando el ruido, la vibración y el material particulado en San Antonio-Llolleo y el centro de la ciudad.

Gasto Inteligente: Una inversión de USD 700 a 1000 millones que rinde más que una expansión de USD 4.500 millones, logrando un punto de equilibrio real entre el desarrollo portuario y la dignidad humana.

Es hora de dejar de modificar un error y empezar a diseñar una solución. San Antonio no necesita un muro de roca; necesita una arteria bimodal que le devuelva la ciudad a su gente y la eficiencia a su comercio.

Alfredo Antonio Améstica G.

Pensador-Artista-polìtico, zona central. Chile

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