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Deberes y Derechos Humanos. Por Carlos López Dawson

EL PRINCIPIO DE IGUALDAD

Desde las revoluciones burguesas que los ciudadanos vienen luchando por un orden legal que respete el principio de igualdad ante la ley, es decir que nadie este sobre ella y que algunos sean discriminados con relación a los demás. No ha sido una tarea fácil lograr lo que los ilustrados trataron de imponer, muchos se han esforzado por mantener privilegios y excluir a otros. Al comienzo quedaron excluidos las mujeres y los trabajadores sin bienes materiales. Las limitaciones han sido levantadas poco a poco, pero aun falta. Sin embargo, hay un deber que es general, el de cumplir la ley. Los deberes humanos están extensamente detallados en la ley, además de la Constitución Política, estos se encuentran consagrados en los códigos que sancionan de diversas formas el Incumplimiento de. los deberes humanos, el código Penal es el que mejor ilustra las sanciones, pero no es el único. El principio de igualdad ante la ley ha sido reconocido por el derecho internacional y por las constituciones políticas de muchos Estados. En el derecho internacional este principio fundamental ha sido consagrado en la Carta de Naciones Unidas, en la Declaración Universal y en los Pactos internacionales de Derechos Humanos. La Constitución Política de Chile, en el artículo 19 N° 2, reconoce la igualdad bajo el concepto de igualdad ante la ley, especificando que no hay persona ni grupo privilegiados, luego, dispone que ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias. No obstante, este reconocimiento universal en el derecho y en el discurso filosófico, siempre hay personas que sienten estar por encima de los demás por lo que nadie debiera cuestionarlos, es la vieja creencia que se puede hacer lo que uno quiera sin consecuencias solo por haber logrado un cierto rango, de general o senador o millonario o alcalde, de manera que el principio de igualdad desaparece para ellos. Es lo contrario de la modernidad que supone la igualdad de todos ante la ley. La coherencia de la justicia requiere levantar cualquier sospecha sobre los jueces, lo que se logra con transparencia en los fallos, los que no debieran contener elementos que permitan dudar de su probidad.

POLÍTICA E IGUALDAD

El ciudadano tiene derechos y deberes, y si bien uno no es consecuencia del otro, tienen relación. Los deberes que las leyes establecen, por ejemplo, en materia penal, familiar o politico, su incumplimiento tiene consecuencias en los derechos de los infractores. En efecto, el infractor vera derechos específicos suspendidos o afectados si un juez así lo determina. Ello requiere un procedimiento regido por la Ley. Por supuesto que uno de los graves problemas del sistema judicial es la impunidad, madre de todas las corrupciones. Si bien ello puede ser excepcional, es un síntoma de la enfermedad que requiere urgente solución para impedir que se convierta en una pandemia. Las defensas corporativas pueden parecer un gesto de lealtad, mal entendida, toda vez que cuando se solidariza con un criminal se relativiza el delito afectando al conjunto de los valores de la comunidad y se quiera o no el cuerpo que so atrae hacia si el desprestigio consecuente. Se prefiere al victimario por sobre la víctima. La relativización de los valores éticos es el fundamento de la impunidad y el motor de la corrupción. Los beneficiados unos pocos y las víctimas todos.

LOS DEBERES ÉTICOS

Al parecer hay un prejuicio entre los ciudadanos sobre la conducta de los políticos, al sostener popularmente que carecerían de ética. Ello se ve respaldado entre otras manifestaciones por la ninguna sanción enérgica o notoria a los políticos sorprendidos en actos de corrupción, quedando la impresión que todo el sistema politico esta corrupto. No cabe duda que hay políticos corruptos, y algunos, como los alcaldes, son más notorios que otros. Pero, desde luego que hay políticos a los que no se les puede achacar tal calidad. Todo ser humano tiene derecho a la presunción de inocencia. Sin embargo, el comportamiento ético, que debiera ser el normal y necesario, requiere quedar de manifiesto. Por ello se debe recurrir a la ética de la convivencia, tratarnos entre todos como personas correctas y perfeccionar las leyes y conductas que rechazan y sancionan la corrupción. Al mismo tiempo es urgente establecer el pleno ejercicio del derecho a la información que desde hace tiempo se ve seriamente afectado por actitudes antidemocráticas de los medios. Desde hace mucho el negocio de la información ha dejado de ser una manera de informar, para transformarse en vehículo de la mentira y la manipulación. Y esto no es nuevo, ha sido miles de veces denunciado. (Ver: https://librosz.es/generos/libros-sobre-manipulacion-de-masas/), siendo el caso más patético el Cambridge Analitics, que bien merece tenerlo siempre presente, con mayor razón ahora con la inteligencia artificial (https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/07/the-great-hack-facebook-cambridge-analytica/). El amiguismo y saltarse la fila, parecen actos corruptos de menor calado, lo son y mantenerlos como una práctica social y política enturbia las relaciones sociales. De manera que lo aconsejable es establecer sanciones más enérgicas. Por desgracia ningún sector de la sociedad se salva de esta crítica. Una cosa es dar preferencia a los ancianos y a los enfermos y otra es permitir que una persona sana y robusta pretenda colarse en la fila. Es la ética la ausente, desparecida durante la dictadura y no recuperada en el tránsito a la democracia, pero ya es hora. No se trata solo de la comisión de delitos sino de las relaciones sociales. Y los líderes debieran dar el ejemplo. Siguiendo a Kant la ética es un imperativo categórico al ser un mandamiento autónomo y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones.

RUPTURAS INNECESARIAS

Una madre puede robar para alimentar a sus hijos y será declarada inocente, eximida de responsabilidad penal. Esa es una ruptura excusable de la ética. Grabar una conversación de manera clandestina para denunciar un delito también es una ruptura necesaria de la ética, hay valores superiores a la confidencialidad que lo justifican. Pero, sostener que robe para el partido político no es una excusa, sino un agravante. Desde un punto de vista ético es lo mismo que colocar una bomba para crear caos, ambos se justifican a sí mismos. No son conductas excusables, al contrario es una manera de relativizar valores esenciales de convivencia, rupturas innecesarias. Se sostiene por algunos que es el modelo económico responsable de la pérdida de valores éticos. Otros acusan que son ciertas ideologías políticas permisivas. Las filosofías pesimistas consideran que es propio del ser humano. Otras en cambio estiman que es un problema cultural de manera que es posible cambiar la historia.

¿QUÉ HACER?

Desde luego uno espera que los tribunales cumplan su función y sancionen ejemplarmente a quienes al cometer un delito además rompen la ética. Es cierto que las penas hoy son insuficientes en muchos aspectos, que además muchas conductas delictivas prescriben, somos los reyes de la prescripción, además las prisiones son para los pobres, donde acceden a una escuela de postgrado del delito. Todo esto requiere un cambio cultural importante, desde la infancia hasta la adultez. Más cultura en los medios de comunicación, mejorar las escuelas, más profesores y mejor pagados, terminar con el consumismo enfermizo y con la competencia insana que domina las relaciones sociales. Enseñar y aprender a trabajar en equipo y sobre todo dejar de aprovecharse de posiciones de poder para abusar de los demás. Recuperar o establecer una ética compartida. Nunca es tarde.

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