En kioscos: Abril 2026
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

"Debaines": una mesa que honra el alma de la ciudad. Por Alex Ibarra

"Los hombres primitivos nunca
se limitaron a una sola
fuente de alimentación
ni a un solo modo de vivir".
(Lewis Munford. El mito de la máquina)

Santiago es una ciudad que invita a ser recorrida para acercarnos a una comprensión de su identidad, capaz de reunir varias de las tradiciones culturales del largo país que somos, junto a aquellas otras culturas que han ido aportando los procesos migratorios propios de la condición humana y que van determinando su destino histórico; tal vez no definido aunque sí vivenciado en ese cotidiano vivir que lo constituye como espacio urbano

Cada ciudad está compuesta de barrios que aportan variedad a su composición, espacios visibles y otros no tantos, lugares únicos y otros universales, arterias y vías que la atraviesan, construcciones hermosas resaltando el paisaje otras invisibilizándolo, aciertos y desaciertos, coherencias y desajustes, así acontece la vida de una ciudad que se presenta amena o inquietante. Un hermoso ejercicio de realización humana, casi como un juego con sus reglas, resulta el privilegio de poder habitarla.

"Debaines" es una visión clara de la importancia de honrar a la ciudad. Un hotel contemporáneo en el que se destaca un notorio interés por el diseño, otorgando protagonismo al quehacer de los oficios de las manos laboriosas en cada uno de sus salones y rincones. Los socios Fernando Gruenberg y Christián Fiederer llevan a cabo este proyecto con esa tranquilidad que aporta la experiencia adquirida en una trayectoria que trae a sus espaldas la creación de casi cuarenta hoteles en distintas partes del mundo.

Como ha dicho Fiederer en entrevistas, el alma de la ciudad está en los centros cívicos que son los lugares donde pueden reunirse lo político, lo económico y lo cultural, con ese romanticismo característico de su linaje proveniente de la Selva Negra de la Alemania del sur, entre Durlach y la región de Pfalz, atravesando el Rin, tierras rodeadas de parras en donde brotan exquisitos Riesling y antiquísimos Pinot Noir que acompañan las comidas domésticas junto a esas mistelas de guinda, destacándose como un amable anfitrión luciendo un testimonio amplio sobre las cocinas extendidas en el gran Santiago.

La apuesta gastronómica se orienta con una interpretación de la comida francesa con productos nacionales de alta calidad, contundentes opciones de mar y tierra, bien meditadas y realizadas por el experimentado chef Alberto Echaurren, quien además es un gran conocedor de la comida chilena, de su mano pude disfrutar un notable pisco sour con la revelación de la receta, diferentes preparaciones de pescados y verduras, en donde se nota su profesionalismo, discutiendo algunas tesis de nuestra comida que contribuyen a superar algunos prejuicios dogmáticos, encontrando en él a un conocedor de la "sopa de trilla" cureptana en el devenir que tuvo el diálogo en la mesa.

Los espacios amplios, claros y cómodos invitan a disfrutar una estancia en medio de sabores que alimentan las buenas tertulias. Resaltando siempre el valor de la historia y de los relatos. Los nombres de sus salones interpelando la memoria hotelera urbana homenajeando al Hotel Carrera. El nombre "Debaines" es un acto de tributo a la memoria del importante arquitecto francés, Claude Francois Brunet de Baines que dio una novedosa imagen a la ciudad de Santiago durante la modernización del siglo XIX valorando el paisaje.

Un año cumple este lugar notable de la ciudad de Santiago que ya logró un reconocimiento arquitectónico importante con el otorgamiento del premio Gubbio 2025 con la máxima distinción por su aporte al patrimonio urbano y la arquitectura. Pasear por calle Agustinas, cercano a notables iglesias de las órdenes religiosas que llegaron con la Colonia, en la misma cuadra en que aparece el monumental Teatro Municipal de Santiago con su callecita peatonal al costado, ahí donde se encuentra la sede de la Sociedad Nacional de Agricultura y unos edificios imponentes que son los del Palacio Subercaseaux, integrándose a ese entorno urbano existente aparece "Debaines" con su Gran Café, comedor Copper Room y terraza con vista panorámica exterior y en altura en las que se puede disfrutar la vista de esos arreboles cuando el sol está en su ocaso del día.

JPEG - 140.3 kio

Compartir este artículo