La victoria de José Antonio Kast en Chile no es un hecho aislado. Es, más bien, la manifestación local de un fenómeno que sacude las democracias occidentales: el avance implacable de la extrema derecha. Y lo hace en un momento especialmente paradójico para Chile, seis años después de que millones de chilenos salieran a las calles en 2019 exigiendo más derechos en educación, salud, pensiones y una nueva constitución. ¿Cómo se explica que un país que protagonizó una de las movilizaciones sociales más importantes de la década termine eligiendo la opción más conservadora del espectro político?
La respuesta está, en parte, en mirar más allá de nuestras fronteras. El triunfo de Kast se inscribe en una tendencia global que ha reconfigurado el paisaje político contemporáneo. La reelección de Donald Trump en Estados Unidos en 2024 confirmó que su primera presidencia no fue una anomalía, sino el inicio de una transformación profunda. En Hungría, Viktor Orbán acumula poder desde 2010, habiendo ganado cuatro elecciones consecutivas que han convertido al país en lo que muchos analistas llaman ya una autocracia (Scheppele, 2022). Italia eligió en 2022 a Giorgia Meloni, cuyo partido Fratelli d’Italia tiene raíces que se remontan al fascismo de la posguerra, y en apenas una década desde su fundación en 2012 se convirtió en la primera fuerza política del país (Baldini et al., 2022).
Europa occidental tampoco escapa a esta ola. El Rassemblement National en Francia, el FPÖ en Austria y Alternative für Deutschland en Alemania han consolidado su presencia con discursos abiertamente antiislámicos y euroescépticos. Las elecciones europeas de 2019 marcaron un punto de inflexión: la derecha radical se convirtió en la primera fuerza política en cinco países (Francia, Italia, Reino Unido, Polonia y Hungría) y alcanzó representación parlamentaria en prácticamente todo el continente con porcentajes superiores al 20% (Forti, 2022).
Lo que vemos en Chile, entonces, no es una excepción sino una confirmación: ni siquiera las movilizaciones masivas, ni el estallido social, ni las demandas por mayor justicia social lograron consolidar un proyecto alternativo capaz de frenar el avance conservador. Seis años después de octubre de 2019, el proyecto que encuentra eco en las urnas es precisamente el que se opone a aquellas demandas. La extrema derecha logró apropiarse del discurso del malestar social —contra la delincuencia, la migración y la corrupción— y traducirlo en votos.
Pero el triunfo electoral es solo el comienzo. Las primeras medidas revelan la naturaleza profunda del proyecto: un ataque sistemático contra la producción de conocimiento crítico. Y aquí el patrón es global.
En Estados Unidos, las universidades sufren un ataque sin precedentes bajo la administración Trump: recortes millonarios, investigaciones por supuestas violaciones de normas federales, retirada de visados a estudiantes internacionales y presiones ideológicas que amenazan la autonomía institucional (Royo, 2025). Estas medidas buscan desmantelar la influencia progresista en la educación superior, aprovechando el desprestigio acumulado por las universidades debido a su elitismo y altos costes.
En Argentina, el desmantelamiento del sistema científico bajo Javier Milei avanza sin freno. En apenas 17 meses de gestión, el sistema de ciencia y tecnología ha retrocedido casi un cuarto de siglo: los continuos recortes de fondos retrotrajeron el financiamiento de la investigación científica al nivel de 2002, cuando el país sudamericano atravesaba la peor crisis económica y social de su historia reciente. En el mismo lapso, cayó un 30% el poder adquisitivo de los sueldos de investigadores y becarios. Como consecuencia, según los datos oficiales, se perdieron más de 4.000 empleos en el sistema científico y se redujo en un tercio la cantidad de jóvenes que aspiran a ser investigadores (Lorca, 2025).
Y ahora Chile replica el guión. Incluso antes de asumir el cargo, Kast ya deja ver sus políticas de investigación: se dejó sin financiamiento de ANID a cuatro centros fundamentales: COES, CR2, IDEAL y CIIR (Anid, 2025). La selección no es casual. Estos centros investigan precisamente aquello que incomoda al proyecto conservador: sociedad, cultura, pueblos indígenas, medioambiente y desarrollo regional. Todo lo que permite comprender las desigualdades estructurales, la crisis climática, la marginalización de comunidades indígenas y las dinámicas territoriales que el modelo neoliberal prefiere mantener invisibles.
El patrón es evidente. Desde Estados Unidos hasta Argentina, pasando por Chile, la extrema derecha no ajusta presupuestos por razones fiscales. Desmantela deliberadamente la capacidad de producir conocimiento crítico. Porque la investigación en ciencias sociales hace visible lo que el poder prefiere ocultar: las consecuencias del extractivismo, la profundización de brechas sociales, la violencia estructural contra pueblos originarios, el impacto del cambio climático en comunidades vulnerables, y el retroceso de las políticas de género.
Estamos ante una ofensiva global coordinada. Mientras la extrema derecha consolida poder político en distintos continentes, su primer movimiento es desmantelar la infraestructura de producción de conocimiento crítico. Saben que sin investigación rigurosa que documente las consecuencias de sus políticas, sin centros que generen evidencia sobre desigualdad y crisis ambiental, sin académicos que cuestionen sus narrativas, su proyecto avanza sin contrapeso intelectual.
Seis años después del estallido social chileno, la pregunta que queda es doble y urgente: ¿cómo unas movilizaciones de tal magnitud terminan en un gobierno que desfinancia la investigación sobre las mismas problemáticas que motivaron esas protestas? Y más importante aún: ¿cómo defender la producción de conocimiento en tiempos de autoritarismo? Porque lo que está en juego no es solo el futuro de investigadores y centros académicos. Es la posibilidad misma de comprender críticamente la realidad que habitamos.
Referencias
Anid (2025). Concurso de Centros de Investigación de Interés Nacional 2025. Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo. https://anid.cl/concursos/concurso-de-centros-de-investigacion-de-interes-nacional-2025/
Baldini, G., Tronconi, F., & Angelucci, D. (2022). Yet another populist party? Understanding the rise of Brothers of Italy. South European Society and Politics, 27(3), 385-405.
Forti, S. (2022). Posverdad, fake news y extrema derecha contra la democracia. Nueva sociedad, (298), 76-91.
Lorca, J. (11 de mayo de 2025). La ciencia involuciona en la Argentina de Milei: se desploma la inversión y disminuyen los investigadores. El país. https://elpais.com/argentina/2025-05-12/la-ciencia-involuciona-en-la-argentina-de-milei-se-desploma-la-inversion-y-disminuyen-los-investigadores.html
Royo, S. (3 de junio de 2025). La guerra de Trump contra las Universidades en EE.UU: ¿cómo debemos responder? Real Instituto Elcano. https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/la-guerra-de-trump-contra-las-universidades-en-eeuu-como-debemos-responder/
